{"id":22310,"date":"2026-03-24T08:46:07","date_gmt":"2026-03-24T08:46:07","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=22310"},"modified":"2026-03-24T08:46:22","modified_gmt":"2026-03-24T08:46:22","slug":"casi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/casi\/","title":{"rendered":"Casi"},"content":{"rendered":"<p>Una famosa cita nos dice que hay dos clases de personas. Quienes clasifican a las personas en dos grupos y quienes no lo hacen. Una tipolog\u00eda muy habitual que solemos hacer, con tanta facilidad como falsedad, nos lleva a dividir a los optimistas de los pesimistas. Pero la botella medio llena y medio vac\u00eda se parecen solo en que ambas contienen la mitad de su contenido. Lo curioso es que nos fijamos en el recipiente y no en el l\u00edquido. Como nosotros somos muy nuestros, y equidistantes, nos apuntamos al realismo para distanciarnos tanto de los que se vienen arriba con cualquier excusa, como de los cenizos que caminan siempre con nubarrones en su cabeza. As\u00ed que entre optimistas, pesimistas y realistas transcurrimos los humanos por las experiencias vitales. Eso s\u00ed, la responsabilidad es del tipo de gafas con el que observamos el mundo, y no del dibujo que plasmamos con nuestro comportamiento.<\/p>\n<p>La perspectiva optimista y positiva tiene buena prensa y la negativa bastante mala. Pero ambas comparten un criterio. Lo peor no es ver todo negro. Lo grave es no tener un horizonte definido. Aqu\u00ed vemos otro grupo de personas que son los \u201ccasimistas\u201d. Son esos sujetos que viven del casi. En mi ni\u00f1ez, un sacerdote se aprovech\u00f3 de la ingenuidad de la edad (en esta ocasi\u00f3n no piensen mal) y nos explic\u00f3 con sencillez la teolog\u00eda. \u00bfQu\u00e9 es mejor? Nos dec\u00eda. Casi salvarse o casi condenarse. Unos cu\u00e1ntos a\u00f1os despu\u00e9s, vuelve el debate del \u201ccasi\u201d, aplicado a la situaci\u00f3n futbol\u00edstica de nuestro Real Zaragoza. Porque el \u201ccasi\u201d es perturbador. El \u00e9xito y el fracaso tienen un punto inicial y, sobre todo, un final que permite su valoraci\u00f3n. Pero el \u201ccasi\u201d lleva a la frustraci\u00f3n reiterada porque revive permanentemente la ansiedad de lo que pudo haber ocurrido sin ese \u201ccasi\u201d. Vivimos obsesionados con lo que pas\u00f3. Pero, sobre todo con lo que no pas\u00f3. Son experiencias m\u00e1s duraderas y dolorosas porque aceptamos los desenlaces, por muy crueles que sean. Pero el cerebro no tolera los finales abiertos. Nos persiguen una y otra vez, sin descanso, porque las neuronas repiten las escenas del pasado para intentar reconstruir otro resultado diferente del que ya ocurri\u00f3. El bucle nos atrapa y se vuelve m\u00e1s endemoniado cuanto m\u00e1s cerca estuvo de suceder ese otro final. Nuestra ansiedad es mayor al aproximarnos a un premio que no llegamos a alcanzar. En psicolog\u00eda sucede a menudo. Y en el deporte, cada fin de semana lo viven los jugadores, las familias, los cuerpos t\u00e9cnicos, la afici\u00f3n. Todas y todos revisamos ese otro final que hubi\u00e9ramos deseado. T\u00e9cnicamente lo llamamos pensamiento contrafactual, y se refiere a la capacidad de imaginar escenarios alternativos. En neurociencia se observa que en aquellas situaciones en las que el objetivo ha estado muy cerca, se activan los mismos circuitos que se relacionan con las recompensas. Por eso nos duele m\u00e1s lo que imaginamos que lo que sucedi\u00f3 realmente. Porque vamos construyendo realidades paralelas que adornamos con falsos recuerdos. Y sufrimos m\u00e1s con esta elaboraci\u00f3n artificial que con la realidad natural. No todos los \u201ccasi\u201d son negativos. Si son \u00fatiles para el aprendizaje, nos sirven como experiencia para acercarnos al objetivo. Es decir si el \u201ccasi\u201d nos ofrece informaci\u00f3n es \u00fatil, pero si se convierte en nuestra identidad, nos lleva a un pensamiento rumiante que nos atrapa en la par\u00e1lisis del ensimismamiento.