{"id":20078,"date":"2025-08-25T09:47:19","date_gmt":"2025-08-25T09:47:19","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=20078"},"modified":"2025-08-25T09:51:48","modified_gmt":"2025-08-25T09:51:48","slug":"pagafantasmas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/pagafantasmas\/","title":{"rendered":"Pagafantasmas"},"content":{"rendered":"<p>Hay dos clases de animales rumiantes: los mam\u00edferos herb\u00edvoros que tienen varios est\u00f3magos y los humanos. Las vacas, por ejemplo, digieren el alimento en dos fases. Primero consumen su comida y luego la regurgitan para volver a masticar una y otra vez lo que ya se hab\u00edan tragado. Las personas hacemos lo mismo con las preocupaciones en su digesti\u00f3n por parte de nuestro cerebro. Las ideas repetitivas que nos obsesionan vuelven una y otra vez a nuestra cabeza y nublan la capacidad de pensar y elaborar alternativas que las superen. Somos muy propensos a mascar, como un chicle eterno, problemas que se centran en el pasado, inutilizan el presente y bloquean el futuro. Muchas veces ese bucle se articula en torno a los \u201cysis\u201d. \u00a1Y si hubiera hecho u ocurrido aquello! El c\u00edrculo vicioso de pensar una y otra vez en esa idea, que no podemos sacar de la cabeza, ahoga la personalidad con una ansiedad asfixiante. La \u00fanica forma de superar esa presi\u00f3n es destinar el mismo esfuerzo a encontrar nuevas soluciones. Puede ser l\u00f3gica una fase de lamento tras un error. Pero, asumido el mismo, la nostalgia debe ser sustituida por otras decisiones. De hecho, es mejor equivocarse de nuevo que mantenerse paralizado por la prisi\u00f3n de la duda. Si alguien decide profundizar un poco en esta idea les dejo un libro de mi colega psic\u00f3logo Rub\u00e9n Casado, con un t\u00edtulo que lo dice todo: \u201cMente de mono, cerebro de vaca\u201d (Ed. Sinequanon, 2024).<\/p>\n<p>La cr\u00f3nica del primer partido de nuestro Real Zaragoza, que firmaba en esta secci\u00f3n la pasada semana, se titulaba: \u201cUn equipo postraum\u00e1tico\u201d. La ansiedad del equipo ma\u00f1o que vimos en Donostia no s\u00f3lo era un recuerdo de la cat\u00e1strofe de la pasada temporada, sino que se ha instaurado en el conjunto zaragocista. Lo certific\u00f3 en sus declaraciones Gabi Fern\u00e1ndez: \u201cLos fantasmas del pasado han vuelto\u201d. El problema es que los esp\u00edritus s\u00f3lo viven del presente porque no existen al margen de la superstici\u00f3n sobre su creencia. Si dotamos de consistencia a los espectros, ya est\u00e1 tardando el m\u00edster blanquiazul en pedirle a nuestro director deportivo que ejerza de \u201cIndiasjana\u201d Jones para que encuentre, con todo tipo de sortilegios, el arco perdido en la punter\u00eda de nuestros jugadores. Como el problema est\u00e1 m\u00e1s cerca de la cabeza que de una conspiraci\u00f3n fantasmag\u00f3rica, la medicina exige abandonar la claustrofobia que atenaza el f\u00fatbol de los blanquillos. Culpabilizar al elefante que hemos trasladado, junto a los focos, de la vieja Romareda a este estadio modular es la mejor forma de darle vida en las neuronas jugonas de cada miembro de la plantilla.