{"id":1345,"date":"2021-05-09T22:37:32","date_gmt":"2021-05-09T22:37:32","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=1345"},"modified":"2021-05-10T05:50:06","modified_gmt":"2021-05-10T05:50:06","slug":"siempre-nos-quedara-nayim","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/siempre-nos-quedara-nayim\/","title":{"rendered":"Siempre nos quedar\u00e1 Nayim"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Homenaje de Pr\u00edncipes de Par\u00eds en el 26 aniversario de la conquista de la Recopa<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>As\u00ed eran los once del 10 de mayo<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Era aquella, la generaci\u00f3n de Par\u00eds del 95, una formaci\u00f3n uniforme en sus sublimes costuras humanas y deportivas. Bordada por esp\u00edritus errantes en busca de una fortuna que el destino les hab\u00eda regateado o negado en sus clubes de origen o de cesi\u00f3n anterior, conjugaron sus esencias en un recipiente perfecto para expresarse colectiva e individualmente, el Real Zaragoza, lugar de tradicional y feliz acogida de promesas por cumplir y de brillantes crep\u00fasculos profesionales. La haza\u00f1a del Parque de los Pr\u00edncipes resulta inconcebible sin uno solo de esos futbolistas, cosidos por un hilo invisible al placer de jugar, de atacar, de golear&#8230; Pieza por pieza hab\u00edan sido valiosos y aislados objetos de deseo: fundidos en el mismo horno, todo lo que tocaban se convert\u00eda en oro para la vista y el disfrute de una afici\u00f3n deslumbrada y agradecida por ese tesoro. Tan distintos y, sin embargo, hijos del mismo molde. Su f\u00fatbol se generaba por mecanismos memorizados con absoluta libertad para imprimir el sello de la imaginaci\u00f3n. Arrolladores, ambiciosos, altivos desde la humildad y amigos. Una familia sencilla y pr\u00f3xima en el trato (con el insurrecto Esn\u00e1ider como excepci\u00f3n) e indomable en el c\u00e9sped (con Gardel a la cabeza). As\u00ed eran los once titulares, base de una trayectoria europea en la que tambi\u00e9n fueron fundamentales las aportaciones de Geli, Sanju\u00e1n, Juanmi, \u00d3scar, Lizarralde, Loreto, Caf\u00fa y Dar\u00edo Franco para conseguir que aquel 10 de mayo de hace 26 a\u00f1os todos los corazones que disfrutan de este deporte fueran zaragocistas.<\/p>\n<p><strong>Cedr\u00fan<\/strong><br \/>\n<strong>El \u00e1rbol<\/strong> al que agarrarse. Andoni era la madera que calienta el hogar. Sencillo, amable, supersticioso, portero de expresiones cortas y brazos, abrazos y conversaciones largas, regalaba su coraz\u00f3n y alg\u00fan susto pero nunca un espacio entre los palos que ocupaba con muchos cent\u00edmetros de experiencia. Un chico grande, un fil\u00f3sofo de la nobleza. Nacido para los sesenta, se adapt\u00f3 a los ochenta y a los noventa porque encontr\u00f3 su casa en Zaragoza. Para los vascos de blas\u00f3n, aventureros de cuna, ese referencia &#8216;geosentimental&#8217; resulta fundamental. Entra\u00f1able en la conversaci\u00f3n e intr\u00e9pido en los retos, hizo de su cuerpo gigante su mejor escudo y por sus ra\u00edces regadas a diario de aragonesismo y profesionalidad se hizo querer y respetar como portavoz de los imposibles&#8230; posibles.<\/p>\n<p><strong>Belsu\u00e9<\/strong><br \/>\nLuch\u00f3 por su puesto a brazo partido con no pocos entrenadores y compa\u00f1eros y le gan\u00f3 la posici\u00f3n por burocracia e insistencia personal a Caf\u00fa, uno de los mejores laterales de la historia del f\u00fatbol. <strong>Aragon\u00e9s<\/strong> de pura y robusta cepa, hab\u00eda adquirido en categor\u00edas inferiores y en el exilio la gracia de los centrales finos para, por su f\u00edsico ligero, caer a la banda, donde construy\u00f3 una autopista para su valiente pedalada. Socarr\u00f3n y de car\u00e1cter bravo, con cilindrada y combustible ofensivos, visitaba el \u00e1rea rival como si fuera la suya. Los radares de los pasadores captaban un zumbido y lanzaban el bal\u00f3n al hueco para que el Flequi apareciera de extremo. Hizo buenos negocios con Higuera, a quien le un\u00eda el lazo de los avispados con clase.