<\/p>\n<p>El partido del s\u00e1bado fue un encuentro de \u201ccasis\u201d. Casi ganamos por tercera vez, casi empatamos y casi avanzamos un puesto m\u00e1s en la clasificaci\u00f3n. La realidad es que \u201ccasi\u201d jugamos como contra el Almer\u00eda y \u201ccasi\u201d nos sale una segunda parte redonda. Aunque \u201ccasi\u201d nos derrumbamos en los primeros cuarenta y cinco minutos. Y \u201ccasi\u201d nos salva el VAR como lo hizo en nuestro estadio en la jornada anterior. \u201cCasi\u201d pudimos alcanzar al Legan\u00e9s y \u201ccasi\u201d es alcanzable el Valladolid. Quedan once jornadas y nuestro problema no son los puntos, es el tiempo. Por eso el control mental de este tramo final debe ir vinculado a convertir los \u201ccasis\u201d en oportunidades y trocear las metas para hacerlas accesibles. Es la \u00fanica forma de conseguir que no se nos coma el reloj y jugar con la relatividad de una clasificaci\u00f3n que nos ofrecer\u00e1 la oportunidad de depender de nosotros mismos (otra cima que escalar cuando llegue). Ganar las jornadas pares, permiti\u00e9ndonos respirar en las impares, con opciones de empate. Es una opci\u00f3n. Pero otra forma de trabajar con el cerebro es hacer ligas de tres partidos en los que nos podemos permitir siempre un fallo que no agobie la cabeza. Ganar dos encuentros de las jornadas 32,33 y 34 y as\u00ed, sucesivamente, otros dos de las 35,36 y 37. Dos de las jornadas 38,39 y 40 Y uno de las dos \u00faltimas, la 41 y la 42. Total: 51 puntos. Esta perspectiva nos permite olvidar los \u201ccasis\u201d negativos para construir \u201ccasis\u201d de oportunidad. No es f\u00e1cil, pero convierte los \u201ccasis\u201d en posibilidades. Y es el primer pelda\u00f1o para que lleguen a ser probabilidades que se transformen en objetivos reales.<\/p>\n<p>El s\u00e1bado nuestro equipo jug\u00f3 contra un adversario bien equipado y mejor construido. En Riazor vimos calidad, cantidad y dinero invertido para hacer un proyecto de ascenso. Cosa que ni por asomo hemos olfateado a orillas del Ebro, donde s\u00f3lo han venido mariscadores del negocio privado para enriquecerse en aguas ajenas a su inter\u00e9s. A lo que iba, nuestro comando blanquiazul es m\u00e1s bien un grupo guerrillero que, con ardor, hace da\u00f1o pero no siempre vence a un ej\u00e9rcito robusto como es el Depor (lo era el Almer\u00eda y lo son los c\u00e1ntabros). Quiz\u00e1s por eso, en el descanso, los locales cometieron el error de poner por megafon\u00eda una versi\u00f3n actualizada de la \u201cBella Ciao\u201d, esa canci\u00f3n que fue adoptada como himno de la resistencia antifascista italiana. Toda una se\u00f1al de la derrota de Meloni en las urnas. As\u00ed, los del Le\u00f3n salieron espoleados tras una primera parte en la que pudieron salir caldeados. Y s\u00ed, \u201ccasi\u201d. Los que no tienen \u201ccasi\u201d son los energ\u00famenos habituales que berrearon sus c\u00e1nticos de odio con la intenci\u00f3n de que el \u201ccasi\u201d nos elevara al cubo el malestar. De hecho se qued\u00f3 durante m\u00e1s tiempo en nuestras cabezas ese amargor final que la dulzura tras la victoria ante el Almer\u00eda. Normal. Pero si caemos en el error de esperar con el \u201ccasi\u201d al Racing de Santander, la nostalgia nos llevar\u00e1 de cabeza al fracaso gracias a la melancol\u00eda.<\/p>\n<p>Otro debate m\u00e1s profundo deber\u00eda responder a las razones por las que llevamos demasiados a\u00f1os jugando con los \u201ccasis\u201d del descenso. Pero ahora se trata de salvar a nuestro enfermo, porque sus due\u00f1os no han sabido ni querido hacerlo en los \u00faltimos tiempos. Porque preferimos seguir vivos en el infierno de Segunda, a pesar de \u201ccasi\u201d condenarnos a la Primera REF, que \u201ccasi\u201d salvarnos de caer fuera del f\u00fatbol profesional. Casi s\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una famosa cita nos dice que hay dos clases de personas. Quienes clasifican a las personas en dos grupos y quienes no lo hacen. 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