{"id":148,"date":"2021-01-10T18:22:04","date_gmt":"2021-01-10T18:22:04","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=148"},"modified":"2021-01-22T18:23:28","modified_gmt":"2021-01-22T18:23:28","slug":"el-discreto-encanto-de-avelino-chaves","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/el-discreto-encanto-de-avelino-chaves\/","title":{"rendered":"El discreto encanto de Avelino Chaves"},"content":{"rendered":"<p id=\"viewer-5sit2\" class=\"XzvDs _208Ie ljrnk blog-post-text-font blog-post-text-color _2QAo- _25MYV _1Fao9 ljrnk public-DraftStyleDefault-block-depth0 public-DraftStyleDefault-text-ltr\"><span class=\"vkIF2 public-DraftStyleDefault-ltr\">Si a <strong>Avelino Chaves<\/strong> le hubieran dejado elegir el d\u00eda de la semana en el que irse de esta tierra aragonesa y <strong>zaragocista<\/strong> que hoy ya le echa de menos, seguramente hubiese esbozado una medio sonrisa, y, sin contestar, se hubiera girado dentro de<strong> su abrigo<\/strong> para seguir pensando en sus cosas, es decir en el f\u00fatbol. Pero nos ha dejado en domingo, cuando antes de que la codicia hiciera de este deporte un espect\u00e1culo de <strong>consumo diario<\/strong> era la fecha de los partidos, una gran fiesta que concentraba todas las<strong> pasiones<\/strong> en apenas unas horas. Que no respondiera a la pregunta no quiere decir que no lo pensara o lo deseara, porque Avelino hablaba m\u00e1s por lo que callaba que por lo que dec\u00eda, consciente de que los diez mandamientos de su profesi\u00f3n se reduc\u00edan a uno, la<strong> discreci\u00f3n<\/strong>. Antes de ser <strong>secretario t\u00e9cnic<\/strong>o del Real Zaragoza, fue jugador y <strong>Pichichi<\/strong> en el club al que hizo grande desde que en 1963 el presidente <strong>Waldo Marco<\/strong> le convenciera para el cargo de <strong>asesor.<\/strong> Futbolista veloz por sus condiciones atl\u00e9ticas, una grave lesi\u00f3n sesg\u00f3 su carrera con tan solo 27 a\u00f1os, pero este gallego de <strong>Ver\u00edn<\/strong> (Orense) le dio mucho m\u00e1s a la instituci\u00f3n por su <strong>olfato<\/strong> como cazador de jugadores.<\/span><\/p>\n<div id=\"viewer-clk04\" class=\"XzvDs _208Ie ljrnk blog-post-text-font blog-post-text-color _2QAo- _25MYV _1Fao9 ljrnk public-DraftStyleDefault-block-depth0 public-DraftStyleDefault-text-ltr\"><span class=\"vkIF2 public-DraftStyleDefault-ltr\">\u00a0<\/span><\/div>\n<p id=\"viewer-9stf2\" class=\"XzvDs _208Ie ljrnk blog-post-text-font blog-post-text-color _2QAo- _25MYV _1Fao9 ljrnk public-DraftStyleDefault-block-depth0 public-DraftStyleDefault-text-ltr\"><span class=\"vkIF2 public-DraftStyleDefault-ltr\">Despu\u00e9s de colaborar con la leyenda de <strong>Los Magn\u00edficos<\/strong>, construy\u00f3 equipos memorables como el de los<strong> Zaraguayos<\/strong>, el que puso en manos de <strong>Leo Beenhakker <\/strong>y, c\u00f3mo no, el de la <strong>Recopa<\/strong>. En un segundo plano, elabor\u00f3 con fiel pulso de <strong>amanuense<\/strong> miles de informes, recorri\u00f3 el mundo desde Sudam\u00e9rica a Turqu\u00eda para observar jugadores y firm\u00f3 no pocos contratos casi en la <strong>clandestinidad<\/strong>, como solo se pod\u00eda hacer en aquellos tiempos en los que el scouting consist\u00eda en la <strong>intuici\u00f3n<\/strong> y la <strong>astucia<\/strong>. Sin tecnolog\u00eda, ni intermediarios can\u00edbales y con las im\u00e1genes justas para sacar una <strong>primera impresi\u00f3n,<\/strong> Avelino y su inseparable<strong> libreta<\/strong> tomaban un vuelo al que le fall\u00f3 el tren de aterrizaje y se estamp\u00f3 contra la playa o en direcci\u00f3n a un partido en Asia donde antes de empezar sacrificaban una cabra entre la catarsis enfurecida de un estadio pose\u00eddo de aficionados. Se re\u00eda por lo bajo, hacia adentro, con esos recuerdos. <\/span><\/p>\n<div id=\"viewer-5mdic\" class=\"XzvDs _208Ie ljrnk blog-post-text-font blog-post-text-color _2QAo- _25MYV _1Fao9 ljrnk public-DraftStyleDefault-block-depth0 public-DraftStyleDefault-text-ltr\"><span class=\"vkIF2 public-DraftStyleDefault-ltr\">\u00a0<\/span><\/div>\n<p id=\"viewer-3i6ea\" class=\"XzvDs _208Ie ljrnk blog-post-text-font blog-post-text-color _2QAo- _25MYV _1Fao9 ljrnk