{"id":22248,"date":"2026-03-17T08:59:50","date_gmt":"2026-03-17T08:59:50","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=22248"},"modified":"2026-03-17T09:28:17","modified_gmt":"2026-03-17T09:28:17","slug":"morrisey-toca-con-el-real-zaragoza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/morrisey-toca-con-el-real-zaragoza\/","title":{"rendered":"Morrissey toca con el Real Zaragoza"},"content":{"rendered":"<p>El escenario es el guion de los actores. La interpretaci\u00f3n que los humanos hacemos de la vida depende de nuestro entorno, m\u00e1s que de nuestra personalidad. Quiz\u00e1s porque somos lo que vemos, m\u00e1s que lo que hacemos. As\u00ed nos construimos, con las experiencias que vivimos, y que vamos adaptando a la herencia que recibimos. El contexto nos envuelve, y s\u00f3lo necesitamos una espoleta para que la explosi\u00f3n social estalle. Puede ser un encuentro familiar, una celebraci\u00f3n de cuatro amigos o un concierto con miles de personas. Es cuesti\u00f3n de calidad no de cantidad.<\/p>\n<p>El pasado s\u00e1bado coincid\u00edan en Zaragoza dos citas que jugaban contra la relatividad de su propia existencia. En la primera, nadie confiaba en ver cantar a Morrissey en su concierto, al lado de la vieja Romareda. La parroquia musical sab\u00eda que hab\u00eda comprado su entrada a una decepci\u00f3n, sin posibilidad de devoluci\u00f3n, para una frustraci\u00f3n anticipada.\u00a0 S\u00f3lo hab\u00eda otro espect\u00e1culo que, en la misma tarde, cotizaba con una probabilidad menor, casi inferior a cero: la victoria del Real Zaragoza frente al Almer\u00eda. Ganaron los nuestros y sali\u00f3 al escenario el artista brit\u00e1nico. Esta conjunci\u00f3n astral, futbol\u00edstica y musical, s\u00f3lo pod\u00eda producirse este mismo a\u00f1o en el que veremos en Arag\u00f3n un eclipse solar total. El inicio del concierto se program\u00f3 para coincidir con nuestra salida del campo modular. Si hubo alg\u00fan ser humano que logr\u00f3 presenciar en directo ambos acontecimientos, por favor que se ponga en contacto con los investigadores del proyecto SETI que siguen buscando vida extraterrestre.<\/p>\n<p>Se agotaron las entradas, aunque no los asientos, para imaginar que el sue\u00f1o de la semana transformaba la ilusi\u00f3n en puntos. Estamos tan acostumbrados a confundir los deseos con la esperanza que ya no sabemos si buscamos ganas o son las ganas las que nos buscan a nosotros. Se dejaron ver los aficionados andaluces que enmudecieron con un final m\u00e1s inesperado para ellos que para nosotros. Bajamos del tranv\u00eda con la emoci\u00f3n contenida por si era posible que volvi\u00e9ramos a ver ganar como local a nuestro equipo, tras tanta sequ\u00eda en un solar que nos dijeron que era nuestra casa. La normalidad de C\u00e1diz se mantuvo y vimos una alineaci\u00f3n que, con permiso de sanciones o lesiones, al fin nos vamos a poder aprender de carrerilla. Un planteamiento l\u00f3gico, una intensidad a tono con el rival, orden y capacidad de mantener la posici\u00f3n para avanzar e iniciativa para ganar sin tener que retroceder si vas ganando. Hacer sencillo lo complicado sigue siendo la principal virtud de Navarro. El entrenador dirige los partidos en vaqueros pero piensa de etiqueta. Aunque al sentarse en la rueda de prensa, habla con jeans aunque piense con frac. La adrenalina no es una excusa sino un neurotransmisor que conviene domar para que nos derribe del potro de la sabidur\u00eda. Sus disculpas, tras venirse arriba por la victoria, le devuelven al reino de la mortalidad. Pero si nos preguntan a los aficionados, preferimos un David salvaje con el Le\u00f3n, antes que un Sell\u00e9s domesticado por la propiedad. En la rueda de prensa, David juega con sus pulgares como un ni\u00f1o con equipo nuevo. Sus manos salen de la mesa y no de sus brazos. Lo que nos hace sospechar que su magia tiene mucho que ver con el \u00e1nimo de este equipo. Si los blanquiazules se hab\u00edan vuelto tan catat\u00f3nicos como su anterior entrenador, ahora han asumido la calidez de Navarro y su sensatez, inocente por fuera pero responsable por dentro y siempre amable. Incluso cuando debe corregir y pegar un grito, que es siempre una advertencia de ayuda y no una amenaza de castigo. Seguro que le felicitan sus pupilos, pasado ma\u00f1ana, porque es el d\u00eda del entrenador padre.