{"id":6979,"date":"2022-05-17T10:21:16","date_gmt":"2022-05-17T10:21:16","guid":{"rendered":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/?p=6979"},"modified":"2022-05-17T10:21:16","modified_gmt":"2022-05-17T10:21:16","slug":"cristian-cristian-cristian-es-cojonudo-como-cristian-no-hay-ninguno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/cristian-cristian-cristian-es-cojonudo-como-cristian-no-hay-ninguno\/","title":{"rendered":"\u00ab\u00a1Cristian, Cristian, Cristian es cojonudo, como Cristian no hay ninguno!\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>\u00ab\u00a1Iribar, Iribar, Iribar es cojonudo, como Iribar no hay ninguno!\u00bb. Este c\u00e1ntico pertenece a la historia del Real Zaragoza, que colabor\u00f3 a que la afici\u00f3n del Athletic, pese a perder la final de Copa contra el equipo aragon\u00e9s en 1966, reconociera el excelso partido del legendario portero internacional del Athletic. Villa y Lapetra hab\u00edan puesto rumbo al t\u00edtulo con dos goles en la primera parte, pero el Txopo evit\u00f3 con paradas memorables que los Magn\u00edficos volvieran a marcar. Cristian \u00c1lvarez nunca alcanz\u00f3 tal reconocimiento quiz\u00e1s porque ha llegado a su cumbre deportiva a partir de los 32 a\u00f1os y porque lo ha hecho en Segunda, pero habr\u00eda que replantearse si estas circunstancias impiden que pueda entrar por la misma puerta de los h\u00e9roes que lo hizo el guardameta de Zarautz. Porque Cristian es cojonudo. En el pasaporte lleva el mismo sello del eterno agradecimiento, y ese documento no distingue clases ni categor\u00edas. Entonces, podemos remachar que como Cristian no hay ninguno.<\/p>\n<p>En Oviedo, despu\u00e9s de superar un proceso febril que le apart\u00f3 del encuentro ante el Alcorc\u00f3n, el argentino volvi\u00f3 a su puesto de guardia. Escribir una vez m\u00e1s sobre sus haza\u00f1as resulta un ejercicio cicl\u00f3peo, describir sus intervenciones en el Carlos Tartiere supone quedarse muy por debajo del relato de la realidad. Los adjetivos sobrevuelan el \u00e1rea creativa y no hay forma de reunirlos para construir con cierta fidelidad esas im\u00e1genes contorsionistas del argentino. La cr\u00f3nica habr\u00eda que adaptarla a la narrativa de la fantas\u00eda porque este tipo, seguro, es de otro mundo aunque todos sus rasgos humanos digan lo contrario. Es tal su influencia y la repetici\u00f3n de sus poderes sobrenaturales que la dificultad de elogiarle es algo similar a lo que sucede cuando los genios crean una obra maestra insuperable y al poco la rebasan con otra superior. Queda instalarse en la sala de la admiraci\u00f3n y esperar a que ocurra otro milagro.<\/p>\n<p>Iribar vest\u00eda de negro y en aquel f\u00fatbol en el que compet\u00eda con el ruso Lev Yashin por el dominio del planeta de las porter\u00eda, su campo de acci\u00f3n se restring\u00eda a permanecer bajo los tres palos. Intimidaba a los delanteros con su estampa de \u00e1ngel volador, inalterable y sobrio, sin m\u00e1s adorno en su repertorio que parar lo imparable. No hab\u00eda en el guipuzcoano un gesto de m\u00e1s que extender las ramas de sus brazos para atrapar el bal\u00f3n. Cristian pertenece a otra escuela y a otro tiempo, pero hay un lazo atemporal que los une: el de hacer de su misi\u00f3n un sacerdocio rutinario y discreto, despojados de toda vanidad. Porque ambos estudiaron para evitar al diablo, a la tentaci\u00f3n de gustarse en el espejo despu\u00e9s de una parada para la historia. Porque la historia de los porteros es la m\u00e1s ef\u00edmera si se concede un solo segundo al narcisismo. Por eso, la de Cristian, como fue la de Iribar, es cojonuda en este Real Zaragoza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00ab\u00a1Iribar, Iribar, Iribar es cojonudo, como Iribar no hay ninguno!\u00bb. Este c\u00e1ntico pertenece a la historia del Real Zaragoza, que colabor\u00f3 a que la afici\u00f3n del Athletic, pese a perder la final de Copa contra el equipo aragon\u00e9s en 1966, reconociera el excelso partido del legendario portero internacional del Athletic. <a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/cristian-cristian-cristian-es-cojonudo-como-cristian-no-hay-ninguno\/\">Sigue leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6980,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13,1],"tags":[],"class_list":["post-6979","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-publicidad","category-real-zaragoza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6979","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6979"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6979\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6981,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6979\/revisions\/6981"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6980"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6979"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6979"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/principesdeparis.es\/principes\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6979"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}