{"id":18542,"date":"2025-03-22T15:14:24","date_gmt":"2025-03-22T15:14:24","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=18542"},"modified":"2025-03-22T15:14:24","modified_gmt":"2025-03-22T15:14:24","slug":"los-tontos-tambien-descienden-a-primera-rfef","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/los-tontos-tambien-descienden-a-primera-rfef\/","title":{"rendered":"Los tontos tambi\u00e9n descienden a Primera RFEF"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>El grito de unidad y fraternidad se relanza desde el club y la prensa como elemento imprescindible para salvar al Real Zaragoza, una estrategia tan vieja como oportunista, est\u00fapida e in\u00fatil<\/strong><\/p>\n<p>En situaciones como las que se encuentra el Real Zaragoza, cuando los argumentos futbol\u00edsticos se han desmoronado, llega la hora de los tontos, esos sectores aliados o mudos de la gesti\u00f3n de la crisis. Quienes dirigen el club suelen ser los primeros que, desarmados por su ineptitud, reclaman la unidad y la fraternidad entre la masa social para que su aliento se convierta en un jugador m\u00e1s, en la estrella del vestuario. Pronto les secundan, por inocencia, necedad, continuidad en el servilismo o p\u00e1nico, parte de la afici\u00f3n y de la prensa. El mensaje es tan viejo como, por lo general, in\u00fatil. Mucho m\u00e1s en este caso. No se necesita director general, jugador, entrenador, pol\u00edtico, simpatizante o periodista alguno que le diga a la hinchada cu\u00e1l debe ser su comportamiento frente a una amenaza como la expulsi\u00f3n del f\u00fatbol profesional. Los mecanismos se activan por s\u00ed solos pese a la verg\u00fcenza ajena, un contexto ignominioso que en absoluto le corresponde. Si aumenta a\u00fan m\u00e1s el peligro, la guardia nacional saldr\u00e1 al rescate. Y si no lo hiciera, estar\u00eda en su derecho, porque cuesta morir un a\u00f1o y otro tambi\u00e9n por la patria que desgobiernan, apropiados de la bandera y el himno, personajes sin la autoridad de las urnas y tras la m\u00e1scara del carnaval del nuevo estadio.<\/p>\n<p>El sentimiento se impondr\u00e1 por encima de cualquier desencuentro. No se pregunten por qu\u00e9. Lo que se desarrolla tan adentro, en el \u00fatero de la pertenencia, no fluye por los cauces de la raz\u00f3n. Por eso mismo este deporte, en lo emocional, concentra el mayor n\u00famero de locos por metro cuadrado del planeta. La gente del Real Zaragoza, la que vive el equipo en el d\u00eda a d\u00eda, en el campo, en los viajes o en la tienda online para pagar sin rechistar, est\u00e1 sufriendo un cambio generacional que la hace menos beligerante y cr\u00edtica, lo que podr\u00eda interpretarse como un signo de inteligencia evolutivo. O quiz\u00e1s de aceptaci\u00f3n de que su peso se ha aligerado frente a la omnipotencia de las propiedades. Ya no pintan nada en la mesa de las decisiones y, de vez en cuando, se les llama previa selecci\u00f3n para tomar el t\u00e9 y compartir inquietudes. Los ejercicios de domesticaci\u00f3n proliferan, pero ahora que la tierra corre peligro, desde la c\u00fapula se pide que vuelva el lado m\u00e1s salvaje, el que se intenta anestesiar de forma continua. Un volc\u00e1n en erupci\u00f3n siempre ser\u00e1 un volc\u00e1n en erupci\u00f3n aunque se le pretenda convencer de que es una colina. El Real Zaragoza nunca va a estar solo pese a fundaciones y fondos de inversi\u00f3n, aun conscientes todos los soldados del zaragocismo que son carne de ca\u00f1\u00f3n para sus generales.<\/p>\n<p>La Primera RFEF asoma su hocico y parte de la mand\u00edbula. A esa inquietud econ\u00f3mica de la multipropiedad por un hipot\u00e9tico desastre deportivo del que ser\u00edan \u00fanicos responsables, se ha sumado buena parte del otro entorno, el de la informaci\u00f3n, tan efusivo \u00e9l como este o aquel director deportivo; con los entrenadores que les subyugan por sus boquitas de pi\u00f1\u00f3n; por futbolistas que no valen un pimiento pero se presentan como leyendas del club o colosales promesas. En 12 a\u00f1os, la denuncia, salvo honrosas excepciones, ha brillado por su ausencia en los medios de comunicaci\u00f3n locales, afines al poder hasta tal punto que se aboga por el positivismo as\u00ed el tibur\u00f3n tenga medio cuerpo del Real Zaragoza en sus fauces. Como la mayor\u00eda va en paralelo a los terratenientes, cuando no son siervos de la autocensura por miedo o discreci\u00f3n, ah\u00ed est\u00e1n tocando al un\u00edsono las trompetas de Jeric\u00f3. S\u00f3lo les falta a\u00f1adir que el apoyo de los seguidores es una cuesti\u00f3n de responsabilidad civil, cuando durante esta docena de mentiras se han dedicado a blanquearlas. De repente se han percatado de los tontos tambi\u00e9n descienden, de que la ca\u00edda aplasta de igual manera corazones que puestos de trabajo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El grito de unidad y fraternidad se relanza desde el club y la prensa como elemento imprescindible para salvar al Real Zaragoza, una estrategia tan vieja como oportunista, est\u00fapida e in\u00fatil En situaciones como las que se encuentra el Real Zaragoza, cuando los argumentos futbol\u00edsticos se han desmoronado, llega la <a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/los-tontos-tambien-descienden-a-primera-rfef\/\">Sigue leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":18543,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[13,1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18542"}],"collection":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18542"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18542\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18544,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18542\/revisions\/18544"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18543"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18542"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18542"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18542"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}