{"id":20783,"date":"2025-11-04T09:34:39","date_gmt":"2025-11-04T09:34:39","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=20783"},"modified":"2025-11-04T12:44:11","modified_gmt":"2025-11-04T12:44:11","slug":"bailando-con-lobos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/bailando-con-lobos\/","title":{"rendered":"Bailando con lobos"},"content":{"rendered":"<p>El s\u00edndrome del impostor hace referencia a la incapacidad que sufren muchas personas para confiar en sus propias posibilidades o creer que est\u00e1n preparadas para afrontar cualquier tarea. Los estudiantes creen que han suspendido antes de finalizar el examen y, si sale bien, consideran que ha sido fruto de la casualidad. No de su preparaci\u00f3n. En el trabajo nos vemos como unos impostores que nos hemos colado en una empresa, con responsabilidades, sin merecerlo. O entablamos relaciones de pareja sabiendo que no tenemos nada que hacer, antes de mantener una primera conversaci\u00f3n con la persona que nos interesa. L\u00f3gicamente, este miedo a la frustraci\u00f3n es la principal causa de un fracaso de una conducta que ni siquiera ha llegada a iniciarse. Este concepto lo introdujeron por primera vez, a finales del siglo pasado, por dos colegas psic\u00f3logas, Pauline Clance y Suzanne Imes. En sus consultas observaron c\u00f3mo muchos de sus pacientes no se sent\u00edan merecedores de sus \u00e9xitos en la vida, lo que les llevaba a vivir amargados para as\u00ed destrozar sus posibilidades de disfrutar de sus experiencias positivas que convert\u00edan en negativas. Un bucle perfecto.<\/p>\n<p>Las y los impostores no son f\u00e1ciles de reconocer al principio. Se puede confundir con una excesiva modestia o con un autocr\u00edtica sana. Debemos se\u00f1alar que no estamos hablando de un trastorno psicol\u00f3gico que est\u00e9 reconocido como tal, sino de manifestaciones de comportamiento que dificultan y hacen m\u00e1s inc\u00f3moda la vida social y el rendimiento de las personas. La impostura se observa en las personas que la desarrollan porque muestran muy poca confianza en s\u00ed mismos. No creen en sus habilidades, piensan que no merecen lo que obtienen, sienten miedo por la fantas\u00eda de que enga\u00f1an a los dem\u00e1s y sufren una angustia excesiva porque tienen la idea de que todo va a salir mal y no van a lograr sacar adelante sus cometidos. Todo ello hace que estos \u201cimpostores\u201d no ejecuten bien sus tareas. En el deporte vemos\u00a0 muy a menudo a j\u00f3venes y mayores que no saben competir porque est\u00e1n aterrados con sus cometidos deportivos. Unos no se merecen ser titulares, otros no se merecen triunfar goleando y muchos no se merecen marcar gol. Son unos impostores de s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>En Real Zaragoza hay impostores reales, que fingen y enga\u00f1an con apariencia de verdad. \u00a0Son los m\u00e1s peligrosos. Se adue\u00f1an de un club como si lo quisieran. Lo dirigen como si supieran. Lo gestionan como si fuera un negocio\u00a0 privado. Lo manipulan, con la complicidad de los que mandan, para sacar rentabilidad econ\u00f3mica unos y electoral otros. En definitiva, lo matan como si fuera suyo. Pero a nadie le interesa el f\u00fatbol, el deporte, los sentimientos, la afici\u00f3n, la ciudad y la dignidad. La dignidad perdi\u00f3 su nombre cuando se le puso precio. Los clubes perdieron su identidad cuando nos los quitaron a sus seguidores para d\u00e1rselo a los buitres de las sociedades an\u00f3nimas. Luego est\u00e1n los futbolistas, que ejercen a partes iguales de v\u00edctimas y responsables, con un papel secundario en esta tragedia que tiene m\u00e1s figurantes que protagonistas.