<\/p>\n<p>La Real Sociedad B nos gan\u00f3 con un entrenador vasco que impon\u00eda con la mand\u00edbula. El Andorra triunf\u00f3 con un t\u00e9cnico bilba\u00edno imponente. Ibai lleg\u00f3 a Zaragoza, como quien acaba de salir de hacer windsurf en el Ebro. Con una barba tostada, a juego con sus ojos azules, y unos discretos pero elegantes tatuajes tallados en sus brazos, a juego con la pulsera andorrana, y un par de anillos de tono desenfadado en ambas manos, destroz\u00f3 la sencillez del luto que portaba Gabi. Su mirada, tras la victoria, emulaba la de Charlton Heston tras descubrir la Estatua de la Libertad en su propio planeta andorrano (El planeta de los simios, 1968). Si el vasco parec\u00eda haber terminado su turno como socorrista de la playa, el madrile\u00f1o segu\u00eda buscando, ensimismado, al resto de componentes corales de su grupo vocalista. En el gui\u00f1ote de Gabi pintan vascos porque va a tener pesadillas con cada entrenador euskald\u00fan al que se mida. Le quedan los due\u00f1os de los banquillos del C\u00e1diz, Eibar y Sporting. Casi nada. Y es que casi la cuarta parte de los hyper-entrenadores son de Euskadi.<\/p>\n<p>La inauguraci\u00f3n de la temporada en casa sirvi\u00f3, al menos, para desentra\u00f1ar dos misterios del nuevo y provisional campo de f\u00fatbol. Entendimos la estrechez en el fondo de nuestros asientos. Si en la pretemporada se intu\u00eda una cierta incomodidad, que nos obligaba a reubicarnos para no escurrirnos en el pl\u00e1stico, ahora sabemos que, a este paso de resultados, en breve los aficionados no vamos a tener tanto gl\u00fateo para tan poca base. El segundo misterio nos hizo comprender el cambio de \u201cspeaker\u201d. La nueva voz presagia el \u00e1nimo que transmite el inicio de temporada. Su tono indica que nos acompa\u00f1ar\u00e1 en el sentimiento. Tanta supuesta megafon\u00eda para semejante afon\u00eda futbol\u00edstica. Tambi\u00e9n qued\u00f3 claro que la celebraci\u00f3n, mejor antes del partido. Para que los temores de los seguidores se encontraran c\u00f3modos con el marcador, se ofrec\u00edan hamburguesas de angustia (Angus) a diez euros. Otro milagro de la econom\u00eda zaragocista, como el que consigui\u00f3 elevar el precio de los abonos rebaj\u00e1ndolos de media un ocho y medio por cien. Con estos n\u00fameros la juventud acarre\u00f3 v\u00edveres de supermercado e inaugur\u00f3 el botell\u00f3n pre-Pilares en la llamada Fan Zone.<\/p>\n<p>Nunca hab\u00eda jugado el Real Zaragoza tan cerca y tan lejos de casa. El silencio de la desilusi\u00f3n permit\u00eda escuchar las voces de los jugadores. Menos mal que el fondo Norte ha perdido la br\u00fajula, pero no la ilusi\u00f3n. La rebeli\u00f3n frente a la alcaldesa, que les hab\u00eda prohibido levantarse para animar a pesar de su promesa inicial, fue de lo m\u00e1s simp\u00e1tica tal y como iba la noche. Hubo media docena de aficionados andorranos que se incrustaron en tribuna. Con sus camisetas tricolores recordaron su anterior visita a la Romareda donde tendieron la bandera de su pa\u00eds en horizontal para enrabietar a Tebas sin incumplir ninguna normativa.<\/p>\n<p>A lo que iba, el Zaragoza rumi\u00f3 y nos durmi\u00f3. Nos hemos enfrentado a dos equipos vivaces que, con un poco de frescura, algo de agilidad y unas gotas de insolencia se han apoderado de un grupo que sali\u00f3 al campo pensando que el equipo de Piqu\u00e9 era el de la Kings League. En cambio, se encontraron con unos chavales que supl\u00edan con implicaci\u00f3n e intensidad la falta de calidad. Sorprendi\u00f3 la velocidad del coreano Kim que no se sab\u00eda si ven\u00eda cedido del Girona o segu\u00eda corriendo, huyendo del otro kim de Corea del Norte, tras atravesar a toda velocidad la zona desmilitarizada. Claro que todos los trenes parecen un AVE cuando t\u00fa vas a ritmo de caracol.