{"id":20459,"date":"2025-10-07T11:53:43","date_gmt":"2025-10-07T11:53:43","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=20459"},"modified":"2025-10-07T11:53:43","modified_gmt":"2025-10-07T11:53:43","slug":"los-juegos-del-hambre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/los-juegos-del-hambre\/","title":{"rendered":"Los juegos del hambre"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div>El aburrimiento consiste en mirar moscas. En cambio, la tristeza mira sue\u00f1os rotos. Son dos t\u00e9rminos muy diferentes que se encuentran en un punto com\u00fan del comportamiento que es m\u00e1s habitual de lo que nos parece. Si unimos tristeza y aburrimiento, obtenemos como resultado la apat\u00eda. Las personas ap\u00e1ticas no son simp\u00e1ticas ni antip\u00e1ticas, porque ni siquiera est\u00e1n interesadas en mostrar sus sentimientos. No quieren caer bien y no les apetece enfadarse. Una persona aburrida desea hacer algo diferente de lo que est\u00e1 haciendo (si es que hace alguna cosa). La persona ap\u00e1tica no tiene ese deseo porque no quiere hacer nada. No confundamos a los ap\u00e1ticos con los perezosos. Esos seres que conscientemente les encanta vaguear y disfrutar de no hacer nada. Bienaventurados sean los mansos porque de ellos ser\u00e1 el reino del sof\u00e1. La apat\u00eda puede ser un serio aviso de una depresi\u00f3n incipiente. Pero tambi\u00e9n puede anunciarnos las fases iniciales de deterioros como el Alzheimer o el Parkinson. Las dificultades de acudir a la memoria dificultan la toma de decisiones, por lo que estos pacientes muestran apat\u00eda.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El domingo se vivi\u00f3 en el estadio modular uno de esos momentos emocionales que se recordar\u00e1n durante mucho tiempo en la memoria zaragocista. Pudo pasar relativamente desapercibido, pero recorri\u00f3 todos los sentidos de la afici\u00f3n ma\u00f1a. Fue una percepci\u00f3n que s\u00f3lo pudimos sentir quienes estuvimos f\u00edsicamente en el partido disputado el domingo. En el minuto 66 y 42 segundos entraba en la porter\u00eda local un bal\u00f3n golpeado hacia la propia meta por Francho, sin que Saidu tuviera oportunidad de sacarlo. Tras unos instantes de perplejidad, se escuch\u00f3 un impresionante silencio que retumb\u00f3 en las gradas met\u00e1licas, aunque no tanto como en los corazones y cerebros de la afici\u00f3n. No es f\u00e1cil escuchar el vac\u00edo estando rodeado de tanta gente. No hubo silbidos. No hubo protestas ni abucheos. S\u00f3lo resignaci\u00f3n ante la imposibilidad de disfrutar de unas fiestas en paz futbol\u00edstica. Sin emociones, sin ganas de pedirle a Gabi que se fuera a casa y sin ganas si quiera de volverse a un palco desamparado de mando en plaza. Resulta curioso que en las vaquillas de las ocho de la ma\u00f1ana en el coso de la Misericordia se coree la vuelta a casa del entrenador madrile\u00f1o y en el campo de f\u00fatbol no se pidiera ni su oreja para hacerla al ajillo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La apat\u00eda de la afici\u00f3n se ha cocinado a fuego lento, a f\u00fatbol quieto y a base de negocios r\u00e1pidos. No hay frustraci\u00f3n que dure trece a\u00f1os ni ilusi\u00f3n que soporte tanta decepci\u00f3n. Es cuesti\u00f3n de supervivencia. Y el \u00fanico batall\u00f3n suicida que pasa por el club del le\u00f3n, son sus entrenadores. El rastro de \u00e1nimo s\u00f3lo sigue vivo en las gradas. Ven\u00edamos de un preg\u00f3n de fiestas en la plaza del Pilar honrado y honroso que protagonizaron los hombres y mujeres del cine y la cultura. Fueron unos discursos llenos de emoci\u00f3n, criticando el genocidio contra el pueblo palestino y llenos de reivindicaciones sociales que ped\u00edan m\u00e1s y mejor sanidad y educaci\u00f3n p\u00fablica. Al escuchar tantas verdades en su cara, a la alcaldesa y se le