{"id":17435,"date":"2025-01-11T12:26:43","date_gmt":"2025-01-11T12:26:43","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=17435"},"modified":"2025-01-11T12:26:43","modified_gmt":"2025-01-11T12:26:43","slug":"victor-o-victoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/victor-o-victoria\/","title":{"rendered":"V\u00edctor o victoria"},"content":{"rendered":"<div class=\"nLG8d5\" data-hook=\"post-description\">\n<article class=\"blog-post-page-font\">\n<div class=\"post-content__body stSKMK\">\n<div class=\"moHCnT\">\n<div class=\"moHCnT\">\n<div class=\"fTEXDR\" data-rce-version=\"10.114.0\">\n<div class=\"runb8\" dir=\"ltr\" data-id=\"content-viewer\">\n<div class=\"pwDbJ\">\n<div class=\"sQUUL\">\n<div data-breakout=\"normal\"><\/div>\n<div data-hook=\"rcv-block3\">\n<p><em><strong>por Jos\u00e9 Mendi<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em><strong>Psic\u00f3logo y escritor<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Los entrenadores son los mayordomos del f\u00fatbol. Por eso son los sospechosos habituales en los asesinatos balomp\u00e9dicos. Lo raro ser\u00eda que quienes pagan a los detectives que investigan los cr\u00edmenes del c\u00e9sped fueran se\u00f1alados por sus sabuesos. Una organizaci\u00f3n irresponsable necesita tanto a los culpables como a las v\u00edctimas para tapar las verg\u00fcenzas de su ineficacia. Los h\u00e9roes y los chivos expiatorios son los mejores distractores de una historia cuyo relato se reserva a los escribas del beneficio y de la pose del bien quedar. Porque el dinero mueve monta\u00f1as pero la ineptitud hace que cada palada de tierra sea m\u00e1s cara que la anterior.<\/p>\n<p>La orfandad es la soledad del abandono. Un sentimiento que, de forma parad\u00f3jica, sienten incluso los que atentan contra sus opresores y logran recuperar la libertad. El psicoan\u00e1lisis explica de forma po\u00e9tica, pero poco cient\u00edfica, el deseo de matar a los progenitores, a los que odiamos tanto como necesitamos, para as\u00ed forjar la autonom\u00eda de la propia personalidad. Las batallas de los celos infantiles por disputar los favores de las figuras paternas y maternas est\u00e1n llenas de Edipos y Electras que no dudar\u00edan en imitar a Ca\u00edn. En el trabajo confabulamos en beneficio propio, sin miramientos hacia la ruina del rival que, tras fulminarlo, nos aupar\u00e1 en la pir\u00e1mide social. Y en el deporte\u2026tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>En el f\u00fatbol base los padres suspiran en silencio por la lesi\u00f3n del compa\u00f1ero de equipo que haga jugar m\u00e1s a su hijo. Las derrotas propias se celebran sin disimulo si su v\u00e1stago no ha sido titular. La pu\u00f1alada del rumor contra los entrenadores es la moneda de cambio de los mirones familiares en los ensayos. Son las sombras en el amanecer de un deporte que nace sano pero que se tuerce enseguida gracias a la codicia humana. El tiempo deja paso a las tormentas de las envidias y el dinero profesional termina por convertir un deporte en un juego de tronos con m\u00e1s truenos que sillones de luz divina.<\/p>\n<p>Los mitos no caen por su propio peso sino por las falsas expectativas que los dem\u00e1s depositan en su legado. En ese sentido todos los zaragocistas y todos los estamentos hemos escrito parte de esta versi\u00f3n ma\u00f1a de la tragedia de S\u00f3focles. As\u00ed, cautivo y desarmado el entrenador zaragocista, han alcanzado las tropas de asalto sus \u00faltimos objetivos futbol\u00edsticos. La guerra en el vestuario ha terminado. O no. Los traumas no se resuelven con electroshock, a base de convulsiones, sino con psicoterapia. El problema es que nuestro querido Real Zaragoza hace muchos a\u00f1os que tiene abandonada una disciplina profesional t\u00e9cnica y efectiva como la psicolog\u00eda deportiva, tanto en su estadio como en el futuro de los y las j\u00f3venes que cultiva. La mentalidad no surge, se