{"id":320,"date":"2021-02-16T11:12:04","date_gmt":"2021-02-16T11:12:04","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=320"},"modified":"2021-02-16T11:39:59","modified_gmt":"2021-02-16T11:39:59","slug":"el-1-4-1-4-1-una-manada-de-lobos-en-la-cueva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/el-1-4-1-4-1-una-manada-de-lobos-en-la-cueva\/","title":{"rendered":"El 1-4-1-4-1, una manada de lobos en la cueva"},"content":{"rendered":"<p>El doble lateral, los tres centrales y al final del laboratorio de JIM sali\u00f3 el 1-4-1-4-1 que se ajusta como anillo al dedo a fomentar las virtudes y minimizar los defectos de un equipo limitado en sus ra\u00edces y que ahora deja asomar un tronco robusto a\u00fan sin flor ofensiva. La falta de gol era , y es, una enfermedad grave. Las concesiones defensivas, sin embargo, le mataban. La suma provoc\u00f3 un hecatombe que se tradujo en un equipo a la deriva, haciendo cola con billete VIP en el acantilado del descenso a Segunda B. La soluci\u00f3n ha brotado de los experimentos para conseguir lo que todo entrenador, eventual o fijo, persigue como evangelio de cualquier objetivo: que la propia porter\u00eda sea un santuario lo m\u00e1s inexpugnable posible. El t\u00e9cnico del Real Zaragoza lo ha conseguido con un plan conservador, que prioriza el control de los espacios en campo propio en funci\u00f3n de la proximidad de los futbolistas. No hay tregua para el sacrificio ni para el compromiso para invitar al enemigo a la emboscada en la niebla, entre un bosque de futbolistas que conocen el terreno y lo achatan para estrangular las iniciativas de progresi\u00f3n con el bal\u00f3n tanto por dentro como por fuera.<\/p>\n<p><video controls=\"controls\" width=\"738\" height=\"600\"><span data-mce-type=\"bookmark\" style=\"display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;\" class=\"mce_SELRES_start\">\ufeff<\/span><source src=\"https:\/\/principesdeparis.es\/images\/videos\/1-4-1-4-1.mp4\" type=\"video\/mp4\" \/><\/video><\/p>\n<p>La entrada en el once de <strong>James Igbekeme<\/strong> por el inoperante <strong>Zanimacchia<\/strong> ha resultado fundamental en la formaci\u00f3n. El Real Zaragoza, salvo en el caso exclusivo de<strong> Vigaray,<\/strong> ha claudicado del juego exterior para operar en el coraz\u00f3n del campo. El nigeriano forma un trivote muy flexible con <strong>Eguaras<\/strong> ejerciendo de generador inicial del juego y <strong>Francho<\/strong> como l\u00edder polifuncional con un trabajo capital de presi\u00f3n en la salida desde atr\u00e1s del rival. Salta y amenaza; luego se recoge. James le secunda, no tanto, porque adem\u00e1s se emplea como elemento sorpresa si el equipo consigue estirarse. Para que la estrategia funcionara como un reloj, era necesario que <strong>Bermejo <\/strong>y <strong>Narv\u00e1ez<\/strong>, dos jugadores con una gen\u00e9tica muy ofensiva, colaboraran en esa condensaci\u00f3n protectora. Y lo han hecho. Las ayudas son constantes por intensidad y sobre todo porque se han eliminado las fronteras, lo que se traduce en presiones en superioridad, coberturas r\u00e1pidas al reducirse las distancias y dos centrales, <strong>Jair<\/strong> y <strong>Franc\u00e9s,<\/strong> que cuando intervienen lo hacen en situaciones muy ventajosas para subrayar todav\u00eda m\u00e1s su estado de gracia.<\/p>\n<p><strong>Juan Ignacio Mart\u00ednez<\/strong> se pasea por su zona acotada del campo con una pizarra de toda la vida y un rotulador. Toma sus notas sobre un dibujo en el que el Real Zaragoza se reconoce mejor, un molde defensivo homog\u00e9neo para llevar los partidos a un invierno que plantea con muy buen abrigo. Porque la primavera ofensiva ni llega ni se le espera. Mejor entonces una manada de lobos adiestrados en la cueva.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El doble lateral, los tres centrales y al final del laboratorio de JIM sali\u00f3 el 1-4-1-4-1 que se ajusta como anillo al dedo a fomentar las virtudes y minimizar los defectos de un equipo limitado en sus ra\u00edces y que ahora deja asomar un tronco robusto a\u00fan sin flor ofensiva. <a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/el-1-4-1-4-1-una-manada-de-lobos-en-la-cueva\/\">Sigue leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":321,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-320","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-real-zaragoza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/320","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=320"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/320\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":328,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/320\/revisions\/328"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media\/321"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=320"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=320"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=320"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}