{"id":20912,"date":"2025-11-18T09:52:46","date_gmt":"2025-11-18T09:52:46","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=20912"},"modified":"2025-11-18T09:52:46","modified_gmt":"2025-11-18T09:52:46","slug":"aguirre-la-colera-del-gol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/aguirre-la-colera-del-gol\/","title":{"rendered":"Aguirre, la c\u00f3lera del gol"},"content":{"rendered":"<p>La identidad de una persona es un conjunto de caracter\u00edsticas que va m\u00e1s all\u00e1 de la suma de sus partes.\u00a0 La inteligencia, la herencia, el car\u00e1cter emocional, lo aprendido etc. son ladrillos que nos forman. Pero la personalidad es una cualidad superior al mero a\u00f1adido de cantidades parciales de individualidad que nos hacen humanos. Hay momentos en los que lo emocional centra nuestra vida. Nos enamoramos locamente, nos entristecemos lentamente o nos alegramos fugazmente. Otras veces damos vueltas a una decisi\u00f3n interminable, dudamos para que los dem\u00e1s nos resuelvan los problemas o somos incapaces de acertar con la ubicaci\u00f3n del camino a seguir en la ruta que nos marca el mapa en el m\u00f3vil, porque la flecha del camino nos contradice. Las personas no somos fuertes porque tengamos mucha personalidad. Algo que err\u00f3neamente solemos atribuir m\u00e1s bien a quienes tienen mala leche. La fortaleza de la personalidad se nutre de la coherencia del conjunto de sus partes y no tanto por la estridencia de una zona en particular de nuestro ego. Las dificultades en la conducta de los sujetos nos muestran personalidades que se componen de retales psicol\u00f3gicos. Como psic\u00f3logos, estamos obligados a remendar los trozos de cada paciente para, despu\u00e9s, darle sentido al rompecabezas. Tras la sutura mental, procede enmarcar las piezas para que la perspectiva recobre fortaleza personal.<\/p>\n<p>En las organizaciones, grupos y colectivos, el funcionamiento es similar. Las estructuras despiezadas necesitan consistencia particular para lograr que encajen con otros trozos deslavazados. S\u00f3lo as\u00ed se puede reconstituir un equipo. La terapia de grupo funciona para los individuos, pero tambi\u00e9n los \u00e9xitos parciales son contagiosos para un colectivo. Si el equipo no viene a los jugadores, tendr\u00e1n que ser los futbolistas los que vayan al equipo.<\/p>\n<p>Algo de esto vimos en el partido del pasado domingo. Un grupo de retales sin remedio, jug\u00f3 como una prenda con remiendo. Si sacamos el bistur\u00ed psicol\u00f3gico, la operaci\u00f3n sali\u00f3 bien y, contradiciendo la frase que tanto le gusta a Ortiz Remacha, esta vez el paciente sobrevivi\u00f3 a su propia anestesia. Dos claves tuvo la victoria frente a los oscenses: la primera, que la afici\u00f3n super\u00f3 al estadio. La segunda, que un jugador se impuso al equipo. Fue la primera vez en la temporada que los asistentes dominamos el campo met\u00e1lico que tanto nos ha pateado. La noche dominical, los golpeos y los \u00e1nimos, domaron la frialdad de la estanter\u00eda bestia de Ikea sobre la que nos sentamos.