{"id":19545,"date":"2025-06-28T09:53:15","date_gmt":"2025-06-28T09:53:15","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=19545"},"modified":"2025-06-28T10:01:20","modified_gmt":"2025-06-28T10:01:20","slug":"por-que-los-principes-siempre-reinan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/por-que-los-principes-siempre-reinan\/","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 los pr\u00edncipes siempre reinan"},"content":{"rendered":"<p>Me gustar\u00eda compartir el Real Zaragoza que yo viv\u00ed por dentro, al que llegu\u00e9 cuando est\u00e9 equipo ya era un animal legendario de la fauna futbol\u00edstica. Los \u00faltimos a\u00f1os nos han agriado tanto que quienes contamos y cantamos sus penas como cupleteras en decadencia hemos sufrido un deterioro similar, producto de la desesperanza y de la acumulaci\u00f3n de personajes mediocres y malvados a todos los niveles. La acidez y la gris rutina se han adue\u00f1ado de las cr\u00f3nicas, que apenas dejan un estrecho margen para la alegr\u00eda y el recuerdo. El Real Zaragoza que mejor conoc\u00ed fue el de los a\u00f1os noventa aunque con el cambio de siglo tambi\u00e9n sufriera alg\u00fan enamoramiento no sin sobresaltos. Hab\u00edan quedado para la mitolog\u00eda los Cinco Magn\u00edficos y muy cerca de la gloria aun sin corona los Zaraguayos. El f\u00fatbol que brotaba en La Romareda ten\u00eda casi siempre una esencia perfumada, pero al buen paladar solo le hab\u00eda correspondido con t\u00edtulos la Copa del gol de Rub\u00e9n Sosa al Bar\u00e7a.<\/p>\n<p>En ese universo estelar se produjo un fen\u00f3meno c\u00f3smico, la creaci\u00f3n de un nuevo planeta entre la amenaza del caos, de una promoci\u00f3n contra \u00e9l Murcia que dibujo una frontera entre la muerte y el nacimiento de una naci\u00f3n. El juego se hizo excelencia con una serie de futbolistas que en su mayor\u00eda buscaban su primera o segunda oportunidad, y que lograron en su comuni\u00f3n de sat\u00e9lites de muy diferentes universos que el bal\u00f3n fuera un herramienta art\u00edstica, una nave a la que se subieron para deleitar con uno de los viajes m\u00e1s hermosos que se puedan imaginar.<\/p>\n<p>El presente es un escombro de aquella cultura. Por eso cuando se celebran fiestas paganas por un saque de banda, un gol en propia meta del rival o una permanencia, los historiadores hierven de furia, de indignaci\u00f3n porque las actuales generaciones deban conformarse con estos tiempos de oscuridad y mentira, mientras son observados como obsoletos y malhumorados vestigios que no s\u00e9 adaptan a la realidad de la pobreza como signo de modernidad y fidelidad. Nada ni nadie, sin embargo, m\u00e1s rebeldes que quienes exigen el regreso a ese pasado en un futuro inmediato, a esas \u00e9pocas de genios y genialidades, de partidos a los que se acud\u00eda con la certeza de la victoria y la \u00fanica inc\u00f3gnita de descubrir cual ser\u00eda el tama\u00f1o del espect\u00e1culo que se le iba a ofrecer.<\/p>\n<p>Aquel Real Zaragoza estaba hecho de futbolistas en su esplendor. No hab\u00eda otro secreto fuera de esos m\u00e1rgenes. Quiz\u00e1s la silenciosa sabidur\u00eda de Avelino Chaves por encima de cualquier otro nombre. Su apetito por divertir y divertirse maravillaba y encend\u00eda antorchas de pasiones y emociones. Cada uno interpretaba su papel y el producto era una magn\u00edfica obra coral. Fueron campeones dos veces, pero su triunfo resid\u00eda en la alegr\u00eda del oficio, el descaro, la valent\u00eda, el talento sincronizado. Todos ten\u00edan un don, pero recuerdo con especial devoci\u00f3n a los se hicieron a s\u00ed mismos desde un escal\u00f3n m\u00e1s humilde hasta llegar a la altura de sus compa\u00f1eros. Cedr\u00fan, Belsu\u00e9, Aguado o Poyet, combustible de Solana, C\u00e1ceres, Nayim, Gay, Higuera, Pardeza y Esnaider. Con Arag\u00f3n a su aire de poeta soldado.