{"id":21218,"date":"2025-12-20T15:19:52","date_gmt":"2025-12-20T15:19:52","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=21218"},"modified":"2025-12-20T15:19:52","modified_gmt":"2025-12-20T15:19:52","slug":"cuento-de-navidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/cuento-de-navidad\/","title":{"rendered":"Cuento de Navidad"},"content":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de leer, ver y escuchar con detenimiento y un alto grado de estupefacci\u00f3n gran parte de las opiniones y reflexiones sobre la crisis del Real Zaragoza, he llegado a la conclusi\u00f3n de que la gravedad de la situaci\u00f3n del club aragon\u00e9s o no se explica bien, o no se entiende o se relata con absoluto conocimiento de causa para depurar responsabilidades. El fondo del relato general es una preocupaci\u00f3n manifiesta por un m\u00e1s que posible descenso al f\u00fatbol amateur, pero 13 a\u00f1os consecutivos en Segunda han tenido un efecto demoledor y, con el tiempo y la desesperanza, han degenerado en una normalizaci\u00f3n a vivir bajo esas ruinas y junto a los exterminadores. El peligro de sufrir la mayor humillaci\u00f3n de la historia provoca pavor entre aficionados, seguidores y simpatizantes mientras una nube de condescendencia cubre esa atm\u00f3sfera de tintes apocal\u00edpticos. Sin ser un capitulaci\u00f3n en toda regla, se distingue la impotencia frente a una estructura inaccesible al influjo popular, un mundo definitivamente sometido al comercio y a la pol\u00edtica. En este caso, adem\u00e1s, a funestos representantes de ambas jurisdicciones. La viabilidad en 1\u00aa RFEF fue contemplada por la Fundaci\u00f3n 2032 y, hoy en d\u00eda, por la multipropiedad que cogi\u00f3 su testigo con id\u00e9ntico y principal objetivo: una nueva Romareda tan necesaria para la ciudad como apetitosa para los bolsillos de su oligarqu\u00eda y los socios que comparten su lujuria econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Si se quiere, perder la categor\u00eda podr\u00eda desvestirse de dramatismo. A fin de cuentas, la inmensidad de Zaragoza abarca mucho m\u00e1s que un equipo de f\u00fatbol camino de cumplir cien a\u00f1os. Sin embargo, lo triste y denunciable es la ausencia de insurrecci\u00f3n cotidiana ante la degradaci\u00f3n de un s\u00edmbolo construido con el trabajo, la ilusi\u00f3n y el sentimiento de pertenencia de generaciones de corazones fil\u00e1ntropos. La identidad, gloria, los t\u00edtulos y el orgullo de \u00e9pocas mejores se pretenden embalsamar porque, por lo visto, molestan y distraen para la sacrosanta permanencia que ocupa ahora al Real Zaragoza. Apenas hay voces aisladas que se alzan contra la ignominia. La tendencia es un cr\u00edtica moderada si no prudente, una llamada al apoyo adocenado que encubre una gran dosis de idiotez y un blanqueamiento del poder por parte de los medios de comunicaci\u00f3n tradicionales, de espaldas al magnicidio por un plato de lentejas subvencionadas. Salvarse es la prioridad, pero \u00bfde qu\u00e9 rescate hablamos? \u00bfEl del club o el de la imagen de quienes lo han saqueado durante este \u00faltimo siglo por inter\u00e9s, egocentrismo, ignorancia o maldad? El presente no puede ni debe renunciar al pasado porque es su sello identitario, lo que da conciencia del significado del todo. El Real Zaragoza sigue siendo un grande, no un gigante nost\u00e1lgico, y s\u00f3lo desde esa cumbre ha de observar el futuro en el que, ocurra lo que ocurra, la instituci\u00f3n vivir\u00e1 sin memoria para los c\u00f3mplices de unos due\u00f1os pigmeos en la cultura del zaragocismo pero insuperables en la redacci\u00f3n de otro cuento de Navidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de leer, ver y escuchar con detenimiento y un alto grado de estupefacci\u00f3n gran parte de las opiniones y reflexiones sobre la crisis del Real Zaragoza, he llegado a la conclusi\u00f3n de que la gravedad de la situaci\u00f3n del club aragon\u00e9s o no se explica bien, o no se <a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/cuento-de-navidad\/\">Sigue leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":21219,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13,1],"tags":[],"class_list":["post-21218","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-publicidad","category-real-zaragoza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21218","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21218"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21218\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21220,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21218\/revisions\/21220"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media\/21219"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21218"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21218"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21218"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}