<\/p>\n<p><strong>Solana<\/strong><br \/>\n<strong>Soldado universal<\/strong>. Fiel y multidisciplinar defensor capaz de cumplir con nota en cualquier puesto de la l\u00ednea de seguridad. La personificaci\u00f3n de la serenidad con nervio tenso y cabeza fr\u00eda. Pocas bromas con Chucho. Ven\u00eda de un Real Madrid donde hab\u00eda sido importante (Ligas, Copa de la Uefa, Copa y Supercopas) y nunca rebaj\u00f3 sus exigencias. Paso al frente en cualquier trinchera, marcador severo y estupendo gestor de la pelota. Era el futbolista que todo entrenador quiere en su equipo y hasta en el sal\u00f3n de casa por si no suena la alarma.<\/p>\n<p><strong>Aguado<\/strong><br \/>\nCuando naci\u00f3, a su madre le dijeron: \u00abSe\u00f1ora, ha tenido usted un central\u00bb. Y ya recibi\u00f3 la primera amonestaci\u00f3n. Ejemplo de c\u00f3mo debe actuar un futbolista al que detr\u00e1s de los defectos que se le buscan solo se le encuentran virtudes en flor. Su explosivo crecimiento deportivo le condujo al liderazgo y despu\u00e9s a la capitan\u00eda. Sab\u00eda estar y aparecer lo exigiera o no el gui\u00f3n, con flema, un doctorado en posicionamiento bajo el brazo y un poder\u00edo a\u00e9reo que ni la Luftwaffe. Inteligente, severo coordinador de grupo, intachable en el corte legal e ilegal, sujet\u00f3 las riendas de un Real Zaragoza encabritado con la resistencia, la templanza y el mando de un <strong>centuri\u00f3n romano<\/strong>. As\u00ed se hizo historia viva.<\/p>\n<p><strong>C\u00e1ceres<\/strong><br \/>\nEl Negro era <strong>silencio y trueno.<\/strong> Fue el \u00fanico que disput\u00f3 todos los minutos de la Recopa, y lo hizo desde la discreci\u00f3n del protagonista que necesita los primeros planos justos, ni uno m\u00e1s. Si ca\u00eda el diluvio universal, abr\u00eda el paraguas sin urgencias. Cuando el infierno se anunciaba a las puertas, llegaba con la manguera y lo apagaba como si fuera una cerilla. Magn\u00edfico psic\u00f3logo de los momentos, imprim\u00eda a sus acciones el enorme temperamento competitivo de los zagueros argentinos. Sin violencia, con un higi\u00e9nico y veloz sentido de la anticipaci\u00f3n, C\u00e1ceres hechizaba a los delanteros rivales: les robaba el bal\u00f3n y lo hac\u00eda circular con la exquisitez y prontitud que necesitaba un grupo muy hambriento.<\/p>\n<p><strong>Arag\u00f3n<\/strong><br \/>\nUno de los \u00faltimos rom\u00e1nticos de la composici\u00f3n del centrocampismo en solitario. Como Todd Rundgren en su \u00e1lbum Something\/Anything?, tocaba todos los instrumentos con excelencia para un p\u00fablico de o\u00eddo muy fino. En sus pies todo adquir\u00eda sentido y armon\u00eda (un paraguas en el Gobi y un dromedario dentro de un igl\u00fa) porque, antes, en su cabeza de relojero suizo, hab\u00eda elegido la hora exacta en la que intervenir y c\u00f3mo hacerlo. Acariciaba la pelota con un repertorio de sedosos recursos, sin darse importancia, organizando la fiesta que se preparaba por delante de \u00e9l. Preciso, generoso y elegante, un <strong>diamante<\/strong> en mitad de la joyer\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Nayim<\/strong><br \/>\nJugaba al f\u00fatbol flotando sobre \u00e9l, buscando siempre algo <strong>distinto<\/strong> pero efectivo en el fondo de una l\u00e1mpara m\u00e1gica que no dejaba de acariciar con delicadeza. En contra de lo que distingue a los artistas, la altivez de la distinci\u00f3n, nada de lo que conceb\u00eda pretend\u00eda el adorno personal. Pon\u00eda por completo su calidad al servicio del equipo. Tambi\u00e9n el don de conservar la pelota as\u00ed le embistiera un b\u00fafalo o un tractor. Y, sin embargo, pertenec\u00eda a la aristocracia de los que inventan con \u00e1nimo de regalar sin cobro alguno sus ingeniosas ocurrencias. La que le vino botando en la final de Par\u00eds le dio fama universal. Gigi, en su enternecedora modestia, pasea por la vida agradeciendo el cari\u00f1o que se gan\u00f3 con aquel gol que sali\u00f3 de sus botas con un paraca\u00eddas hacia la gloria.