{"id":1487,"date":"2021-05-21T09:37:55","date_gmt":"2021-05-21T09:37:55","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=1487"},"modified":"2021-05-21T09:47:25","modified_gmt":"2021-05-21T09:47:25","slug":"nobleza-y-valor-en-el-circulo-de-los-caballeros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/nobleza-y-valor-en-el-circulo-de-los-caballeros\/","title":{"rendered":"Nobleza y valor en el c\u00edrculo de los caballeros"},"content":{"rendered":"<p>En la vida hay que saber estar, sobre todo cuando la victoria es una derrota y viceversa, ese estado de la confusi\u00f3n que mezcla alegr\u00eda y tristeza sin un orden establecido, donde es dif\u00edcil contener las emociones y expresarlas en una liturgia moderada cuando el coraz\u00f3n, estrujado, te pide salir del pecho y comenzar a correr liberado, incluso feliz por una haza\u00f1a sin derecho a la leyenda. Al finalizar el encuentro frente al Castell\u00f3n, en el instante que la permanencia se hizo oficial, los jugadores del Real Zaragoza se fueron regalando cari\u00f1o con discreci\u00f3n, miradas c\u00f3mplices y abrazos prudentes. De los m\u00e1s j\u00f3venes a los veteranos. Hasta que, poco a poco, se congregaron alrededor de la hoguera extinta de peligros y crepitando de satisfacci\u00f3n personal y colectiva para formar un solo cuerpo, s\u00f3lido de fe en s\u00ed mismos y en su entrenador, un t\u00e9cnico que se mantuvo alejado de ese foco pero, inevitablemente, iluminado por el milagro del que ha sido protagonista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ese comportamiento se\u00f1orial, respetuoso con la afici\u00f3n y con la realidad, fue la guinda perfecta del amargo pastel de la temporada. Nada hubo ensayado, nada impostado. Todo era cierto con alguna l\u00e1grima de por medio. La plantilla celebr\u00f3 agrupada en el campo el \u00e9xito de su esfuerzo, de su capacidad para salvar el club con la responsabilidad que exige su profesi\u00f3n y una buena sobredosis de implicaci\u00f3n, de compromisos que no se incluyen en los contratos. Sin medallas, sin recompensas, todav\u00eda con heridas, amnistiados por su convicci\u00f3n y la que les transmiti\u00f3 JIM desde el kil\u00f3metro cero, celebraron en silencio y en un c\u00edrculo cargado de emociones un peque\u00f1o aquelarre en honor al esfuerzo, tambi\u00e9n a la reivindicaci\u00f3n. Ning\u00fan reproche a las cr\u00edticas recibidas, ni un solo gesto fuera de lugar en una oraci\u00f3n cuyo objetivo era expresar de la mejor manera posible el orgullo por el objetivo alcanzado. No son h\u00e9roes y lo saben, pero nadie puede cuestionar que el Real Zaragoza, en el c\u00e9sped, ha estado representado por unos caballeros de la nobleza y y el valor, dignos de ser recordados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la vida hay que saber estar, sobre todo cuando la victoria es una derrota y viceversa, ese estado de la confusi\u00f3n que mezcla alegr\u00eda y tristeza sin un orden establecido, donde es dif\u00edcil contener las emociones y expresarlas en una liturgia moderada cuando el coraz\u00f3n, estrujado, te pide salir <a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/nobleza-y-valor-en-el-circulo-de-los-caballeros\/\">Sigue leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1488,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1487"}],"collection":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1487"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1487\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1492,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1487\/revisions\/1492"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1488"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1487"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1487"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1487"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}