public-DraftStyleDefault-block-depth0 public-DraftStyleDefault-text-ltr\"><span class=\"vkIF2 public-DraftStyleDefault-ltr\">Extremadamente<strong> reservado<\/strong> y, a la vez, con un trasfondo humano <strong>cristalino<\/strong> por su <strong>amabilidad <\/strong>y ternura, recordaba a esos h\u00e9roes silenciosos del cine negro que no son lo que parecen ni parecen lo que son. Chaves <strong>cuidaba<\/strong> cada detalle como quien transporta<strong> porcelana china<\/strong> y activaba su portentosa capacidad de observaci\u00f3n con <strong>ojo de halc\u00f3n<\/strong>. En su lista de grandes operaciones deportivas y, a la larga, econ\u00f3micas figuran nombres como los de<strong> Pichi Alonso, Valdano, Barbas, Amarilla,<\/strong> y, c\u00f3mo no,<strong> Arr\u00faa<\/strong>, fichado en el c\u00e9nit de su carrera y mentor de <strong>Diarte<\/strong>. El paraguayo, capit\u00e1n de su selecci\u00f3n, era una estrella. Era un <strong><em>10<\/em><\/strong> cuando ese dorsal, el de la perfecci\u00f3n, se entregaba a los <strong>aut\u00e9nticos l\u00edderes<\/strong>. <\/span><\/p>\n<div id=\"viewer-dpgit\" class=\"XzvDs _208Ie ljrnk blog-post-text-font blog-post-text-color _2QAo- _25MYV _1Fao9 ljrnk public-DraftStyleDefault-block-depth0 public-DraftStyleDefault-text-ltr\"><span class=\"vkIF2 public-DraftStyleDefault-ltr\">\u00a0<\/span><\/div>\n<p id=\"viewer-fh2re\" class=\"XzvDs _208Ie ljrnk blog-post-text-font blog-post-text-color _2QAo- _25MYV _1Fao9 ljrnk public-DraftStyleDefault-block-depth0 public-DraftStyleDefault-text-ltr\"><span class=\"vkIF2 public-DraftStyleDefault-ltr\">Cuando coincid\u00edas con este <strong>personaje enciclop\u00e9dico<\/strong> en la ciudad deportiva o en los viajes del equipo, siempre dejaba a su paso el <strong>perfume del f\u00fatbol.<\/strong> No faltaban en sus bolsillos <strong>insignias<\/strong> del Real Zaragoza para regalar a los hinchas de otras ciudades. Muchos no sab\u00edan que ese <strong>tesoro simb\u00f3lico<\/strong> se lo estaba entregando el<strong> art\u00edfice<\/strong>, seguramente, del amor a un equipo, a una entidad, a la que dot\u00f3 de esa <strong>personalidad tan atractiva y respetada<\/strong>. El \u00faltimo cap\u00edtulo de su <strong> may\u00fasculo legado<\/strong> fue estar al lado de <strong>Pedro Herrera<\/strong> y <strong>V\u00edctor Fern\u00e1ndez <\/strong>para tejer con su<strong> sabidur\u00eda<\/strong> y conocimientos la plantilla que conquist\u00f3<strong> Par\u00eds<\/strong> el 10 de mayo de 1995. Entre aquella constelaci\u00f3n de j\u00f3venes y flam\u00edgeros jugadores y entrenadores,<strong> Avelino Chaves <\/strong>ejerc\u00eda de consejero y de<strong> diplom\u00e1tico<\/strong> enlace con el vestuario. Se ha ido este <strong>domingo fr\u00edo y nevado<\/strong> de enero. Qu\u00e9 mejor d\u00eda para despedir al hombre que, enfundado en su eterno abrigo y en su entra\u00f1able <strong>prudencia<\/strong>, visti\u00f3 de <strong>elegancia<\/strong> la historia del Real Zaragoza. Sin querer reinar, al servicio del club.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si a Avelino Chaves le hubieran dejado elegir el d\u00eda de la semana en el que irse de esta tierra aragonesa y zaragocista que hoy ya le echa de menos, seguramente hubiese esbozado una medio sonrisa, y, sin contestar, se hubiera girado dentro de su abrigo para seguir pensando en <a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/el-discreto-encanto-de-avelino-chaves\/\">Sigue leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":149,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-148","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-real-zaragoza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/148","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=148"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/148\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":150,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/148\/revisions\/150"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media\/149"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=148"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=148"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=148"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}