congel\u00f3 la sonrisa, con mirada ojipl\u00e1tica, mientras escuchaba las palabras de Paula Ortiz. Si hubiera acudido al partido dominical las \u00f3rbitas oculares hubieran terminado de saltar sobre sus p\u00f3mulos. Con tanta fiesta, la ma\u00f1ana del domingo se hizo extra\u00f1a. Los espectadores no sab\u00edamos si hab\u00edamos comido o no y los juerguistas caminaban confusos sin saber si llegaban o sal\u00edan de marcha. En estos juegos del hambre con los que nos castiga Tebas, seguimos pagando un tributo de bilis en la digesti\u00f3n que no ayuda al descontrol pe\u00f1ista. Todos quer\u00edamos echarnos algo a la boca. Todos menos los futbolistas que no ten\u00edan hambre de bal\u00f3n ni de correr. Y eso que ten\u00edan el pienso junto a sus pies. Nunca pens\u00e9 que pod\u00eda salivar por ese forraje pisoteado. Con tanto desatino balomp\u00e9dico nos hubiera venido bien algo de hierba que echarnos a la boca. El caso es que con lo visto alucinamos lo\u00a0 mismo. Al l\u00edo se sumaron los tranv\u00edas. La gente se sub\u00eda a todos los que pon\u00edan que llevaban \u201cAlcampo\u201d, pero como la publicidad ha convertido este gran invento en unas c\u00e1psulas de oscuridad claustrof\u00f3bica, hubo muchos que se fueron en direcci\u00f3n contraria. La unanimidad festiva se cit\u00f3 frente al C\u00f3rdoba gracias a unos cachirulos tan universales que llegaron hasta el simp\u00e1tico grupo de aficionados andaluces, a los que se uni\u00f3 m\u00e1s de una bufanda palestina que alegr\u00f3 la vista a pesar de la censura de La Liga, tal como hizo en San Mam\u00e9s.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Sobre el c\u00e9sped los jugadores con futuro salieron vestidos de baturros y baturras, siendo acompa\u00f1ados por once figurantes vestidos de blanco, adem\u00e1s de una pantera rosa con sabor a dulce de leche. Los futbolistas que cobran por parecerlo quisieron sonar mejor que los de \u201cb vocal\u201d \u00a1y vaya si cantaron! Desde los escurridizos asientos no sab\u00edamos si nuestro cuerpo resbalaba de hast\u00edo o empujado por el cierzo. Siendo un d\u00eda de brisa normal para Zaragoza, nos imaginamos lo que puede soplar cuando \u201cs\u00f3lo\u201d haya rachas con alerta amarilla. Si el viento es el aire en movimiento, el f\u00fatbol es jugar con desplazamientos. En cambio, los jugadores de ambos conjuntos prefirieron una actitud contemplativa y se dejaron llevar m\u00e1s por la corriente de la ventolera que por la energ\u00eda de sus piernas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En los partidos que no ocurre nada suele estar presente lo que no se ve. Y el Real Zaragoza es una bola de cristal que no luce, pero en la que se ve todo. Nos aseguraba Gabi que una vez que llegara la primera victoria todo ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil. As\u00ed que, tras el triunfo frente al Mirand\u00e9s, acud\u00edamos al campo como ni\u00f1os con victoria nueva en temporada. Una vez que se hab\u00eda roto la din\u00e1mica, se trataba de estabilizar el cambio. Si pierdes el cambio de din\u00e1mica, descubres que tu electricidad es est\u00e1tica. La pasada semana advert\u00edamos del riesgo de reca\u00edda en este tipo de pacientes futbol\u00edsticos tan d\u00e9biles. Y el enfermo ha seguido su curso. Lo \u00fanico que se ha asentado en este club es una estructura de alcanfor que se ha convertido en su zona de confort en el descenso. Cuando falla un proyecto tantos a\u00f1os, no se puede echar la responsabilidad a los a\u00f1os. Desde Solans padre no hemos visto, juntas, la emoci\u00f3n y la inversi\u00f3n. No es posible la empat\u00eda entre afici\u00f3n y propiedades (actuales, pasadas y hasta futuras) si lo importante para la afici\u00f3n es un f\u00fatbol de primera, pero los due\u00f1os s\u00f3lo buscan un negocio de lujo que cada d\u00eda est\u00e1 saliendo