{"id":22604,"date":"2026-04-19T14:59:22","date_gmt":"2026-04-19T14:59:22","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=22604"},"modified":"2026-04-19T15:00:11","modified_gmt":"2026-04-19T15:00:11","slug":"22604-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/22604-2\/","title":{"rendered":"Un Real Zaragoza enfermo y baleado"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>El club, v\u00edctima prolongada de lo m\u00e1s innoble de la sociedad y de este deporte, es un cuerpo descompuesto y abandonado, un manjar para carro\u00f1eros profesionales y figuras mediocres hasta la m\u00e9dula que lo han liquidado<\/strong><\/p>\n<p>El f\u00fatbol profesional, por lo general y m\u00e1s en estos tiempos donde el romanticismo que regaba sus ra\u00edces yace a varios metros bajo tierra, no es buen lugar para la buena gente, para quienes a\u00fan creen en el sentimiento de pertenencia, en los valores, en que un club ha de ser el jard\u00edn incorrupto de sus sentimientos de bandera, himno y escudo. El Real Zaragoza es, posiblemente, el gran embajador en estos momentos de una enfermedad repugnante y sin cura, un cuerpo descompuesto y abandonado, un manjar para carro\u00f1eros profesionales y figuras mediocres hasta la m\u00e9dula que lo han liquidado sin temblarles el pulso. Todos estos grupos, personajes y sat\u00e9lites no han estado solos en este proceso quir\u00fargico de la maldad, un ejercicio vamp\u00edrico e hipnotizador para los ingenuos, un rapto del alma y el coraz\u00f3n como aval negociador. Todos y cada uno de nosotros, con silencios, consentimientos y esl\u00f3ganes repetidos como cacat\u00faas serviles hemos sido part\u00edcipes de la traici\u00f3n al pasado, al presente y al futuro. Oligarqu\u00eda, pol\u00edtica, prensa y, seamos sinceros, afici\u00f3n han colaborado a dar de comer a quien asaltaba la despensa. Por inter\u00e9s, amiguismo, estupidez, buenas intenciones o ignorancia.<\/p>\n<p>Repetir el listado de esta fauna de grandes, peque\u00f1os e \u00ednfimos depredadores ya no conduce a ninguna parte. Recordar con nombres y apellidos a los principales culpables y sus colmillos lucrativos tampoco sirve salvo para una flagelaci\u00f3n in\u00fatil. El club ha sido violado por una manada de lobos y sus cachorros mientras la mayor\u00eda ha asistido a esa barbarie como espectador m\u00e1s o menos dolido e indignado, pero sin la suficiente implicaci\u00f3n ante la falacia moral. Porque una SAD con un m\u00e1ximo accionista no se puede desmontar con manifestaciones o broncas puntuales, mas a\u00fan en este contexto de invisibilidad absoluta que se ha aplicado, sin rostros reconocibles en el baile de m\u00e1scaras del estudiado organigrama de la cobard\u00eda. Pese a esa impotencia de una lucha infructuosa contra esta oficialidad malsana, los gestos de reclamaci\u00f3n han carecido de contundencia. La hinchada, cuyo cambio generacional no ha reducido la beligerancia necesaria en estos casos, se encuentra muy sola, pero en lugar de alzarse en una revoluci\u00f3n incombustible para que se escuche a cada segundo el crimen del que est\u00e1n siendo testigos, ha sido seducida por el s\u00edndrome de Estocolmo, por el encanto del raptor.<\/p>\n<p>La petici\u00f3n de ayuda de los potentados, la en\u00e9sima, para conseguir la salvaci\u00f3n ha sustituido la irritaci\u00f3n por una respuesta tan ejemplar como err\u00f3nea de estar a muerte con el muerto baleado por quienes solicitan ahora oraciones y rituales. Esa reactivaci\u00f3n de ilusiones, de c\u00e1nticos, de acompa\u00f1amiento en la agon\u00eda s\u00f3lo ha sido un floreado funeral publicitario hacia la tumba. Ese respaldo incondicional, en realidad, lo han recibido la meditada gesti\u00f3n catastr\u00f3fica, los arquitectos de la demolici\u00f3n, los bandoleros de pu\u00f1al perfumado hasta de aragonesismo del barato. Por el Real Zaragoza han circulado durante estos \u00faltimos 13 a\u00f1os aut\u00e9nticos catedr\u00e1ticos del pillaje que se han ganado con favores, relaciones personalizadas u otras ofrendas a los medios de comunicaci\u00f3n. Esa alianza ha construido un siniestro pante\u00f3n deportivo para la instituci\u00f3n y para la ciudad. Cualquiera, sin la m\u00ednima cualificaci\u00f3n profesional o por su simpat\u00eda por el diablo, ha ocupado cargos y direcciones por una arter\u00eda asfaltada por su mediocridad, desapego y el descaro del inculto. Directores generales de bolsillo f\u00e1cil, futbolistas de medio pelo para competir y llorar las penas, entrenadores sin patria y t\u00e9cnicos sin categor\u00eda. El Real Zaragoza no es un le\u00f3n que no se rinde, sino un gato al que le han robado sus siete vidas.<\/p>\n<p>No, no est\u00e1 siendo lo que su afici\u00f3n ha querido porque su afici\u00f3n ha pasado a formar parte del fondo de la postal de la infamia, imperceptible para los due\u00f1os, deso\u00edda y burlada. Ruidosa en la garganta del estadio pero muda en los tambores de guerra. La gente, pese a todo, es lo poco que le queda al Real Zaragoza. Y de ella depende conservar o no la dignidad, los valores, el sentimiento adquirido o heredado. Le toca elegir si lo hace desde la distancia, alejada f\u00edsicamente del cad\u00e1ver, o si prefiere continuar firmando parte de la tragedia aplaudiendo los c\u00f3rners, las ruedas de prensa de h\u00e9roes o ejecutivos de pacotilla y un empate en casa contra el pen\u00faltimo. Quiz\u00e1s, dadas las circunstancias, el abandono sea la m\u00e1s potente y valiente de las respuestas, una alternativa l\u00edcita para desunirse de esta historia de corrupci\u00f3n permanente, para pelear con palos y piedras en lugar de carnet, pero para pelear por el orgullo de poner el pecho para evitar que una sola bala m\u00e1s alcance a este Real Zaragoza acribillado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El club, v\u00edctima prolongada de lo m\u00e1s innoble de la sociedad y de este deporte, es un cuerpo descompuesto y abandonado, un manjar para carro\u00f1eros profesionales y figuras mediocres hasta la m\u00e9dula que lo han liquidado El f\u00fatbol profesional, por lo general y m\u00e1s en estos tiempos donde el romanticismo <a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/22604-2\/\">Sigue leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":22605,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13,1],"tags":[],"class_list":["post-22604","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-publicidad","category-real-zaragoza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22604","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22604"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22604\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22608,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22604\/revisions\/22608"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media\/22605"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22604"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22604"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22604"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}