<\/p>\n<p>El Real Zaragoza sigue buceando, desde el fondo, en busca de ox\u00edgeno. Se acerca a la superficie y todav\u00eda est\u00e1 a un punto de diferencia del Huesca que aparece como primer equipo ahogado en el f\u00fatbol profesional. Acaban de despedir a su entrenador, en busca de una reacci\u00f3n similar a la que ha obrado David contra el Goliat de la propiedad. La verdad es que a Jon P\u00e9rez \u201cBolo\u201d se le hab\u00eda quedado cara de Dani Rovira, sin saber qu\u00e9 apellidos colocar en la alineaci\u00f3n de los oscenses. Han repetido el mismo modelo, dos en uno, que ha seguido nuestro club. El director deportivo, Mart\u00edn Gonz\u00e1lez, se une al cese del m\u00edster. En todo caso, el rival a batir es el Legan\u00e9s que marca la l\u00ednea de flotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La cocci\u00f3n del encuentro mantuvo una tensi\u00f3n que iba subiendo los bares de presi\u00f3n en la misma medida que los VARES de la decisi\u00f3n incrementaban los decibelios de la afici\u00f3n. Los silbidos de revisi\u00f3n de la v\u00e1lvula de seguridad dieron siempre la raz\u00f3n al f\u00fatbol de los nuestros, frente a la arbitrariedad de un colegiado que padec\u00eda cierta tendencia a la venganza tras su \u00faltimo encontronazo con nuestro m\u00edster. As\u00ed transcurri\u00f3 el partido hasta el gol de Rober. Fue en ese momento en el que podr\u00edamos analizar la anatom\u00eda de un instante zaragocista. Despu\u00e9s de meses de sufrimiento y desidia. Tras muchos minutos 32 de protestas, como el que se vivi\u00f3 tambi\u00e9n el s\u00e1bado, en el que sabemos diferenciar unos due\u00f1os irresponsables e indeseables frente a un Le\u00f3n de nuestra \u00fanica y exclusiva propiedad, lleg\u00f3 la culminaci\u00f3n. Lo que hasta ahora era una cohabitaci\u00f3n sin derecho a roce, se consum\u00f3 en una relaci\u00f3n de pasi\u00f3n y amor en la que por fin nos sentimos en casa. Fue en ese momento en el que el campo se convirti\u00f3 en un estadio. Lo modular en estructural. Y los andamios en tribunas. Se derrumb\u00f3 la frialdad met\u00e1lica y creci\u00f3 la emoci\u00f3n sentimental. Hasta que el monitor no corrigi\u00f3 con la verdad de las im\u00e1genes las enso\u00f1aciones del \u00e1rbitro no hubo goce pleno, pero s\u00ed satisfacci\u00f3n. Pero el gol de Dani G\u00f3mez en el descuento consagr\u00f3 lo que ya se hab\u00eda sentido con el tanto anterior. Esta vez no fue con la angustia de un \u201clapsus interruptus\u201d, sino con estallido pleno de conexi\u00f3n. Los jugadores sobre el c\u00e9sped, el banquillo que corre, poseso del gol, a celebrar con su invasi\u00f3n una victoria que ya no pod\u00eda escapar. Y un campo que se hab\u00eda convertido en nuestra casa, nuestro estadio. Al fin hab\u00edamos vuelto de nuevo a la Romareda y celebramos los goles pensando en nuestro Real Zaragoza, mientras escuchamos a Morrissey: \u201cHe stole our hearts away\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El escenario es el guion de los actores. La interpretaci\u00f3n que los humanos hacemos de la vida depende de nuestro entorno, m\u00e1s que de nuestra personalidad. Quiz\u00e1s porque somos lo que vemos, m\u00e1s que lo que hacemos. 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