{"id":14834,"date":"2024-04-12T16:02:05","date_gmt":"2024-04-12T16:02:05","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=14834"},"modified":"2024-04-12T16:42:52","modified_gmt":"2024-04-12T16:42:52","slug":"el-zaragocismo-y-el-zaragocismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/el-zaragocismo-y-el-zaragocismo\/","title":{"rendered":"El Zaragocismo y el zaragocismo"},"content":{"rendered":"<p>En todos los clubes del mundo, la afici\u00f3n representa y enarbola con pu\u00f1o leg\u00edtimo los valores emocionales de un equipo, de una ciudad, de una tierra, de un car\u00e1cter exclusivo. Nadie como ella tiene un lazo sentimental tan fuerte, tan sincero y perdurable. La edad, la clase social, la afiliaci\u00f3n pol\u00edtica o la religiosa comulgan en el mismo altar y beben del c\u00e1liz de la pertenencia a un v\u00ednculo que se explica en la cartograf\u00eda del coraz\u00f3n. El Real Zaragoza tiene su propio evangelio, robustecido por una historia que ha dignificado el f\u00fatbol como espect\u00e1culo y que se ha visto recompensada con t\u00edtulos nacionales e internacionales ba\u00f1ados por el oro de plantillas legendarias y jugadores fabulosos. Desde hace casi dos d\u00e9cadas, sus cimientos se han tambaleado en manos de falsos profetas para sufrir un exilio de la \u00e9lite que lleva camino de 12 temporadas.<\/p>\n<p>Las generaciones se han ido sucediendo en la gloria y en la desgracia sin perder, pese a que las \u00faltimas han sido expuestas a duras pruebas, el v\u00ednculo de fidelidad. En el oscuro oc\u00e9ano de Segunda, la hinchada surca estos a\u00f1os en una embarcaci\u00f3n de Primera, en uno de los estadios m\u00e1s concurridos de las competiciones profesionales. La inflexible exigencia de los seguidores que han disfrutado con un Real Zaragoza de ensue\u00f1o y el cari\u00f1o incondicional de los que luchan, m\u00e1s j\u00f3venes, por huir de esta pesadilla se sientan en la localidad de lo conmovedor. Ellos son el Zaragocismo con may\u00fascula, el que se identifica con la tolerancia, la educaci\u00f3n, la inteligencia y una pasi\u00f3n incombustible en el tiempo y en la cr\u00edtica. El zaragocismo min\u00fasculo, el que persigue coser una estrella a las puertas del crematorio a todos aquellos que no brinden con su fanatismo e intransigencia o con su interesada corriente de opini\u00f3n, nunca figurar\u00e1 en aforo alguno, ni tan siquiera en el de la memoria que ya los olvid\u00f3 al final de este p\u00e1rrafo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En todos los clubes del mundo, la afici\u00f3n representa y enarbola con pu\u00f1o leg\u00edtimo los valores emocionales de un equipo, de una ciudad, de una tierra, de un car\u00e1cter exclusivo. Nadie como ella tiene un lazo sentimental tan fuerte, tan sincero y perdurable. La edad, la clase social, la afiliaci\u00f3n <a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/el-zaragocismo-y-el-zaragocismo\/\">Sigue leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":14835,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13,1],"tags":[],"class_list":["post-14834","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-publicidad","category-real-zaragoza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14834","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14834"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14834\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14841,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14834\/revisions\/14841"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14835"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14834"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14834"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14834"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}