<\/p>\n<p>El Real Zaragoza jug\u00f3 como un impostor hasta que encaj\u00f3 el primer tanto de los visitantes. Aunque la impostura plena se desat\u00f3 cuando recibi\u00f3 el segundo. Su rival elaboraba jugadas, como si enfrente tuviera un equipo s\u00f3lido, hasta que olfate\u00f3 el aroma a derrota que acompa\u00f1a la piel de los locales. La impostura de los blanquiazules se resisti\u00f3, hasta que vio lo que esperaba. Que Moya fallaba el sencillo golpeo del bal\u00f3n al fondo de la red gallega, s\u00f3lo frente al portero, porque en su cerebro de impostura no cab\u00eda el \u00e9xito del gol. A partir de ah\u00ed la auto profec\u00eda del fracaso se cumpli\u00f3 una vez m\u00e1s, para constatar que lo que no puede ser, no puede ser, y adem\u00e1s es imposible. Este es el lema del s\u00edndrome del impostor. El Real Zaragoza est\u00e1 lleno de impostores.<\/p>\n<p>El encuentro de la noche del domingo s\u00f3lo fue emocionante en el homenaje a los fallecidos, Elena Cuesta y Jorge Casado. Hubo m\u00e1s vida en ese minuto que en muchos a\u00f1os l\u00fagubres de este club. Con ese recuerdo a Jorge y Elena despedimos a dos personas que representaban el futuro y el pasado de nuestro Real Zaragoza. \u00bfUna mueca cruel de la actualidad del club?<\/p>\n<p>La tarde comenzaba con una concentraci\u00f3n de protesta contra los esp\u00edritus que se han adue\u00f1ado del cuerpo zaragocista. La Fan Zone viv\u00eda en su particular burbuja la espera hasta el inicio del encuentro. El DJ Lagarto animaba lo inanimado, lo que nos recordaba lo desanimados que est\u00e1bamos. La elecci\u00f3n ten\u00eda sentido. Un lagarto, como los de la serie \u201cV\u201d, era el mejor reflejo de que estamos invadidos por unos visitantes extraterrestres del f\u00fatbol que han okupado nuestro coraz\u00f3n de Le\u00f3n. Como en la ficci\u00f3n de televisi\u00f3n, la resistencia frente al asalto necesita m\u00e1s y mejor organizaci\u00f3n. Al comenzar el partido respetamos el minuto de silencio y sal\u00ed caminando, junto a otros aficionados, al exterior. Aunque en este campo nunca se acaba de entrar, y jam\u00e1s terminamos de salir. La sensaci\u00f3n de estar fuera es tan permanente que ha calado hasta la idea de estar lejos del f\u00fatbol profesional. El factor campo no altera el producto pero se mimetiza con lo que all\u00ed ocurre. La teor\u00eda de la evoluci\u00f3n natural de las especies explica el principio de que la funci\u00f3n crea el \u00f3rgano. Aunque tenemos la duda de si es el estadio el que se ha adaptado al equipo, o el equipo al estadio. No salimos muchos aficionados de mi zona en la grada este. La dificultad del programa de mano de las movilizaciones, parec\u00eda redactado por el sentimiento, pero no por la efectividad. Concentraci\u00f3n, dos horas de par\u00f3n, entrar, salir y volver a entrar. Demasiada complejidad para una protesta tan sencilla. De este modo, hasta la afici\u00f3n nos sentimos impostores. \u00bfPor irnos? \u00bfPor volver? \u00bfPor escuchar un gol despu\u00e9s anulado, desde fuera, que nos culpabiliz\u00f3 porque el equipo marcaba s\u00f3lo cuando no est\u00e1bamos en el campo?<\/p>\n<p>El partido, por lo dem\u00e1s, fue decepcionante, salvo una primera parte expectante. Al final, con el frescor de la hora, necesitamos expectorante. Tanto para las mucosidades nasales como para las futbol\u00edsticas visuales. El regreso en tranv\u00eda fue el ya tradicional al salir del estadio modular. Da igual el d\u00eda que juguemos porque siempre volvemos con cara de lunes para ir a trabajar. De hecho faltaron pocos minutos para que la cita fuera literal. El \u00e1nimo llevaba temple de empalmada y gesto de resaca. Una jornada m\u00e1s nos acostamos sin almohada alguna que pudiera acunar nuestras ilusiones zaragocistas. Fue un regreso sin ganas, sin ilusi\u00f3n, sin enfado, sin remedio\u2026<\/p>\n<p>El entrenador se encuentra a gusto con el caos y debemos reconocerle que muestra serenidad. Por una parte, mantiene su estela de resultados en la \u00faltima etapa de m\u00edster en el Sheffield ingl\u00e9s, siete derrotas en sus \u00faltimos siete partidos en la segunda divisi\u00f3n de Inglaterra. No es un factor necesariamente negativo si sabe convivir con la frustraci\u00f3n. Ahora, convertirla en efectividad goleadora puede sobrepasar su capacidad futbol\u00edstica y la de su