{"id":1475,"date":"2021-05-20T21:20:48","date_gmt":"2021-05-20T21:20:48","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=1475"},"modified":"2021-05-20T22:26:49","modified_gmt":"2021-05-20T22:26:49","slug":"la-salvacion-divino-tesoro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/la-salvacion-divino-tesoro\/","title":{"rendered":"La salvaci\u00f3n, divino tesoro"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Francho, en un partido de autor, Az\u00f3n y Tejero de penalti firman la mayor goleada de la temporada (3-0) para certificar la permanencia a lo grande en un curso peque\u00f1o<\/strong><\/p>\n<p>Imaginar un final tan feliz en una temporada de amarguras de todos los colores no entraba ni en la mente de Julio Verne. Con goles juveniles de Francho e Iv\u00e1n Az\u00f3n, divinos tesoros, un par chicos de la cantera, para certificar la permanencia a falta de dos jornadas. Con un penalti de Tejero a lo Panneka. Con la mayor ventaja del curso. La m\u00e1s grande de las alegr\u00edas posible en un contexto de sufrimientos, con Juan Ignacio Mart\u00ednez componiendo puzzles defensivos, buscando el equilibrio sin redes de seguridad, inoculando amor propio y autoestima en un equipo que recogi\u00f3 abandonado y t\u00edsico en el orfanato. Hab\u00eda que sumar los tres puntos y punto, pero hubo una revoluci\u00f3n en esa constelaci\u00f3n inestable con estrellas emergentes que promocion\u00f3 Iv\u00e1n Mart\u00ednez, con joyas expuestas desde hace tiempo en el escaparate. En un partido que parec\u00eda destinado a alargarse entre necesidades y precauciones brot\u00f3 la mejor versi\u00f3n de un equipo reconstruido para proteger su porter\u00eda y que ante el Castell\u00f3n bombarde\u00f3 la del enemigo. Ca\u00edda de tel\u00f3n con aplausos entre un p\u00fablico entregado al espect\u00e1culo de este \u00faltimo acto, pero penitente y agotado por una obra indigesta e insufrible, por la novena temporada consecutiva en Segunda Divisi\u00f3n como logro asumido por su significado, el de la supervivencia institucional que ha puesto en m\u00e1ximo peligro la Fundaci\u00f3n 2032.<\/p>\n<p>Francho se visti\u00f3 como sol\u00eda hacerlo aquel elegante modisto del Milan llamado Pirlo, con un f\u00fatbol sencillo, de omnipresencias posicionales y una visi\u00f3n del juego privilegiada. El zaragozano compuso partituras en un partido para sordos y hubo que escucharle. Clase, talento y felicidad en sus botas al margen de que el Castell\u00f3n pusiera escasa o nula resistencia pese a que sus penurias le obligaban al triunfo. Su gol, su primer gol en Liga, lo tuvo todo: captura, conducci\u00f3n, paredes con Narv\u00e1ez y un disparo letal a la escuadra. No se hab\u00eda visto nada igual en toda la temporada, una maravilla arquitect\u00f3nica donde reinaba el ladrillo y la cuadratura constructora. Bonito, todo fue bonito en la actuaci\u00f3n de Francho, que eleva su valor en un mercado que ya lo ten\u00eda en el punto de mira.<\/p>\n<p>Para que todo quedara en casa en esta cita con la paz espiritual, Zapater bot\u00f3 un c\u00f3rner y Az\u00f3n lleg\u00f3 al segundo palo con la fuerza del hurac\u00e1n que arrasa hasta con su propio coraz\u00f3n, acelerado de adolescencia y naturalidad. Marc\u00f3 con el hombro cuando su intenci\u00f3n era hacerlo con la cabeza. Este ariete que se cena centrales a riesgo de que le borden la piernas y el cuerpo a patadas es una fuerza de la naturaleza a la que hay que domesticar sin restarle un gramo de su bendita rebeld\u00eda f\u00edsica, la que utiliz\u00f3 para provocar un penalti m\u00e1s: arranc\u00f3 como l\u00edder de una estampida de bisontes y el defensa tuvo que dispararle para detenerlo dentro del \u00e1rea. El VAR confirm\u00f3 que la bala estaba alojada en una de sus piernas y Tejero adorn\u00f3 el marcador desde el punto de penalti, con Panenka sonriente y dichoso a su lado.<\/p>\n<p>La cantera al rescate no solo en este compromiso fundamental, sino durante todo el trayecto sin asfaltar que propuso la Fundaci\u00f3n 2032, un camino intransitable hasta que Juan Ignacio Mart\u00ednez se present\u00f3 con su biblia bajo el brazo, como esos predicadores del lejano oeste en tierras hostiles por colonizar. Su palabra sin dobleces, su sonrisa de hombre que todo lo ha vivido y sabe exactamente qu\u00e9 decir y qu\u00e9 hacer para cambiar el clima tr\u00e1gico&#8230; Su trabajo de contenci\u00f3n deportiva y humana ha permitido esta permanencia sin acudir a una cierre de campa\u00f1a ag\u00f3nico, con dos jornadas por delante para jugar, instalado el equipo justo en mitad de la tabla cuando hace unos d\u00edas estaba frente al pared\u00f3n antes de viajar a Las Palmas. Francho, Az\u00f3n, Franc\u00e9s&#8230; Y al otro lado de la vida Zapater con la ilusi\u00f3n del primer d\u00eda. El Real Zaragoza les debe a todos ellos, a la plantilla en general, haber querido salvarse a coraz\u00f3n abierto, con el coraz\u00f3n que no late en una directiva esperemos que con los d\u00edas contados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francho, en un partido de autor, Az\u00f3n y Tejero de penalti firman la mayor goleada de la temporada (3-0) para certificar la permanencia a lo grande en un curso peque\u00f1o Imaginar un final tan feliz en una temporada de amarguras de todos los colores no entraba ni en la mente <a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/la-salvacion-divino-tesoro\/\">Sigue leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1476,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1475"}],"collection":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1475"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1475\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1486,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1475\/revisions\/1486"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1476"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1475"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1475"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1475"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}