<\/p>\n<p><strong>Poyet<\/strong><br \/>\n\u00bfDelantero o centrocampista? \u00bfGoleador o asistente? Loco futbolista hecho a s\u00ed mismo para ganar partidos y corazones. Honrado hasta la m\u00e9dula, fue elevando su jerarqu\u00eda cuanto m\u00e1s crec\u00eda el torrente de sus emociones. Lleg\u00f3 un momento en que Gus se convirti\u00f3 en <strong>el alma<\/strong> de la fiesta, un tipo de sacrificios, como buen uruguayo, con zancada at\u00f3mica y cabeza nuclear en sus prop\u00f3sitos principalmente atacantes. Si el viento zaragocista empujaba las nubes hasta el \u00e1rea enemiga, de esa tormenta descend\u00eda Poyet como un rayo inmisericorde. Sonrisa p\u00edcara y l\u00e1grimas de ni\u00f1o. Agitaba sus brazos para levantar el vuelo an\u00edmico de una grada ya de por s\u00ed excitada. Nos hizo mejor a todos.<\/p>\n<p><strong>Higuera<\/strong><br \/>\nUn zorro en el gallinero. Astuto y paciente, ten\u00eda el olfato de un viejo y exitoso corredor de bolsa en Wall Street. Cuando El Paquete sal\u00eda de su guarida no era para cuestiones de caza menor. Delantero por los extremos, mediapunta y falso ariete, dominaba como nadie el ecosistema ofensivo al contragolpe, y defin\u00eda como requer\u00eda el momento frente al portero, con magistral clarividencia en los duelos o con obras de arte de su genuino museo rematador. Incordiante pesadilla para sus perseguidores, Higuera era <strong>la flecha<\/strong> que marcaba el camino. Una veces lo recorr\u00eda \u00e9l y otras lo despejaba para Pardeza o Esn\u00e1ider. En el mercado actual, ser\u00eda caro, muy caro.<\/p>\n<p><strong>Pardeza<\/strong><br \/>\nEl mejor de la Quinta del Buitre seg\u00fan Alfredo di St\u00e9fano, una voz suficientemente autorizada. No pudo expresarse en el Bernab\u00e9u pero s\u00ed en La Romareda, con la Recopa como colof\u00f3n a su excelente carrera. Pardeza enmudec\u00eda a los estadios por su rica diversidad atacante, por su imprevisible capacidad para resolver jerogl\u00edficos dentro del \u00e1rea con un solo plumazo de sus poderosas piernas, un par de ca\u00f1ones recortados que percut\u00edan desde todos los \u00e1ngulos. Le confundieron sus bi\u00f3grafos con un rat\u00f3n pero era un <strong>gato de siete vidas<\/strong> en cada partido. Su fama bien ganada de erudito no le restaba un \u00e1pice de ferocidad. Mezclaba ambas culturas para leer el f\u00fatbol desde el apasionamiento y la mesura. Letal combinaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Esn\u00e1ider<\/strong><br \/>\nEn Gardel conflu\u00edan la ira de Dios y la del Diablo sin distinguir fronteras en su comportamiento. Animal joven y bello en su primera etapa zaragocista, sobrevolaba esos tiempos en las alas de un \u00e1ngel voraz y caprichoso. Muchas veces consentido por su inmadurez y, sobre todo, por la <strong>fiera<\/strong> goleadora que encend\u00eda sus entra\u00f1as. 26 tantos firm\u00f3 esa temporada entre Liga, Copa, Supercopa y Recopa, siendo el segundo anotador en el trofeo continental por detr\u00e1s de Ian Wright (Arsenal). Le amaba todo el mundo aunque dejara mordedura con sus afilados colmillos. Su diana en la final de Par\u00eds le describe a la perfecci\u00f3n. En la ejecuci\u00f3n y en la celebraci\u00f3n, con sus ojos perdidos en un mar de fuego, huyendo del cari\u00f1o para saborear la sangre, la suya y de la de una afici\u00f3n vampirizada por sus irresistibles encantos. Los de un equipo sin igual.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homenaje de Pr\u00edncipes de Par\u00eds en el 26 aniversario de la conquista de la Recopa As\u00ed eran los once del 10 de mayo Era aquella, la generaci\u00f3n de Par\u00eds del 95, una formaci\u00f3n uniforme en sus sublimes costuras humanas y deportivas. Bordada por esp\u00edritus errantes en busca de una fortuna <a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/siempre-nos-quedara-nayim\/\">Sigue leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1346,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1345"}],"collection":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1345"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1345\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1349,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1345\/revisions\/1349"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1346"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1345"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1345"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1345"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}