trabaja y se entrena. No todo depende de esta \u00fanica variable en un campo tan minado como el f\u00fatbol de los negocios en el que nos desenvolvemos y que tantas piezas se cobra en su cabecera. Los jugadores de un equipo decapitado deben prestar m\u00e1s atenci\u00f3n a su cerebro que a su cabeza. No es lo mismo. La velocidad de sucesos y cambios que atenaza a este club hace que la confusi\u00f3n sea una se\u00f1a de identidad de quienes disfrutamos y juegan en la Romareda. Por si fuera poco, los actores del templo ma\u00f1o pueden sentirse como unos sin techo tras el desahucio forzado por la m\u00e1quina del negocio.<\/p>\n<p>El cambio de foco de una crisis puede llevar a la angustia de pensar que todos nos est\u00e1n mirando o a percibir el cambio de ambientaci\u00f3n como una oportunidad de mejorar el rendimiento. Hay jugadores que se sienten prisioneros de su ansiedad y que no son capaces de competir contra s\u00ed mismos. Un s\u00edndrome que atenaza al jugador y que contagia al compa\u00f1ero. Una enfermedad que se detecta de lejos y se ataja de cerca. Es el momento de salir de la celda futbol\u00edstica de las f\u00e9rreas instrucciones para disfrutar del patio carcelario con una pelota que es tan de todos como el escudo del le\u00f3n. Har\u00eda bien el nuevo t\u00e9cnico en liberar de normas la burocracia de su libreta para que los protagonistas desarrollen su libreto.<\/p>\n<p>La responsabilidad com\u00fan es la llave del \u00e9xito individual. Y viceversa. La comunicaci\u00f3n, la concentraci\u00f3n, la cooperaci\u00f3n y el compromiso son las herramientas que debe compartir una plantilla si quiere ser un equipo. Los condicionantes del pasado y las pretensiones del futuro son una guillotina de carreras deportivas en todos los niveles. El dinero suele engrasar el filo de esa trituradora de sentimientos. El Real Zaragoza lleva abriendo demasiadas etapas de lo mismo pero necesita inaugurar una nueva era hacia lo diferente. La desilusi\u00f3n permanente s\u00f3lo conduce a la frustraci\u00f3n de siempre. Si los jugadores se perciben como metas voladizas de un proyecto menguante enseguida asumir\u00e1n ese papel. En cambio, si el club traslada una confianza que vaya m\u00e1s all\u00e1 de unas cifras saneadas, es posible que la sonrisa llegue a las camisetas y las piernas disfruten del bal\u00f3n. Los jugadores tienen que ser consecuentes con la elecci\u00f3n que han hecho, los aficionados tambi\u00e9n. Si entre todos hemos utilizado nuestros pu\u00f1ales de Bruto para amortajar al director de la orquesta de Par\u00eds, quiz\u00e1 sea el momento de forjar una personalidad de Primera. Como en aquella versi\u00f3n de la pel\u00edcula que dirigi\u00f3 Blake Edwards en 1983, nos enfrentamos a una tesitura similar \u00bfV\u00edctor o victoria? Ya s\u00f3lo queda una opci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div data-breakout=\"normal\">\n<div id=\"viewer-587n81006\" class=\"yECnz YLUTf GrU5P _12ZU1\" dir=\"auto\"><span class=\"rkrC1\">\u00a0<\/span><\/div>\n<\/div>\n<div data-breakout=\"normal\">\n<p id=\"viewer-k8kk31701\" class=\"yECnz YLUTf M9Lra _12ZU1\" dir=\"auto\"><span class=\"rkrC1 M9Lra\">.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div data-breakout=\"normal\">\n<p id=\"viewer-reo3w1729\" class=\"yECnz YLUTf M9Lra _12ZU1\" dir=\"auto\">\n<\/div>\n<div data-breakout=\"normal\">\n<p id=\"viewer-j0u3j1756\" class=\"yECnz YLUTf M9Lra _12ZU1\" dir=\"auto\">\n<\/div>\n<div data-hook=\"rcv-block15\"><\/div>\n<\/div>\n<div data-hook=\"rcv-block-last\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n<div class=\"BL3dva\">\n<div class=\"OSxNQL\">\n<div id=\"post-footer\" class=\"OFA52E jG7PL8\">\n<div class=\"ux83lW\" data-hook=\"post-main-actions-desktop\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jos\u00e9 Mendi Psic\u00f3logo y escritor Los entrenadores son los mayordomos del f\u00fatbol. 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