{"id":23807,"date":"2026-10-11T21:59:00","date_gmt":"2026-10-11T21:59:00","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=23807"},"modified":"2026-10-11T23:12:45","modified_gmt":"2026-10-11T23:12:45","slug":"los-valientes-nunca-pierden","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/los-valientes-nunca-pierden\/","title":{"rendered":"Los valientes nunca pierden"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>El Real Zaragoza iguala con car\u00e1cter de l\u00edder un 4-2 en los \u00faltimos cuatro minutos en un partido extraordinario entre los magos de Fernando Torres y la pizarra humana de Ibai G\u00f3mez (4-4)<\/strong><\/p>\n<p>No le puede pedir m\u00e1s a un partido de f\u00fatbol. No se le puede pedir m\u00e1s al Atl\u00e9tico de Madrile\u00f1o y al Real Zaragoza en un encuentro extraordinario que casi golean los rojiblancos y por poco ganan los aragoneses antes de un 4-2 que igualaron con el car\u00e1cter de un l\u00edder, cuando las estrategias de ambos equipos hab\u00edan ingresado en el bell\u00edsimo manicomio de la noche del domingo. A cuatro minutos para el final, la distancia parec\u00eda sideral para el conjunto de Ibai G\u00f3mez. A una hora de la medianoche, v\u00edspera del Pilar, un cabezazo de Iranzo y un penalti de Jard\u00ed rescataron un punto. Semejante frenes\u00ed y porter\u00edas maltratadas no suele gustar a los entrenadores, pero ambos deben estar orgullosos de lo que hicieron sus futbolistas. Por un lado la pandilla de magos geniales en ataques e informales en defensa de Fernando Torres; por otro, un bloque que resurgi\u00f3 desde la madurez competitiva que otorga la confianza en uno mismo aunque medio barco est\u00e9 bajo el agua en mitad del oc\u00e9ano de la derrota. El 4-4 premia a este deporte y a dos rivales que lo dignificaron. El Real Zaragoza se aferr\u00f3 a que los valientes nunca pierden. Con los cinco cambios hechos, sin mirar el marcador, volcado sobre el fuego de la inmolaci\u00f3n del \u00e1rea colchonera y sobre su coraz\u00f3n consigui\u00f3 la haza\u00f1a. No hubo vencedor, pero las trompetas de la jornada reciben con honores a los soldados de la tropa aragonesa.<\/p>\n<p>Gran parte de los aficionados que acudieron hasta Alcal\u00e1 de Henares invadieron el campo pose\u00eddos por la catarsis, por el orgullo, con las emociones desatadas por la conmoci\u00f3n de viajar por un tobog\u00e1n sin freno ni cintur\u00f3n de seguridad. A\u00fan quedaban segundos, pero uno de ellos, con los ojos ensangrentados, reclam\u00f3 a los jugadores que redujeran la celebraci\u00f3n, que cogieran r\u00e1pido la pelota porque todav\u00eda hab\u00eda tiempo para el triunfo. El \u00e1rbitro, sin embargo, par\u00f3 el reloj aunque bien podr\u00eda haber prolongado esa fiesta unos d\u00edas m\u00e1s para disfrute del p\u00fablico, sobre todo de los que se sintieron leones por primera vez en d\u00e9cadas. Porque el escenario, un lugar en Primera RFEF, se rindi\u00f3 al espect\u00e1culo en may\u00fasculas sin considerar la categor\u00eda. El comportamiento del Real Zaragoza fue el de un campe\u00f3n. Hizo de sus heridas una raz\u00f3n para la \u00e9pica mientras el Atl\u00e9tico Madrile\u00f1o le apuntaba una y otra vez a la sien. Con esa actitud irredenta, una sobredosis de coraje, otra de calidad y la ingenuidad local se hizo merecedor de un empate hom\u00e9rico.<\/p>\n<p>El encuentro ya se anunciaba atractivo. Lo que nadie esperaba es que resultara una obra de arte a la sinraz\u00f3n que en su desenfreno dio pasos de gigante hacia la l\u00f3gica. El Atl\u00e9tico Madrile\u00f1o se puso gallo en la presi\u00f3n e hizo del carril de Pereira una autopista infernal con Romero y Kamate. Todas las previsiones t\u00e1cticas saltaron por los aires a los siete minutos cuando entre el lateral y el extremo ligaron una jugada que el franc\u00e9s resolvi\u00f3 con el talento de un mundo superior. Esa conexi\u00f3n diab\u00f3lica puso en alerta a Ibai G\u00f3mez, quien de inmediato mand\u00f3 calentar a la reserva para suturar cuanto antes la sangr\u00eda. Pero el Real Zaragoza aguant\u00f3 sobre la columna de Ademo, prodigioso en la recuperaci\u00f3n y la correcci\u00f3n, sin perderle la cara al partido, angustiado por el insaciable apetito de su adversario y con la respiraci\u00f3n artificial que portaban los movimientos de Ure\u00f1a para responder a esa asfixia. Un bal\u00f3n le cay\u00f3 a Espiau y el delantero se lo acomod\u00f3 para fusilar a Astralaga a la media vuelta. El primer empate y la oportunidad de que Ibai G\u00f3mez entrara a corregir su plan inicial como tantas veces ha hecho, en esta ocasi\u00f3n con mucha m\u00e1s amenaza.