{"id":22380,"date":"2026-03-31T08:09:48","date_gmt":"2026-03-31T08:09:48","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=22380"},"modified":"2026-03-31T08:10:24","modified_gmt":"2026-03-31T08:10:24","slug":"robercop","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/robercop\/","title":{"rendered":"&#8216;RoberCop&#8217;"},"content":{"rendered":"<p>La ansiedad nos ciega. Literalmente. Hablamos de la ofuscaci\u00f3n, en situaciones de estr\u00e9s, como el enfado, en el que s\u00f3lo vemos lo que nos obsesiona y no lo que tenemos delante de nuestros ojos. Esa angustia nos provoca un fen\u00f3meno, visual y psicol\u00f3gico, al que llamamos \u201cvisi\u00f3n en t\u00fanel\u201d. Es decir, s\u00f3lo percibimos con la mirada lo que tenemos en el foco de nuestra cabeza. Perdemos los est\u00edmulos laterales que intentan llamar nuestra atenci\u00f3n y quedamos encerrados en el hueco oscuro que vemos. La relaci\u00f3n entre el estr\u00e9s y los ojos no se entiende completamente, pero esto es lo que se sabe: cuando nos sentimos estresados, nuestro cuerpo libera hormonas llamadas cortisol y adrenalina. Estas hormonas preparan nuestros cuerpos para responder a las amenazas percibidas. Puede reconocer esto como la reacci\u00f3n de \u00ablucha o huida\u00bb. Por ejemplo, la adrenalina, hace que nuestras pupilas se dilaten para que podamos ver m\u00e1s claramente las posibles amenazas. Pero este fen\u00f3meno, que nos ayuda a sobrevivir, nos dificulta el comportamiento adaptativo si se produce al margen de una situaci\u00f3n de peligro.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n perif\u00e9rica, en cambio, es la que nos permite atender a objetos y personas que se mueven al margen del foco central de atenci\u00f3n. Permite percibir la totalidad del entorno que nos rodea sin tener que dirigir la mirada a un punto determinado. Nos da informaci\u00f3n del contexto y nos ayuda a situarnos en el campo de acci\u00f3n con un margen de perspectiva que nos ayuda a mejorar nuestro rendimiento.<\/p>\n<p>El principal cambio de nuestro Real Zaragoza tiene mucho que ver con el cambio de perspectiva en su visi\u00f3n futbol\u00edstica. Ha pasado de mirar \u201cen t\u00fanel\u201d los partidos que disputa, a ver el terreno de juego con una percepci\u00f3n perif\u00e9rica. Algo tiene que ver la capacidad de aprovechar la ansiedad que le provocaba al equipo el estr\u00e9s negativo, incapacitante, para convertirlo, como en el judo, en un \u201cdistr\u00e9s\u201d positivo y activante. El conjunto blanquiazul ha empezado a carburar pasando de jugar desde lo bidimensional a circular con y sin bal\u00f3n con actitud de tres dimensiones. Quiz\u00e1s sea la \u00fanica f\u00f3rmula cu\u00e1ntica de llegar a una salvaci\u00f3n que es m\u00e1s propia de un universo en cuatro dimensiones, con la variable del espacio-tiempo como un componente al que hay que superar contra el agujero negro del reloj del que hay que escapar en estas \u00faltimas jornadas. Lo m\u00e1s dif\u00edcil no est\u00e1 hecho, pero lo m\u00e1s cercano s\u00ed. Lo lejano se acerca y de lo pr\u00f3ximo nos ahuyentamos. La salvaci\u00f3n es posible y la condena es m\u00e1s casi que probable. Ahora que volvemos a orbitar la Luna de cerca, nosotros miramos el dedo de nuestro Real Zaragoza. Un peque\u00f1o paso para el f\u00fatbol, pero un gran paso para la afici\u00f3n zaragocista.<\/p>\n<p>El partido del domingo tuvo cambio de hora, pero comenzamos a tiempo. Llegamos sin adelantarnos una hora al inicio previsto. Aunque el \u201cspeaker\u201d iba con retraso. Cuando Carlota Gasi\u00f3n, la campeona de Espa\u00f1a de atletismo sub-16 y jugadora del juvenil femenino del Real Zaragoza, sal\u00eda del c\u00e9sped tras hacer el saque de honor, nos llegaba el anuncio por megafon\u00eda de lo que iba a suceder tras haberlo visto. El regreso al futuro nos llev\u00f3 a disfrutar del pasado. Cosas de la relatividad de este club.