{"id":687,"date":"2021-03-23T09:43:31","date_gmt":"2021-03-23T09:43:31","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=687"},"modified":"2021-03-23T09:43:31","modified_gmt":"2021-03-23T09:43:31","slug":"cuando-pareces-la-bestia-pero-eres-la-bella","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/cuando-pareces-la-bestia-pero-eres-la-bella\/","title":{"rendered":"Cuando pareces la bestia pero eres la bella"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: center;\">El Real Zaragoza no tuvo el bal\u00f3n pero cre\u00f3 m\u00e1s peligro y en la defensa colectiva estuvo impecable. El Mirand\u00e9s le gole\u00f3 en posesi\u00f3n mientras el equipo aragon\u00e9s se impuso en eficacia y, lo m\u00e1s importante, en el marcador<\/h3>\n<p>El Real Zaragoza realiz\u00f3 un partido imposible de presentar como ejemplo de espect\u00e1culo. No ser\u00e1 revisado en ninguna escuela de f\u00fatbol y los museos prohibir\u00e1n la entrada al<strong> engendro<\/strong> que cre\u00f3 en el taller de los horrores. Nadie en su sano juicio, salvo alg\u00fan retorcido sadomasoquista, pagar\u00eda por alcanzar el placer de la victoria bajo el l\u00e1tigo del sufrimiento m\u00e1s extremo. Pero ese equipo inadmisible para los c\u00e1nones de la sublime y de quienes sufran cardiopat\u00edas zaragocistas, fue mejor que el <strong>Mirand\u00e9s,<\/strong> que se enamor\u00f3 de s\u00ed mismo con un tan espl\u00e9ndido como<strong> improductivo mon\u00f3logo.<\/strong> No solo fue superior porque lo diga el triunfo, sino porque lo consigui\u00f3 agigantando sus peque\u00f1as virtudes y porque gener\u00f3 m\u00e1s ocasiones pese a estar sometido por los burgaleses en la posesi\u00f3n de la pelota (70% por 30%). <strong>El Mirand\u00e9s jug\u00f3 con el bal\u00f3n; el Real Zaragoza administr\u00f3 su minifundio<\/strong> para recoger el mejor fruto: tres puntos que permiten a sus pulmones y a su cabeza respirar sin tantas angustias aunque en su camino a la salvaci\u00f3n es muy probable que, como ya ha hecho en anteriores ocasiones, le sea imposible desprenderse de<strong> padecimientos y torturas<\/strong>, sobre cuyo potro cabalga en cada encuentro.<\/p>\n<p>El <strong>narcisismo<\/strong> del Mirand\u00e9s le alcanz\u00f3 para darse un espl\u00e9ndido fest\u00edn <strong>muy lejos de la porter\u00eda de Cristian<\/strong>. Sus pies generaron 605 pases por 257 del equipo de Juan Ignacio Mart\u00ednez; dio 521 pases precisos por los 182 del equipo aragon\u00e9s y fue m\u00e1s certero en los centros largos (62% por 42%). Su desparpajo haciendo circular el bal\u00f3n, combinando y precisando sus maniobras le convirtieron en una constante amenaza, pero m\u00e1s virtual que real. Porque<strong> el Real Zaragoza tir\u00f3 m\u00e1s y encontr\u00f3 en m\u00e1s ocasiones la porter\u00eda de Lizoain<\/strong>; porque tuvo cuatro oportunidades claras para marcar (tres m\u00e1s que su rival) adem\u00e1s del penalti fallado por Alegr\u00eda; porque protagoniz\u00f3 dos contragolpes por ninguno del conjunto de Jos\u00e9 Alberto y porque lanz\u00f3 once veces dentro del \u00e1rea por las seis del Mirand\u00e9s. El peligro lo anunciaron los jabatos pero lo ejecut\u00f3 poco pero con suficiente acierto el equipo aragon\u00e9s. Cristian vivi\u00f3 una de sus noche m\u00e1s tranquilas y Lizoain acab\u00f3 de los nervios.<\/p>\n<p><strong>Zapater y Eguaras<\/strong>, dos mediocentros de corte defensivo, estuvieron muy cerca de marcar. Tambi\u00e9n <strong>Chavarr\u00eda,<\/strong> y en la recta final <strong>Sanabria y Francho<\/strong> acariciaron el gol que acompa\u00f1ara el solitario tanto de <strong>Peybernes.<\/strong> Rob\u00f3 o recuper\u00f3 y se puso a correr, nada que ver con el af\u00e1n tejedor de los muy j\u00f3venes artesanos de <strong>Jos\u00e9 Alberto<\/strong>, cuya fina aguja nunca hizo sangre en un sistema defensivo de gruesa costra t\u00e1ctica. Zapater por delante y<strong> Jair<\/strong> por detr\u00e1s desconectaron la corriente el\u00e9ctrica del Mirand\u00e9s, deslumbrante hasta donde quiso el Real Zaragoza. El central, y su copiloto Peybernes, despejaron 13 balones y no concedieron un solo error. Tampoco<strong> Nieto<\/strong>. Cada centro del Mirand\u00e9s recibi\u00f3 como respuesta el zapatazo sin contemplaci\u00f3n alguna. La diana con el ombligo de Peybernes fue custodiada del minuto 6 al 96 por los<strong> hijos del agobio<\/strong>, un Real Zaragoza antiest\u00e9tico, r\u00e1cano, nada agraciado en ataque aunque en puros y duros t\u00e9rminos futbol\u00edsticas, superior a su adversario. Pareci\u00f3 la bestia, pero fue la bella aun sin joya alguna en su limitad\u00edsimo ajuar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Real Zaragoza no tuvo el bal\u00f3n pero cre\u00f3 m\u00e1s peligro y en la defensa colectiva estuvo impecable. 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