Juan Carlos Cordero está haciendo un equipo a su imagen y semejanza, condicionado en el fondo por unas limitaciones económicas que está combatiendo con profesionalidad, buen ojo y habilidad negociadora para las necesidades del Real Zaragoza. Sus cuatro fichajes hasta el momento, Lecoeuche, Mesa, Moya y Bakis, encajan en el modelo de plantilla que busca y donde faltan aún numerosas y valiosas piezas para dar el salto cualitativo que se pretende. Está siendo un verano muy coherente en cuanto a fichajes, lo que ha reactivado la pasión del penitente aficionado, que confía en que la nueva temporada dé a luz un conjunto capaz de tratarse con los mejores y de acabar la temporada regular dentro de la berlina de las seis primeras plazas. Los 23.011 abonados registrados, cantidad que crecerá y seguramente superará el los 25-500 del curso, confirman esa tendencia hacia el optimismo. No ha pronunciado el director deportivo el ascenso, pero se ha puesto manos a la obra para que sortear todas las trampas posibles de esa escalera donde siempre se ha tropezado durante los diez últimos años.
De todos los proyectos anteriores, el mejor plano de construcción se diseñó en la campaña 2014-2015 con Ángel Martín González en la dirección deportiva y Víctor Muñoz como entrenador. Cabrera, Mario, Dorca, Ruiz de Galarreta, Eldin, Borja Bastón, Pedro y la apuesta personal del técnico, Jesús Vallejo, con muchos problemas al principio del curso y una crisis interna que se llevó por delante a Muñoz en beneficio de Ranko Popovic, formaron parte continuada de un once en el también tuvieron protagonismo Bono y William José y que condujo al equipo a la final por el ascenso contra el Las Palmas. Nunca se ha estado tan cerca del regreso a Primera, a falta de seis minutos, cuando Araujo descargó la guillotina con el 2-0 en el minuto 84 del encuentro de vuelta en El Estadio Gran Canaria. Desde entonces ha habido en esta ventana aciertos sobresalientes como los casos de Ángel, José Enrique, Borja Iglesias, Cristian Álvarez y Luis Suárez, pero en su mayor parte decepciones constantes tan sólo edulcoradas por la enriquecedora producción de la cantera.
El declive progresivo en la contrataciones se ha acentuado en los tres últimos ejercicios. Jair y Giuliano son prácticamente los únicos que sobresalen en esa gestión de despachos y política de propietarios que ha tenido al Real Zaragoza al borde del abismo. Este año se cumplen dos décadas de, posiblemente, la más brillante administración en el mercado de verano. De vuelta a la élite con Paco Flores y Pedro Herrera en el trabajo de captación, el Real Zaragoza reunió a Álvaro Maior, Gabi Milito, Leonardo Ponzio, Savio Bortolini y David Villa. Se luchó por la salvación hasta horas antes de la penúltima jornada, pero con esos cinco futbolistas como principales en el equipo. el 17 de marzo de 2004 se logró la mayor proeza histórica, la victoria en la final de Copa frente al Real Madrid de los Galácticos. Para encontrar un acierto en masa de estas dimensiones, o superiores, según se contemple, habría que remontarse a la gestación de los Magníficos, cuando en 1959 llegaron de una tacada Reija, Marcelino, Isasi y Lapetra.