<\/p>\n<p>El entrenador reorden\u00f3 todas las fichas con la entrada de Barrachina por el amonestado Ure\u00f1a para formar con tres centrales y Sangalli y Pereira liberados para la aventura. La idea era que Diego Gonz\u00e1lez cayera a la izquierda para taponar a la doble flecha que tensaba un Romero deslumbrante. Insuficiente. Domenech, quien dispuso de oportunidades para llevarse el bal\u00f3n a casa, firm\u00f3 una dulce asistencia del lateral sin que Ademo pudiera alcanzar su zancada hacia el fondo. De nuevo a remolque en un viaje de ida y vuelta pilotado en gran parte de su trayecto por el descontrol, por las individualidades, por golpes de fantas\u00edas y chisteras con cien conejos saliendo de ellas. Diego Gonz\u00e1lez uno de ellos, de extremo, para pasar a Rub\u00e9n D\u00edez y que fuera zancadilleado dentro del \u00e1rea. Aquello era el caos y en la anarqu\u00eda Astralaga vol\u00f3 para detener el lanzamiento de Jamelli desde los once metros. Lo resolvi\u00f3 Espiau, que en la primera parte hab\u00eda atacado sin punter\u00eda un bal\u00f3n con la frente en una posici\u00f3n inmejorable para materializar su segundo tanto. S\u00ed lo hizo cuando fue el encargado de asistir a Iranzo con un centro puntual y preciso, una dulce entrega que el central estamp\u00f3 en la red. Sin pies ni cabeza pero un lujo para los sentidos, la adrenalina sigui\u00f3 su camino de rebeld\u00eda incontrolable. Torres e Ibai asist\u00edan ajenos al intercambio de golpes: eran dos extra\u00f1os en la noche, a a\u00f1os luz de las previsiones y de intervencionismo alguno. Los chicos se hab\u00edan salido del guion e iban por su cuenta. En un c\u00f3rner, Miguel Llorente se elev\u00f3 por encima de Ademo y puso el 3-2 que dio pas\u00f3 al 4-2 de David Mu\u00f1oz posiblemente precedido de fuera de juego.<\/p>\n<p>Parec\u00eda la sentencia para el Real Zaragoza con Pau Sans, Delgado, Saidu y Cuenca en un segundo batall\u00f3n donde Jard\u00ed se posicion\u00f3 de delantero, mediapunta, organizador&#8230; De todo. \u00bfQu\u00e9 demonios hac\u00eda all\u00ed Iranzo? Peinar el 4-3 en el minuto 98 para su doblete de la ira, del rescate. En el bote salvavidas y con el agua al cuello, Cuenca recibi\u00f3 la mano salvadora de Zanzi, que puso su pierna en la trayectoria del extremo. Otra pena m\u00e1xima que Jard\u00ed hizo suya con la respiraci\u00f3n contenida y su zurda de oro brillando como nunca. Era eso o nada y fue el todo al marcar el 4-4, un punto magnificado por c\u00f3mo se logr\u00f3, un punto que grita victoria. Ibai G\u00f3mez enton\u00f3 el mea culpa por no poder contener al Atl\u00e9tico Madrile\u00f1o ni tampoco al Real Zaragoza, que se le fue de las manos. De vez en cuando hay que dejar que la criatura, que es muy suya incluso en partidos de este desapego por lo colectivo y el orden, camine sola. Sus jugadores llegaron a la orilla por la valent\u00eda que \u00e9l les ha transmitido. Algo s\u00ed hubo de Ibai en esta ceremonia adorable para los adoradores del f\u00fatbol. Lo heroico de lo humano.<\/p>\n<p><strong>Atl\u00e9tico Madrile\u00f1o, 4:<\/strong> Astralaga; Romeo, Yaakobishvili (Lis, m.53), Miguel Gil, Arnau Sol\u00e0; David Garc\u00eda, Thiago Helguera (Justo, m.72), Edgar Alca\u00f1iz (Kiko Mota, m.78), Kamate (David Mu\u00f1oz, m.78), Marc Dom\u00e9nech (Taufik, m.78), Cubo.<\/p>\n<p><strong>Real Zaragoza, 4:<\/strong> Westerveld; Sangalli, Rubo Iranzo, Diego Gonz\u00e1lez, Pereira (Saidu, m.82) ; Lucas Terrer (Marcos Cuenca, m.82), Peter Ademo, Rub\u00e9n D\u00edez (Pau Sans, m.68); Jaume Jard\u00ed, Ure\u00f1a (Barra, m.46), Edu Espiau (Joaqu\u00edn Delgado, m.68).<\/p>\n<p><strong>Goles<\/strong> 1-0, m.7: Kamate. 1-1, m.23: Edu Espiau. 2-1, m.55: Marc Dom\u00e8nech. 2-2, m.67: Rubo Iranzo. 3-2, m.75: Miguel Gil. 4.2, m.87: David Mu\u00f1oz. 4-3, m.98: Rubo Irazo. 4-4, m.102: Jaume Jard\u00ed, de penalti<\/p>\n<p><strong>\u00c1rbitro:<\/strong>\u00a0Jos\u00e9 Mar\u00eda Aranda (C. Andaluz). Amarillas a Edgar Alca\u00f1iz (m.30), David Mu\u00f1iz (80), Taufik (98) por el Atl\u00e9tico Madrile\u00f1o y a Ure\u00f1a (38) por el Zaragoza, adem\u00e1s de al t\u00e9cnico, Ibai G\u00f3mez.<\/p>\n<p><strong>Incidencias:<\/strong> Partido disputado en el Centro Deportivo de Alcal\u00e1 de Henares.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Real Zaragoza iguala con car\u00e1cter de l\u00edder un 4-2 en los \u00faltimos cuatro minutos en un partido extraordinario entre los magos de Fernando Torres y la pizarra humana de Ibai G\u00f3mez (4-4) No le puede pedir m\u00e1s a un partido de f\u00fatbol. 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