<\/p>\n<p>Sufrimos, es un decir, un encuentro agarrotado en el que los jugadores rumiaron las mismas preocupaciones, pero no se comieron la hierba. La bofetada ahora es doble, gracias al video marcador. Volv\u00edas la vista del c\u00e9sped, hastiado de tanta lentitud, y te encontrabas con tu equipo en un espejo de im\u00e1genes que parec\u00edan discurrir m\u00e1s r\u00e1pidas que la luz de la realidad. Si no puede haber nada que viaje m\u00e1s r\u00e1pido que la luz, este Zaragoza es capaz de ir m\u00e1s lento que la propia oscuridad. Pobre Einstein.<\/p>\n<p>Por el momento hemos visto jugar una equipaci\u00f3n sin equipo, un grupo sin ordenar y un conjunto que no para de deambular. Las obsesiones priman sobre los objetivos y se siente una tensi\u00f3n futbol\u00edstica no resuelta en los fichajes, en las salidas y en los papeles de cada jugador. Y por supuesto en una propiedad, m\u00e1s ausente que presente, y en un equipo t\u00e9cnico que se ve m\u00e1s consentido que apoyado o criticado. El gol de Bazdar es para analizarlo con bistur\u00ed mental. La anticipaci\u00f3n, con un buen gesto t\u00e9cnico y una finalizaci\u00f3n certera, tuvo una recompensa esbafada. Lo que vimos en el campo se transforma en un psicodrama televisivo al repasar, a c\u00e1mara lenta, las im\u00e1genes del tanto. Descubrimos la soledad del goleador de fondo. Tras marcar, hace el gesto de silencio y poco despu\u00e9s lo disimula succionando su dedo de chupete. Pero lo relevante no es lo que sucede, sino lo que no pasa. No se percibe entusiasmo ni cari\u00f1o hacia el goleador. Tampoco es un castigo por su lenguaje cr\u00edptico de signos, ya que nadie inicia una carrera para encontrarse con \u00e9l nada m\u00e1s inaugurar el marcador. La respuesta silenciosa de los compa\u00f1eros va m\u00e1s all\u00e1 de la intrascendencia de un resultado cerrado. Ser\u00e1n las aguas revueltas que agitan las horas previas al cierre del mercado, pero hay digestiones pesadas que necesitan provocar el v\u00f3mito para disfrutar de futuros \u00e1gapes.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n requiere velocidad y concentraci\u00f3n. Ni tuvimos posesi\u00f3n, ni ocasiones, ni hicimos faltas que demostraran intensidad m\u00e1s all\u00e1 del error de una expulsi\u00f3n que sigui\u00f3 al fallo de una cesi\u00f3n. Solo la aceleraci\u00f3n con control nos ayudar\u00e1 a evitar que el miedo al encantamiento nos atenace. Si seguimos insistiendo en el error de rumiar el pasado, sin centrarnos en las soluciones, acabaremos buscando fantasmas como pagafantas del f\u00fatbol y terminar\u00edamos siendo unos pagafantasmas. Esta ciudad y esta afici\u00f3n necesita menos negocio y m\u00e1s proyecto de equipo para ascender. Al fin y al cabo, no pedimos un banquete deportivo. Eso s\u00ed, aspiramos a dejar de masticar, y rumiar, un bolo incomestible que nos desgasta, a\u00f1o tras a\u00f1o y ya van trece, la dentadura de un Le\u00f3n que s\u00f3lo quiere disfrutar del f\u00fatbol que nos apasiona.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay dos clases de animales rumiantes: los mam\u00edferos herb\u00edvoros que tienen varios est\u00f3magos y los humanos. Las vacas, por ejemplo, digieren el alimento en dos fases. Primero consumen su comida y luego la regurgitan para volver a masticar una y otra vez lo que ya se hab\u00edan tragado. 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