m\u00e1s caro a toda la ciudad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Si analizamos el partido vemos como la descomposici\u00f3n de un equipo se basa en la desconcentraci\u00f3n de sus componentes, y del maestro de ceremonias por supuesto. El ejemplo visual nos devuelve al bistur\u00ed de la imagen. Hay dos saques de esquina que bota el C\u00f3rdoba con un margen de pocos minutos. En el minuto 63 se puede ver la disposici\u00f3n de la defensa ma\u00f1a. Hay m\u00e1s de dos metros de terreno libre entre el primer palo y tres jugadores blanquillos que, m\u00e1s atr\u00e1s, se encargan de marcar a un \u00fanico rival. Es justo la misma imagen previa al autogol de un bal\u00f3n que va a esa zona, una vez que los cordobeses han descubierto la tremenda v\u00eda de agua que deja el Zaragoza en cada saque. Entre una estricta defensa al hombre y la desertificaci\u00f3n de una zona de alto riesgo, hay un trecho. Y nadie cubr\u00eda un agujero que s\u00f3lo estaba presidido por el cierzo, y por el que entr\u00f3 el involuntario cabezazo de Francho. Dos errores id\u00e9nticos, en tres minutos, dicen mucho de la comparecencia de los locales sobre el airado c\u00e9sped. Algo similar a lo que le ocurri\u00f3 al \u201cDepor\u201d en el gol que le mete el Almer\u00eda por el mismo espacio vac\u00edo. Por cierto, si en el descanso intentaron mojar la hierba para apaciguar el terreno, ante tanto aire, a base de manguerazo por aspersi\u00f3n, que sepan los ingenieros de riego que los \u00fanicos que nos mojamos fuimos los espectadores que recib\u00edamos el bautizo de abajo hacia arriba, por el efecto helic\u00f3ptero del recinto.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los entrenadores de los dos equipos mantuvieron su pelea particular. La equipaci\u00f3n de m\u00edster se va consolidando en un estilo casual de tonalidad negra. Gabi se equivoc\u00f3 al salir sin su refuerzo en el coraz\u00f3n que tan buen resultado le dio en Mendizorroza. Iv\u00e1n Ania demostr\u00f3 sus dotes para el rugby y quiso hacer un ensayo en direcci\u00f3n al vecino estadio de atletismo. El \u00e1rbitro le perdon\u00f3 la amarilla porque entend\u00eda que el cabreo le correspond\u00eda al madrile\u00f1o por frustraci\u00f3n y no al asturiano por ofuscaci\u00f3n. El trencilla colabor\u00f3 con el incre\u00edble gol menguante de los ma\u00f1os y se opuso a expulsar a Vilarrasa, aunque hizo un tres en uno al permitir una ventaja, sacar la segunda amarilla a Paul y se\u00f1alar una falta a favor del C\u00f3rdoba, todo en la misma jugada. Pero si no estamos con ganas de enfadarnos con los nuestros, menos con los forasteros en d\u00edas de fiestas. As\u00ed que el colegiado sali\u00f3 escoltado por dos polic\u00edas con escudo a los que les sobraban todos los aderezos de seguridad. Gabi no pudo competir con unas mechas en el cabello del entrenador del C\u00f3rdoba que sintonizaban a la perfecci\u00f3n con tonos casta\u00f1os en su coronilla que enga\u00f1aban a una barba clara con bigote minimalista. Su imagen es la simbiosis perfecta entre un \u201cpoet\u00f3n\u201d, amigo de Quevedo del siglo XVI, y un colega del Quevedo reguet\u00f3n del siglo XXI. Su \u00fanico defecto casi pasa desapercibido, pero las ojeras de Ania no est\u00e1n debajo o sobre sus p\u00e1rpados, sino en el lateral de su cara. Tanto que nos podr\u00edan hacer sospechar de un estiramiento tan artificial como el tiempo que dej\u00f3 perder camino del pitido final.