{"id":22887,"date":"2026-05-19T12:01:15","date_gmt":"2026-05-19T12:01:15","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=22887"},"modified":"2026-05-19T12:01:15","modified_gmt":"2026-05-19T12:01:15","slug":"un-tranvia-llamado-silencio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/un-tranvia-llamado-silencio\/","title":{"rendered":"Un tranv\u00eda llamado silencio"},"content":{"rendered":"<p>La depresi\u00f3n tiene varios culpables. Intervienen factores gen\u00e9ticos (en los que la predisposici\u00f3n hereditaria influye), hay un posible desequilibrio en los neurotransmisores cerebrales, tenemos elementos psicol\u00f3gicos que afectan a la personalidad y tambi\u00e9n importan variables ambientales y sociales que determinan o ayudan a la aparici\u00f3n de esta grave enfermedad. Lo que resulta menos conocido es el mecanismo por el que esta patolog\u00eda se aprende y se adquiere. En 1967, el psic\u00f3logo norteamericano Martin Seligman demostr\u00f3 en una serie de experimentos c\u00f3mo los animales respond\u00edan con una conducta pasiva en diversas circunstancias, que se parec\u00eda mucho a una depresi\u00f3n. Mi colega someti\u00f3 a unos pobres perros a unas descargas el\u00e9ctricas de las que no pod\u00edan escapar, hicieran lo que hicieran. M\u00e1s tarde puso a esos mismos canes en otra situaci\u00f3n en la que simplemente deb\u00edan dar un paso para saltar una peque\u00f1a valla y evitar as\u00ed la cruel tortura. No lo hicieron y sufrieron el dolor con pasividad y resignaci\u00f3n. Los animales hab\u00edan \u201caprendido\u201d la imposibilidad de evitar el castigo y recib\u00edan, indefensos, las penalidades de rigor, por mucho que tuvieran a mano huir del tormento. Seligman llam\u00f3 a este fen\u00f3meno \u201cindefensi\u00f3n aprendida\u201d. M\u00e1s tarde se replicaron estos experimentos en humanos, con menos penalidades f\u00edsicas, que demostraron la validez de poder inculcar a las personas la experiencia de evitar respuestas de escape, aunque puedan, porque han asimilado que no hay posibilidades o que no merece la pena. En ese momento, la depresi\u00f3n ya se ha instalado en la persona.<\/p>\n<p>No creo que necesite explicar mucho la raz\u00f3n de que traiga a este art\u00edculo un concepto psicol\u00f3gico como la indefensi\u00f3n para comprender la respuesta de la afici\u00f3n ante el indigno espect\u00e1culo que brind\u00f3 la panda que sali\u00f3 vestida de blanco en el \u00faltimo encuentro que sufrimos en el estadio modular. No hubo un protagonismo masivo ni en la ausencia de p\u00fablico, ni en su presencia, ni en las protestas iniciales, ni en los billetes que no volaron, ni en las quejas a la salida de los protagonistas, ni en el palco desierto por la verg\u00fcenza, ni en una bronca monumental al final que no lanzamos. La nada fue la n\u00e1usea de la angustia que vivimos. Es dif\u00edcil evitar hablar de futbolistas cuando se escribe de f\u00fatbol. Es complicado hablar de directivos cuando nadie dirige. Y es imposible hablar de propiedad cuando nadie es due\u00f1o de nada. Ni siquiera de gesti\u00f3n, cuando no se saben, quieren o pueden tomar decisiones. Ni de culpables pol\u00edticos porque se han escondido despu\u00e9s de ser c\u00f3mplices de la irresponsabilidad con sus amigos de fiesta. Ayer ni siquiera fuimos afici\u00f3n porque este club ha conseguido deprimirnos hasta en el sentimiento. Los \u00fanicos aficionados estaban sobre el c\u00e9sped, porque es la \u00fanica categor\u00eda futbol\u00edstica en la que merecen jugar. Con permiso de los que juegan de verdad al f\u00fatbol aficionado con modestia, pero con dignidad.