{"id":22635,"date":"2026-04-21T09:53:30","date_gmt":"2026-04-21T09:53:30","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=22635"},"modified":"2026-04-21T10:19:12","modified_gmt":"2026-04-21T10:19:12","slug":"el-si-se-puede-es-un-negocio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/el-si-se-puede-es-un-negocio\/","title":{"rendered":"El &#8216;S\u00ed se puede&#8217; es un negocio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>La propiedad del Real Zaragoza, ahora dentro en un burbuja consentida, exprime el coraz\u00f3n del aficionado, en realidad tratado como cliente de segunda, para sostener lo que es una inversi\u00f3n sin pulso emocional alguno<\/strong><\/p>\n<p>La multipropiedad se ha mudado a una sofisticada burbuja para huir de la peste y pasar lo m\u00e1s desapercibida posible frente al descenso, a la espera de que amaine la tormenta y se produzca una salvaci\u00f3n sin importarle la dignidad del proceso. Le es indiferente que sea porque el C\u00e1diz fallezca de inanici\u00f3n o por un \u00faltimo golpe de orgullo del equipo que gestiona a a\u00f1os luz de cualquier tipo de implicaci\u00f3n emocional. Lo ha conseguido porque ha sabido servirse precisamente de la implicaci\u00f3n de un aficionado al que trata como un cliente de segunda y del que reclama, una vez cobrado el abono o el carnet, su imperecedero combustible sentimental, un valor que no le pertenece pero al que recurre como un mercader sin escr\u00fapulos. Lo que est\u00e1 ocurriendo en el Real Zaragoza durante 13 temporadas de una serie de ignominias de todos los colores, es la aplicaci\u00f3n de un nuevo y sofisticado modelo feudal. En este contexto se ha tejido, con la mayor de las artes sibilinas, una red de seguridad que consiste en trasladar la responsabilidad a la hinchada, a la que ha elevado a categor\u00eda de ej\u00e9rcito fundamental de una guerra, la de los constantes fracasos de los administradores, que no le pertenece.<\/p>\n<p>El &#8216;S\u00ed se puede&#8217; que se cantaba en las gradas de la vieja Romareda y ahora del Ibercaja Estadio es una estrategia de negocio. La mayor\u00eda de las voces que lo interpretan nacen de la sinceridad y de la propia iniciativa, pero despu\u00e9s de tantos a\u00f1os se ha convertido en marca de una manipulaci\u00f3n incesante. En cualquier otro espect\u00e1culo, semejantes bazofias ser\u00edan inadmisibles por el p\u00fablico por muy fiel que fuera al arista, pero el f\u00fatbol se rige por c\u00f3digos muy distintos. Se puede ser admirador de Shakespeare, de Chopin o de Picasso, pero con este universo, con el Real Zaragoza en concreto, hay un v\u00ednculo familiar que consiente mucho m\u00e1s de lo razonable. La b\u00fasqueda de la belleza por s\u00ed misma no es una condici\u00f3n sine qua non ya que lleva impl\u00edcito cierto compromiso patri\u00f3tico que antepone la victoria a cuestiones est\u00e9ticas. Ahora bien, todo tiene o deber\u00eda tener un l\u00edmite. Este club no es que haya abandonado por completo su tradicional querencia por el buen gusto, sino que adem\u00e1s pierde o no gana, no pocas veces humillado por la progresiva desnaturalizaci\u00f3n de sus ra\u00edces (artificiales en estos momentos) y de la calidad de sus profesionales en todas las \u00e1reas.<\/p>\n<p>La vejaci\u00f3n es sideral. Pero siempre queda el aficionado como signo de pureza. Su influencia, sin embargo, va perdiendo fuerza por el exceso de toxicidad, de contaminaci\u00f3n y de unos resultados en nada casuales que superan la buena voluntad y el compromiso. La tendencia actual, a la que se ha entregado tambi\u00e9n la prensa con su habitual y antojadizo oportunismo, es de apoyo incondicional a la causa por muy compleja que sea. Mientras hay vida hay esperanza; mientras las matem\u00e1ticas no digan lo contrario: Zaragoza nunca se rinde&#8230; Esa llama tan alta y noble se va apagando sin embargo. El protagonismo en la salvaci\u00f3n que se quiere tener en el estadio o en las redacciones est\u00e1 en manos del C\u00e1diz o del Mirand\u00e9s. Quiz\u00e1s del Huesca o la Cultural. La campa\u00f1a de acompa\u00f1ar al equipo desde todos los frentes es la correcta, pero al mismo tiempo ser\u00eda de obligado cumplimiento, por respeto a la instituci\u00f3n y a ese auxilio general y generoso de la ciudad, exponer a diario y con la dureza que corresponde a los responsables de lo que puede ser un siniestro provocado por su avaricia. Que al menos el &#8216;S\u00ed se puede&#8217; no sea parte de su infame negocio de beneficios personales y escapismo. Que no queden impunes ahora, ni en la salvaci\u00f3n o en la condena.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La propiedad del Real Zaragoza, ahora dentro en un burbuja consentida, exprime el coraz\u00f3n del aficionado, en realidad tratado como cliente de segunda, para sostener lo que es una inversi\u00f3n sin pulso emocional alguno La multipropiedad se ha mudado a una sofisticada burbuja para huir de la peste y pasar <a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/el-si-se-puede-es-un-negocio\/\">Sigue leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":22636,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13,1],"tags":[],"class_list":["post-22635","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-publicidad","category-real-zaragoza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22635","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22635"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22635\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22642,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22635\/revisions\/22642"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media\/22636"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22635"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22635"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22635"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}