{"id":260,"date":"2021-02-08T10:21:29","date_gmt":"2021-02-08T10:21:29","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=260"},"modified":"2021-02-08T10:29:00","modified_gmt":"2021-02-08T10:29:00","slug":"el-partido-de-sergio-y-elena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/el-partido-de-sergio-y-elena\/","title":{"rendered":"El partido de Sergio y Elena"},"content":{"rendered":"<p><strong>Sergio y Elena<\/strong> traspasaron las puertas de La Romareda, como lo hac\u00edan siempre, con mariposas en el est\u00f3mago, aquel 9 de junio especialmente alborotadas. Un partido del Real Zaragoza es una cita con el coraz\u00f3n y sus inescrutables caminos emocionales, donde van de la mano la ilusi\u00f3n, la esperanza, la incertidumbre, esa sensaci\u00f3n de que algo grande va ocurrir. El equipo que entrenaba Natxo Gonz\u00e1lez hab\u00eda empatado en Soria y jugaba en casa contra el Numancia, a un paso del pen\u00faltimo escal\u00f3n hacia el ascenso a Primera divisi\u00f3n. Pero dentro del Municipal empezaba otro encuentro en las gradas. Mientras sobre la hierba el equipo emprend\u00eda una gran aventura, mientras la afici\u00f3n pon\u00eda los cinco sentidos y el alma al servicio de la victoria en aquel volc\u00e1n en plena erupci\u00f3n, Sergio se distrajo por un momento con una chica que estaba a su lado. No desatendi\u00f3 al Real Zaragoza ni redujo la intensidad de su apoyo, pero cada vez que la miraba se dejaba llevar por otro aleteo en su interior, un vac\u00edo el\u00e9ctrico que se colmaba de curiosidad y atracci\u00f3n. De repente las agujas del reloj de las prioridades marcaron otra hora. Rug\u00eda el estadio y, sin embargo, se hizo un breve silencio, preludio de la primera palabra dedicada a otro juego. Sergio le dijo algo a Elena, y ella, que ya hab\u00eda percibido mucho antes su sonrisa c\u00f3mplice, el inconfundible lenguaje de sus gestos por aproximarse, le respondi\u00f3 con simpat\u00eda, abriendo la puerta a una conversaci\u00f3n que iba acortando las distancias, que cruzaba el hemisferio de lo casual hacia el de lo excepcional, ese continente en el que dos personas se descubren \u00fanicas, con todo por explorar. Al Real Zaragoza lo fulmin\u00f3 un gol de Diamanka que sembr\u00f3 de frustraci\u00f3n a los aficionados, a una ciudad que hab\u00eda visto y tocado la luz del ascenso despu\u00e9s de a\u00f1os de sombras. Elena y Sergio no fueron ajenos a esa derrota, a la tristeza del zaragocismo cayendo como fina lluvia de l\u00e1grimas por otra decepci\u00f3n. Pero entre ellos las mariposas bat\u00edan sus alas con m\u00e1s energ\u00eda y colores que nunca. Ya no dejaron de comunicarse hasta que en septiembre dedicieron saltar la frontera de los proleg\u00f3menos y del coqueteo para declarar su amor. Y ahora que palpitan al mismo ritmo, el Real Zaragoza conserva su espacio principal, la raz\u00f3n del antes, del ahora y del despu\u00e9s. De un futuro que contempla La Romareda como el templo que antes admiraban y hoy reconocen como v\u00ednculo asociado a sus vidas de por vida.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-263 aligncenter\" src=\"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/sergio-y-elena-300x114.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"114\" srcset=\"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/sergio-y-elena-300x114.jpg 300w, https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/sergio-y-elena-1024x389.jpg 1024w, https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/sergio-y-elena-768x292.jpg 768w, https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/sergio-y-elena-400x152.jpg 400w, https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/sergio-y-elena.jpg 1342w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sergio y Elena traspasaron las puertas de La Romareda, como lo hac\u00edan siempre, con mariposas en el est\u00f3mago, aquel 9 de junio especialmente alborotadas. 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