{"id":20028,"date":"2025-08-21T14:42:17","date_gmt":"2025-08-21T14:42:17","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=20028"},"modified":"2025-08-21T14:46:35","modified_gmt":"2025-08-21T14:46:35","slug":"periodismo-zaragocista-y-periodismo-antizaragocista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/periodismo-zaragocista-y-periodismo-antizaragocista\/","title":{"rendered":"Periodismo zaragocista y periodismo antizaragocista"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>La opini\u00f3n popular, muy volcada en redes sociales, considera muchas veces por exaltaci\u00f3n que existen estas dos tendencias en una profesi\u00f3n cuyo \u00fanico encargo es retratar la realidad <\/strong><\/p>\n<p>La prensa no est\u00e1 muy bien vista en general, y en parcelas tan apasionadas y subjetivas como el f\u00fatbol los periodistas dirimen una batalla constante frente, que no contra, la opini\u00f3n popular incluso de los propios clubes sobre los que informan. En estos tiempos fren\u00e9ticos, de noticias y reflexiones que se generan a la velocidad de las nuevas plataformas y al deseo del consumidor a la carta, y tambi\u00e9n en otras \u00e9pocas m\u00e1s pausadas, se intenta diferenciar entre el profesional que mira por el bien del equipo y el que no lo hace. No es este un art\u00edculo una lecci\u00f3n de nada, solamente una aproximaci\u00f3n por experiencia y a\u00f1os de dedicaci\u00f3n a la realidad de una labor que conecta a los aficionados con el d\u00eda a d\u00eda de su equipo. Por proximidad, la creencia sobre la existencia de cronistas zaragocistas y antizaragocistas es una leyenda con fuertes ra\u00edces regadas por la exaltaci\u00f3n y un tronco bastante fr\u00e1gil, aunque en alguna ocasi\u00f3n s\u00ed es cierto que brota alguna rama aislada. Nadie es perfecto, y menos en un universo tan mudable.<\/p>\n<p>Lo que busca el comunicador no es simpatizar m\u00e1s o menos con el receptor, sino trasladar con coherencia y datos la actualidad por excelente o cruda que resulte. Ciertos seguidores, o sat\u00e9lites en una \u00f3rbita a la que en realidad pertenecen por el simple placer de inhalar odio, insisten en establecer esa frontera, en sembrar de minas un territorio ficticio. Otros, con buena intenci\u00f3n pero una interpretaci\u00f3n sentimental que no debe contaminar el c\u00f3digo deontol\u00f3gico del mensajero, promueven un tratado de paz para, en teor\u00eda, no perjudicar a la instituci\u00f3n. La atm\u00f3sfera de esa relaci\u00f3n, hist\u00f3ricamente, arde con un fuego err\u00f3neo.<\/p>\n<p>En cualquier caso esa dualidad existir\u00eda en una interpretaci\u00f3n inversa. El cr\u00edtico zaragocista ser\u00eda quien, por muy cercano que se sienta por diferentes v\u00ednculos al club, reconoce que su tarea est\u00e1 muy por encima de sus emociones o deudas. El antizaragocista se aproximar\u00eda al optimista por imposici\u00f3n o por creencia as\u00ed un pir\u00f3mano \u00edntimo o amigo haya provocado una devastaci\u00f3n. El Real Zaragoza lleva d\u00e9cadas siendo ultrajado, raptado y atracado por todo tipo de maleantes locales y extranjeros. Directivos, jugadores, entrenadores y otras figuras de paso han sido sobredimensionados para quedar al descubierto por la erosi\u00f3n del tiempo, de sus intereses personales y de su aut\u00e9ntica y m\u00ednima dimensi\u00f3n. 13 a\u00f1os consecutivos en Segunda y un panorama desolador por delante no se maquillan con un estadio nuevo por muy deslumbrante y necesario que sea, un edificio que ser\u00e1 sufragado en gran medida por los aragoneses a favor de su bienestar y, no lo olvidemos, de un grupo empresarial privado.<\/p>\n<p>\u00bfZaragocista es el que calla o el que hace ruido? La prensa est\u00e1 simplemente para denunciar, para contar, para retratar la felicidad. Es, o deber\u00eda ser, un observador sin due\u00f1o, ajeno a la tentaci\u00f3n de formar ning\u00fan tipo de alianza. Si acaso con la honestidad como escudo que besar. El sector m\u00e1s despiadado que proclama esa divisi\u00f3n, por lo general an\u00f3nimo y cobarde, suele volcar su antipat\u00eda y su v\u00f3mito en los nichos digitales. Es un ejercicio in\u00fatil por su parte pese a que el zumbido resulte molesto. La fuerza y la credibilidad la tiene el periodista, que ha de respetar siempre que el zaragocismo pertenece a la afici\u00f3n de pura cepa y a personajes que le han entregado su vida como Manolo Villanova, Luis Costa, Alberto Belsu\u00e9, Pedro Su\u00f1\u00e9n&#8230; Y a cientos que, como ellos, ocupan la portada del coraz\u00f3n del Real Zaragoza con discreci\u00f3n y respeto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La opini\u00f3n popular, muy volcada en redes sociales, considera muchas veces por exaltaci\u00f3n que existen estas dos tendencias en una profesi\u00f3n cuyo \u00fanico encargo es retratar la realidad La prensa no est\u00e1 muy bien vista en general, y en parcelas tan apasionadas y subjetivas como el f\u00fatbol los periodistas dirimen <a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/periodismo-zaragocista-y-periodismo-antizaragocista\/\">Sigue leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":20030,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[13,1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20028"}],"collection":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20028"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20028\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":20031,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20028\/revisions\/20031"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media\/20030"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20028"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20028"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20028"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}