<\/p>\n<p>En lo futbol\u00edstico, el partido tuvo un protagonista: Rober Gonz\u00e1lez. El jugador extreme\u00f1o es un futbolista que s\u00f3lo se puede disfrutar en el campo. No es posible seguirlo por televisi\u00f3n. Aunque puede que, a este ritmo, no nos quede m\u00e1s remedio que verlo de lejos si se sigue elevando su estela de futbolista total. Llev\u00e1bamos toda la temporada con una \u201cvisi\u00f3n en t\u00fanel\u201d, mirando hacia el campo con ojos de aburrimiento, para bostezar ante el c\u00famulo de pases laterales llenos de incapacidad. Y de pronto, hay un jugador que desarbola, busca grietas en las rocas de equipos curtidos y alcanza cumbres sin quedar enriscado. Es uno de los pocos jugadores que ataca hacia atr\u00e1s, robando balones, y que muerde al rival al que hunde sin bal\u00f3n sin que sepa de d\u00f3nde le ha venido el torpedo blanquiazul. Pero es que, adem\u00e1s, sabe defender hacia adelante, desahogando a la defensa y a la medular. Enfila en diagonal y penetra recto. Salva obst\u00e1culos mientras siente las piernas de los adversarios cerca de sus tobillos, y s\u00f3lo pueden atraparle cogiendo su camiseta. No sabemos si para hacer falta o para pedir que se la firmen<\/p>\n<p>Esta mezcla de jugador y atleta, de comando y soldado regular, miliciano an\u00e1rquico y leal combatiente, de revolucionario republicano del f\u00fatbol y mon\u00e1rquico seguidor del rey Navarro, es todo un espect\u00e1culo. Mereci\u00f3 la pena ver en directo en el modular la riqueza art\u00edstica que s\u00f3lo se pudo apreciar desde unos andamios que agradecieron el contraste. Para disfrutarlo, hasta el cierzo amain\u00f3 con el valor del sol y el hervor de los goles. Sin duda, la rebeli\u00f3n contra la inteligencia artificial de esta propiedad est\u00e1 en jugadores como Rober. S\u00f3lo ahora, una vez que ha sido despejado alg\u00fan obst\u00e1culo de la direcci\u00f3n, puede rebelarse y nuestro particular <i>Roberco<\/i>p disfruta de toda su capacidad, como lo hac\u00eda el &#8216;RoboCop&#8217; original (Paul Verhoeven, 1987). La cr\u00edtica de esa m\u00edtica pel\u00edcula contra la sociedad de los poderes corporativos de la \u00e9poca, que represent\u00f3 el presidente Reagan, encajar\u00eda con los entramados del negocio que mantiene secuestrado a nuestro club y a buena parte del f\u00fatbol profesional.<\/p>\n<p>Nos queda una semana corta que, tras la victoria, se nos hace larga. El ritmo que apuntaba en mi art\u00edculo anterior nos permite un fallo en los dos pr\u00f3ximos encuentros y mantener una tendencia que se ha demostrado estable a pesar de la derrota en A Coru\u00f1a. Es el mejor s\u00edntoma de que las defensas se est\u00e1n reforzando en el an\u00e9mico cuerpo que se ha encontrado el nuevo m\u00edster ma\u00f1o. Con actitudes comunes como las que vimos en la celebraci\u00f3n de los tantos de nuestro equipo. La cesi\u00f3n del triunfo del gol de Dani a su pasador Francho, o la sinceridad de Tasende por no apropiarse del todo de un gol que hab\u00eda empujado sin tocar el bal\u00f3n, dicen mucho de un equipo y un banquillo de suplentes que insuflan m\u00e1s que suplen. Como en la mencionada pel\u00edcula dist\u00f3pica, que se asoci\u00f3 al g\u00e9nero cyberpunk, el Real Zaragoza estaba tan muerto como el agente Alex Murphy, tras ser asesinado por unos matones a los que no parec\u00eda interesarles el f\u00fatbol. Pero ahora David Navarro es nuestro se\u00f1or Morton, que ha convertido un cad\u00e1ver en un equipo RoboCop.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ansiedad nos ciega. Literalmente. Hablamos de la ofuscaci\u00f3n, en situaciones de estr\u00e9s, como el enfado, en el que s\u00f3lo vemos lo que nos obsesiona y no lo que tenemos delante de nuestros ojos. Esa angustia nos provoca un fen\u00f3meno, visual y psicol\u00f3gico, al que llamamos \u201cvisi\u00f3n en t\u00fanel\u201d. 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