<\/p>\n<p>Frente (es un decir) al Sporting vimos deambular a un grupo amorfo de cad\u00e1veres, cosidos a pu\u00f1aladas, por demasiados vividores de la muerte. Los zombis son muertos vivientes, pero los cad\u00e1veres en descomposici\u00f3n son difuntos irrecuperables. Por eso, este engendro que han dise\u00f1ado para darle patadas a un bal\u00f3n no tiene vida, aunque est\u00e9 muerto. Tampoco es un fantasma, porque ni siquiera asusta. Aunque estos espectros con botas dan tanta risa como pena. Podemos llevar en el recuerdo la historia que compartimos, pero no la sentencia de una muerte tan anunciada como provocada por los creadores de este Frankenstein del f\u00fatbol. Seguro que hay asesinos que se alegran de su obra. Veremos a porteadores de ata\u00fades bailando con el f\u00e9retro zaragocista a hombros. Escucharemos prometer la vida eterna blanquiazul a los mismos predicadores del apocalipsis que lo han provocado, Nos contar\u00e1n los cambios de acciones de los que nos han matado de inacci\u00f3n. Lanzaran promesas del nuevo templo de una Romareda que pagaremos los de siempre, con nuestro coraz\u00f3n y nuestros impuestos. Natalia Chueca impulsa una ordenanza para multar a los pobres que duermen en la calle. Quiz\u00e1s quiera cubrir con la recaudaci\u00f3n de los indigentes las deudas de los indecentes amigos de Azc\u00f3n. Pero ni el presidente ni la alcaldesa son capaces de hacer que paguen su desaguisado los que se quieren hacer de oro en su beneficio econ\u00f3mico, exprimiendo la riqueza de nuestro coraz\u00f3n del Le\u00f3n.<\/p>\n<p>Iremos a las islas Canarias a recoger el certificado de defunci\u00f3n, que s\u00f3lo est\u00e1 pendiente de la firma protocolaria. La autopsia no es posible completarla por el lamentable estado del cuerpo del delito. La incineraci\u00f3n de los restos es una posibilidad. Aunque las cenizas no sirven para alumbrar nada nuevo. La pena por alta traici\u00f3n en la edad media era ser colgado, arrastrado y descuartizado, que ser\u00eda una adaptaci\u00f3n al merecido castigo que habr\u00eda que aplicar hoy. Eso s\u00ed, con el desmembramiento, para evitar que se junten los actuales restos y cobren vida despu\u00e9s de la muerte. En todo caso la rehabilitaci\u00f3n es imposible y m\u00e1s costosa que comenzar de cero. Demasiados culpables para repartir la misma culpa. Pero la autor\u00eda no necesita forenses porque se ha hecho con alevos\u00eda y premeditaci\u00f3n, a plena luz del d\u00eda, durante a\u00f1os. No habr\u00e1 paz para los malvados.<\/p>\n<p>El domingo por la noche regresamos a casa sin rencor, sin odio, sin rabia, sin pesar. La vuelta en tranv\u00eda parec\u00eda organizada por la cofrad\u00eda de la pena. Sin conversaciones, sin murmullos y sin ruido. Los carriles resonaron con un chirrido, que son\u00f3 a queja, al estacionar en la parada junto a lo que queda de nuestra querida Romareda. Miramos las obras con tristeza de lo que parec\u00eda m\u00e1s una demolici\u00f3n que una reconstrucci\u00f3n. Y tambi\u00e9n con verg\u00fcenza, s\u00ed, porque asumimos la que no tienen en el resto de los estamentos de este club. Al d\u00eda siguiente, lunes, ten\u00eda mi cita habitual con el despertador a las 6.30. Quienes pertenecemos a la afici\u00f3n que madruga, suspir\u00e1bamos porque su sonido terminara con una pesadilla que lleva demasiados a\u00f1os mordi\u00e9ndose la cola. Los que tantas veces hemos acudido al campo esta temporada en un tranv\u00eda llamado deseo, regres\u00e1bamos el domingo en un tranv\u00eda llamado silencio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La depresi\u00f3n tiene varios culpables. Intervienen factores gen\u00e9ticos (en los que la predisposici\u00f3n hereditaria influye), hay un posible desequilibrio en los neurotransmisores cerebrales, tenemos elementos psicol\u00f3gicos que afectan a la personalidad y tambi\u00e9n importan variables ambientales y sociales que determinan o ayudan a la aparici\u00f3n de esta grave enfermedad. 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