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En la rueda de prensa Gabi sale tan derrotado como inquieto. Ya lo hab\u00edamos visto desquiciado junto al banquillo apretando sus labios con la mirada ida y el ment\u00f3n ca\u00eddo. Cada vez que el madrile\u00f1o aprieta sus labios, y los humedece, su personalidad deja paso a su espectro. La contradicci\u00f3n entre lo que muestra y lo que piensa hizo que su fantasma se quedara mientras expulsaban a su cuerpo. Tras responsabilizar al utillero del desastre inicial en la liga, le dio una patada a una botella de agua con tal potencia que trasvas\u00f3 el l\u00edquido elemento a Murcia. En la comparecencia con los medios, habla para explicar de nuevo lo que hab\u00edamos dejado de entender, esta vez la toma con los micr\u00f3fonos y se dedica a suavizar la nuca, dejando en paz a sus brazos. La sonrisa forzada preside la comparecencia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tras la debacle deportiva nos quedaba el programa de Pilares para encontrar algo de \u00e1nimo. La Fan Zone podr\u00eda haber sido una buena \u201cHartoberfest\u201d del hast\u00edo zaragocista. Porque lo visto nos hizo dudar de si est\u00e1bamos en el Circo del Miedo, en la Casa del Terror, en los auto-delanteros de choque o quiz\u00e1s era la revista de Luis Pardos. Al menos ya sabemos la raz\u00f3n por la que el encuentro del pasado domingo no iba dentro de la programaci\u00f3n pilarista. Veremos qu\u00e9 pasa en Almer\u00eda el s\u00e1bado. Para flores no da, pero como ofrenda de frutos igual nos sirve alguna pieza que venga de vuelta desde las tierras del spaguetti western. Ah\u00ed lo dejo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Mientras, en el campo, Indias comparte el funeral con un Francho que mira con pena la tristeza de la soledad a su alrededor. Bien podr\u00eda estar pidiendo la condicional al director deportivo para que le permitan jugar en su zona y Juan Sebasti\u00e1n le tome el merecido relevo. Nos vamos del campo. Esta vez los tranv\u00edas anuncio van m\u00e1s lentos. Han desaparecido los veh\u00edculos dobles. Mientras esperamos en la parada, se cruza en direcci\u00f3n a Juslibol el Tren ch\u00fa-ch\u00fa El Carrizal. Lo miramos con envidia de haber desperdiciado una diversi\u00f3n segura. Pero tambi\u00e9n con el terror de saber que, en unos meses, podr\u00eda ser suficiente para llevarnos de vuelta a donde nunca debimos salir. Una \u00faltima mirada de desolaci\u00f3n me hace sentir la apat\u00eda. No me voy enfadado ni triste. El silencio de los corderos degollados por el f\u00fatbol me acompa\u00f1a en los vagones del hambre. S\u00f3lo me dejo marchar desde donde s\u00e9 que volver\u00e9, a pesar de todo, para sentir lo mismo. Mientras me alejo de los andamios de la desgracia me viene a la cabeza, sin saber por qu\u00e9, una estrofa de B\u00e9cquer: \u201c\u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 solos se quedan los muertos!\u201d.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El aburrimiento consiste en mirar moscas. En cambio, la tristeza mira sue\u00f1os rotos. Son dos t\u00e9rminos muy diferentes que se encuentran en un punto com\u00fan del comportamiento que es m\u00e1s habitual de lo que nos parece. Si unimos tristeza y aburrimiento, obtenemos como resultado la apat\u00eda. Las personas ap\u00e1ticas no <a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/los-juegos-del-hambre\/\">Sigue leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":20288,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19,13],"tags":[],"class_list":["post-20459","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-divan","category-publicidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20459","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20459"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20459\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":20460,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20459\/revisions\/20460"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media\/20288"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20459"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20459"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20459"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}