vestuario. En la rueda de prensa tras el partido, ya no esconde sus manos. Las sit\u00faa con seguridad sobre la mesa mientras abre los ojos, como si fuera su boca, para responder a las preguntas. El d\u00eda que las lleve a su cara, malo. Su mirada se mantiene sin pesta\u00f1ear, aunque sus respuestas tengan los p\u00e1rpados futbol\u00edsticos cerrados. Su rigidez llega desde su rostro hasta sus pabellones auditivos. De hecho sus orejas son una expansi\u00f3n de su cara, ya que carece de l\u00f3bulos. Aunque los importantes est\u00e1n en el cerebro y los secundarios s\u00f3lo son \u00fatiles para lucir \u201cpiercings\u201d.<\/p>\n<p>Al finalizar el partido frente al Depor, el equipo prefiri\u00f3 no acercarse a recibir las \u201cfelicitaciones\u201d de los seguidores del fondo norte. Y eso que los gestos les invitaban a otro recibimiento de despedida. Si somos justos, debemos se\u00f1alar que el problema no estaba en este encuentro. Lo normal es que un equipo superior, con mejores jugadores, m\u00e1s presupuesto y confeccionado para intentar ascender, nos gane. Lo triste es lo que ha pasado hasta ahora y lo que deprime es lo que nos espera a partir de aqu\u00ed. Una derrota en Granada podr\u00eda dejar el cad\u00e1ver a punto de caramelo para la disecci\u00f3n de un Huesca que vendr\u00e1 con necesidad de victoria, para que no le contagiemos las penas y la clasificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Eso s\u00ed, la tribuna vip de directivos y conseguidores se ha transformado en un palco de malas ratas. Las ausencias fueron tan clamorosas como la falta de f\u00fatbol, de gesti\u00f3n, de ideas y de alternativas. El term\u00f3metro de la temporada nos indica que adem\u00e1s de batallar contra nuestro inerte f\u00fatbol vamos a tener que luchar contra el general invierno. Le tendremos que hacer desnutridos de goles y sin puntos que echarnos a la boca. Los miembros del Consejo seguir\u00e1n a sus negocios, sus n\u00fameros y un campo que s\u00f3lo les interesa a ellos, aunque lo paguemos todos los ciudadanos de nuestro bolsillo. Los vividores del f\u00fatbol se llevan bien con los juerguistas de la vida. Los que piensan en su futuro no les importa nuestro presente. Estos d\u00edas de protestas han circulado im\u00e1genes, fotos y v\u00eddeos de tanto irresponsable que ha querido sacar tajada del Real Zaragoza. Uno de los v\u00eddeos m\u00e1s vistos est\u00e1 siendo la fiesta que, cerveza en mano, compartieron Juan Forc\u00e9n y el presidente de Arag\u00f3n, Jorge Azc\u00f3n. Casi 35.000 visitas para ver bailar a esa pareja de convivencia de intereses. Seguro que las birras, las fiestas y las vacaciones forjan amistades y enlazan caminos personales y pol\u00edticos. El dato es demoledor. Es arriesgado querer domesticar a las fieras para que sean fieles a su amo. Al final no se sabe qui\u00e9n manda sobre qui\u00e9n A los lobos financieros es mejor tratarlos de lejos. Recuerden lo que le pas\u00f3 a Kevin Costner en la pel\u00edcula \u201cBailando con lobos\u201d (1990). De tanto estar juntos, intimaron.<\/p>\n<p>En estos d\u00edas que vivimos hay cierta inestabilidad pol\u00edtica en Arag\u00f3n y broncas entre Azc\u00f3n y sus apoyos de ultraderecha. Hay dudas de si va adelantar las elecciones con tal motivo, al no disponer de apoyos para sacar los presupuestos. Quienes quieran saber qu\u00e9 va a pasar, les recomiendo que sigan la actualidad deportiva del club blanquiazul y no hagan tanto caso de los sesudos an\u00e1lisis pol\u00edticos. El futuro electoral del poder en Arag\u00f3n depende m\u00e1s de lo que ocurra con el Real Zaragoza que de conspiraciones en torno a los sillones del Pignatelli o de la alcald\u00eda en la Plaza del Pilar. Atentos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El s\u00edndrome del impostor hace referencia a la incapacidad que sufren muchas personas para confiar en sus propias posibilidades o creer que est\u00e1n preparadas para afrontar cualquier tarea. 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