<\/p>\n<p>En realidad, el partido entre el Real Zaragoza y el Huesca fue un encuentro pobre. Hubo momentos en los que nos trasladamos al futuro de una rivalidad fuera del f\u00fatbol profesional de ambos conjuntos. Vimos m\u00e1s combinaciones con bal\u00f3n en los futbolines de la Fan Zone, que sobre el c\u00e9sped del modular. En la previa, los accesos al campo mostraban m\u00e1s inter\u00e9s que en anteriores partidos, y los baratillos de alimentaci\u00f3n han proliferado m\u00e1s que los de animaci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 ser\u00e1? Quiz\u00e1s los precios o la necesidad de echarnos algo a la boca que no nos indigeste el bolsillo. De nuevo, DL Lagarto mantiene su abono musical, y su paciencia, con una parroquia que est\u00e1 m\u00e1s ocupada con la crisis de su equipo que con las letras enlatadas del artista.<\/p>\n<p>Los presagios de mi \u00faltimo art\u00edculo se cumplieron. No hab\u00eda que ser Nostradamus para saber que ni Chueca ni Azc\u00f3n se iban a atrever a compartir una noche de riesgo con sus amigos de fotograf\u00eda electoral, comandados por Juan Forc\u00e9n \u00a0Las m\u00e1s altas autoridades del PP, hicieron \u201cpalconing\u201d y se tiraron de cabeza de una posible quema que afectara sus necesitados votos.<\/p>\n<p>Los jugadores llegaron al campo con el uniforme sonoro de rigor. Es decir, sus cascos inal\u00e1mbricos. Unos de fino dise\u00f1o y otros de llamativo aislamiento, como los que portaba Valery para cubrirse su evaporada cabellera. Pero ya al bajar del autob\u00fas vimos algo llamativo. Un jugador blanquiazul llega con unos cascos, con cable, en los que reivindica la calidad por encima de la tecnolog\u00eda. S\u00ed, exactamente, era Aguirregabiria. Algo sonaba como un vinilo en est\u00e9reo. Pens\u00e1bamos que era en su cabeza, pero luego vimos que eran sus botas.<\/p>\n<p>Las im\u00e1genes en el vestuario reflejan la realidad de los equipos. La inseguridad de los de Sell\u00e9s se ve en las taquillas en las que guardan sus pertenencias. Todas tienen su propia llave. La falta de confianza es patente. Eso s\u00ed, la ropa est\u00e1 perfectamente emperchada para que ninguno se equivoque de camiseta y marque en propia meta. A los del Huesca les bastan unos huecos roperos, sin puertas, y unos montoncitos con las equipaciones, para la muda de un d\u00eda. Hay utilleros y utileros.<\/p>\n<p>Al inicio del partido nos han acostumbrado a mirar al cielo. El dron de la polic\u00eda nacional sobrevuela nuestras cabezas, pero en cuanto el bal\u00f3n echa a rodar sale despavorido para evitar que tenga la tentaci\u00f3n de atacar a los terroristas del f\u00fatbol que secuestran este deporte. Menos mal que, a mitad de noviembre, la noche era de un oto\u00f1o suave que ya cre\u00edamos extinguido en la ciudad del cierzo. Es lo que tiene el cambio clim\u00e1tico. Nuestra salud corre m\u00e1s riesgo el resto de los d\u00edas, con anormales temperaturas, que las jornadas intempestivas al fresco. Aunque al abandonar el campo nos fuimos con la sensaci\u00f3n de que las oscuras golondrinas ya no volver\u00e1n a poner sus nidos templados hasta el pr\u00f3ximo a\u00f1o.<\/p>\n<p>El partido lo jug\u00f3 con ventaja el Zaragoza al disponer de 12 jugadores. La habilidad de juntar en una \u00fanica camiseta un apellido interminable, hace que lo que son cuatro pulmones y dos pares de piernas parezcan que pertenecen al mismo hombre. Aguirre jug\u00f3 como Dios y Gaviria defendi\u00f3 el infierno como Satan\u00e1s. Este chico ya naci\u00f3 para jugar aqu\u00ed, aunque ni \u00e9l ni nosotros lo supimos hasta ahora. Naci\u00f3 un 10 de mayo, as\u00ed que lleg\u00f3 al mundo con un pan zaragocista bajo el brazo, horneado por Nayim. Mientras Gaviria sub\u00eda el lateral y cortaba balones, su compa\u00f1ero invisible se aproximaba como el tibur\u00f3n de la pel\u00edcula a las aguas medias de