<\/p>\n<p>La Liga se disput\u00f3 hasta el \u00faltimo encuentro con la legi\u00f3n de Txetxu Rojo, Luis Costa conquist\u00f3 su doblete en La Cartuja y el embrujo de Montjuic hizo campe\u00f3n al equipo de V\u00edctor Mu\u00f1oz. Luego fue cayendo la noche m\u00e1s larga, ahora interminable, trufada de sombras, <em>jockers<\/em> y pusil\u00e1nimes. Si hay momentos que mantienen vivo al Real Zaragoza uno de ellos, el m\u00e1s reciente y rico de matices, es el reinado de los Pr\u00edncipes de Paris, su arrebatadora personalidad, su car\u00e1cter indomable. Compartir aquellos d\u00edas en este calendario agrietado de esperanzas no es sin\u00f3nimo de a\u00f1oranza sino el ejercicio m\u00e1s saludable para no caer y recaer en el sedentarismo y la conformidad. Todo flu\u00eda con una naturalidad prodigiosa, como se suceden las estaciones. Ni un regate de m\u00e1s, ni un pase de menos, ni una falta gratuita. Hasta los errores sab\u00edan a miel, resueltos con una venganza m\u00e1s dulce a\u00fan. En dos temporadas esa promoci\u00f3n toc\u00f3 literalmente el cielo. Pero el germen de esa delicia no s\u00f3lo conten\u00eda razones deportivas. Tambi\u00e9n humanas. Los temperamentos surcaban el tallo patriarcal de Cedr\u00fan, la serenidad de Solana, la picaresca de Belsu\u00e9, el hierro y el acero de Aguado y C\u00e1ceres, la ruta de la seda de Arag\u00f3n, la sublevaci\u00f3n de Poyet, la inteligencia de Pardeza, la fantas\u00eda de Higuera, la puntualidad suiza de Gay, el duende de Nayim, la salvaje competitividad de Esn\u00e1ider. La complicidad fuera del campo explosionaba al un\u00edsono dentro del estadio transformando a grandes adversarios en monigotes al servicio de una funci\u00f3n fant\u00e1stica. El \u00fanico con aura de divo era Gardel, adorado sin embargo en su papel de gran actor irreverente. El resto formaba una familia humilde y consciente.<\/p>\n<p>Que ahora venga alguien desde los confines de la vulgaridad a recordarnos que lo que fuimos, o mejor dicho fueron, supone una condena para el regreso a esos lugares asombrosos amplifica la dimensi\u00f3n del problema. Porque resulta imposible renunciar a la felicidad, atemporal pese a que se quiera emplazar en el pasado y los lugares que jam\u00e1s han de ser revisitados. M\u00e1s vigente que nunca, el Real Zaragoza de la Recopa y de muchas m\u00e1s recopas cada fin de semana deber\u00eda ense\u00f1arse desde la tierna infancia de la cantera. Ser una asignatura innegociable para alumnos e instructores y no contemplarse como una pieza de museo. Habr\u00e1 quien exponga la inconveniencia de emular aquel f\u00fatbol porque era otro, porque los ritmos y el f\u00edsico eran diferentes y la maquinaria t\u00e1ctica, menos sofisticada. Lo que no var\u00eda es la estupidez, la convicci\u00f3n de que el avance consiste en no mirar hacia atr\u00e1s cuando resulta que la \u00fanica v\u00eda de escape est\u00e1 en aproximarse lo m\u00e1ximo posible a etapas de solemne brillantez, donde la lejan\u00eda es un t\u00e9rmino est\u00e9ril. Nada m\u00e1s contempor\u00e1neo que el 6-3 al Bar\u00e7a. Nada m\u00e1s ominoso que un 2-4 frente al Eldense. Ojal\u00e1 pasemos pronto del cupl\u00e9 bajo un intermitente y mutilado ne\u00f3n al relato mitol\u00f3gico de aquellos noventa que quienes lo vivimos no nos resistimos a reclamar su vuelta, su rugido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me gustar\u00eda compartir el Real Zaragoza que yo viv\u00ed por dentro, al que llegu\u00e9 cuando est\u00e9 equipo ya era un animal legendario de la fauna futbol\u00edstica. 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