la zona defendida por los oscenses. La expedici\u00f3n para buscar El Dorado de la victoria la acometieron Aguirre y Gaviria, tal y como afrontaron la ejecuci\u00f3n de \u00a0la pel\u00edcula, su director Werner Herzog y su protagonista Klaus Kinski. (Aguirre, la c\u00f3lera de Dios, 1972). Con tes\u00f3n y tensi\u00f3n en el rodaje y con intensidad y rapidez para alumbrar el gol como una obra maestra del f\u00fatbol. La pel\u00edcula que dibuj\u00f3 el bal\u00f3n, desde que sali\u00f3 de las botas del futbolista blanquiazul, sum\u00f3 la habilidad de Aguirre y la fuerza de Gaviria para entrar triunfal en la escuadra del cancerbero rival. Los que tuvimos la fortuna de ver la ruta orbital del bal\u00f3n empujamos, con el deseo de culminar la belleza posible en arte real. Fue un golpeo con la fuerza de su c\u00f3lera, pero con la astucia de su mirada traviesa. Aguirre, la c\u00f3lera del gol. No es f\u00e1cil disfrutar de un Picasso en una taberna de los bajos fondos de segunda. Pero tambi\u00e9n se han descubierto tesoros en los vertederos. Psicol\u00f3gicamente, el equipo se sostuvo en su goleador. Futbol\u00edsticamente, en el tanto y an\u00edmicamente, en las gradas. El p\u00fablico pidi\u00f3 la dimisi\u00f3n de sus secuestradores societarios. Especialmente al comienzo, cuando el silencio dej\u00f3 el solar auditivo a la queja. Hasta que los encargados de la megafon\u00eda contraprogramaron con decibelios el sentimiento zaragocista. Pero lo urgente se impuso a lo necesario y la victoria nos permiti\u00f3 hidratarnos para seguir vivos en la traves\u00eda del desierto futbol\u00edstico. Sufrimos al final, pero no tanto como el adversario. El pitido final son\u00f3 como el inicio de una nueva temporada. Lo mismo pensamos tras la victoria frente al Mirand\u00e9s. A este equipo le cuesta romper rachas, hasta cuando las destroza. Frente al Eibar, comprobaremos si el \u00faltimo partido lo ganamos los aficionados (adem\u00e1s de Aguirre y Gabiria) o los jugadores pusieron algo de su parte.<\/p>\n<p>Los entrenadores mantuvieron perfiles muy distintos. Bolo, hizo gala de unas gafas que le identifican, aunque el jersey no le pegaba con el rostro. Su gesto, ante la incapacidad de su equipo, nos recordaba a Dani Rovira. Como el actor, lo miras y dudas de si esta anonadado o asustado ante la debilidad de sus pupilos. Mientras, Sell\u00e9s se pas\u00f3 buena parte del encuentro pidiendo un taxi para indicar a los suyos que siguieran al jefe y que miraran m\u00e1s la Luna de Aguirregabiria que a su dedo. El atuendo de Rub\u00e9n, en modo Gabi, fue arriesgado. En la rueda de prensa volvi\u00f3 a dejar de pesta\u00f1ear este m\u00edster tan inamovible en sus facciones como en sus absurdos cambios. Sus labios no se dieron el placer de la alegr\u00eda, pero la altura de sus orejas demostraba que este hombre sonr\u00ede a trav\u00e9s de ellas. Tampoco hab\u00eda motivos para celebrar este triunfo como si nos hubiera tocado el \u201cGordo\u201d de la loter\u00eda con el d\u00e9cimo de Aguirregabiria. Esta victoria fue un peque\u00f1o paso para el hambre de la afici\u00f3n, pero un gran paso, para nuestra humanidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La identidad de una persona es un conjunto de caracter\u00edsticas que va m\u00e1s all\u00e1 de la suma de sus partes.\u00a0 La inteligencia, la herencia, el car\u00e1cter emocional, lo aprendido etc. son ladrillos que nos forman. 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