Para entender a un club de fútbol hay que viajar al corazón de sus aficionados. Cuando la gloria baña su destino, pero sobre todo en esos días, meses o años en los que no sale el sol, como es el caso del Real Zaragoza en esta última década de herméticos eclipses. Que a fecha de hoy cuente ya con 23.011 abonados, prácticamente a ciegas de lo que le espera la próxima temporada pese al relámpago de los cuatro fichajes de Juan Carlos Cordero que han iluminado su inoxidable ilusión, corta de cuajo el suministro de palabras para poder explicarlo. No es ingenuidad, ni tan siquiera producto de la inercia que genera la tradición. Durante esta plaga ha habido dudas, depresiones, huidas y regreso a casa de muchos hijos pródigos, pero se ha impuesto la resistencia, que quizás tenga mucho que ver con la idiosincrasia de este pueblo, la fortaleza que le corre por las venas para superar el asedio de las desgracias. También con un progresivo cambio generacional en relación a los viejos barones de la grada, acostumbrados a la victoria y los títulos, un público que ha rejuvenecido el estadio para abrigar al un equipo y para establecer una escala de prioridades en la que prima por encima de todo el sentimiento de pertenencia. Antes, la beligerancia del hincha se enfocaba en el éxito constante; ahora, la mayoría de los seguidores vuelca su aliento para conseguir el ascenso, pero renovando su cariño con puntualidad tras cada tropiezo, viviendo la catarsis de un triunfo sea contra quien sea y celebrándolo como un nuevo trofeo que sumar a las vitrinas. Dos monedas de diferentes épocas aunque con la misma cara en La Romareda, la del orgullo.
No hay club en Segunda y muy pocos en Primera que pueda presumir de esa cantidad de abonados sin que se haya levantado el telón. Han hecho cola para inscribirse en una nueva aventura sin conocer la obra que se va a representar, sin cartel de actores, con el teatro cayéndose a trozos y una propiedad ambigua en sus mensajes deportivos y económicos. Con el riesgo de que la función se suspenda a mitad de temporada otro año más. Sin embargo, el adelanto de la campaña a mayo con la congelación de la cuota de recompensa ha acelerado el pulso por refrescar el carnet, con 17.567 renovaciones, a lo que hay que añadir a quienes han estrenado su relación oficial con el Real Zaragoza. En total, ¡23.011! cuando aún restan 20 días, el 25 de julio, para se dé carpetazo a esta fase de captación de socios bajo un lema que ha tenido un efecto contagioso: «Moverse maños, moverse». El 10 de julio de 2022, la cifra ascendía a 19.500, es decir que para este nuevo ejercicio y a la espera de lo que suceda hasta finales de mes, hay 3.511 abonados más. Lo asombroso de la respuesta es que ya ha superado, en el marco de los diez últimos años en Segunda, los números del cursos 2013-14 (16.662 abonados), 2014-15 (20.180), 2015-16 (20.759), 2016-17 (22.082), 2017-18 (21.698) y está a punto de hacerlo con los 23.208 de la 2020-21. El techo de los 27.360 de la 2018-19 y los 28.535 de la 2019-20 (la cuarta histórica) queda aún lejos, pero si continúa el ritmo podría aproximarse.
El reto se centra en elevarse por encima de los 25.500 abonados de la anterior temporada para apuntalar el crecimiento que se produjo tras el golpe que supuso la pandemia. Resta poco menos de un mes por delante para conseguirlo y confirmar que para descifrar todos los secretos del fútbol es necesario indagar en el abismo siempre iluminado de su afición. El del Real Zaragoza reside en la magnificencia atemporal de su sentimiento hacia un equipo que la ha hecho llorar lágrimas de todos los colores, con una amplia sonrisa y un cerrado rictus de desesperación. «Prometo serte fiel, amarte, cuidarte y respetarte, en lo bueno y en lo malo, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida». Y en moverse maños, moverse como lo está haciendo una vez más para confirmarse como el gran patrimonio del club así la acribillen a cañonazos.
Foto: el Periódico de Aragón
✨ ¡Ya somos 2⃣3⃣ 0⃣1⃣1⃣ abonados! ✨
Sois enormes, zaragocistas. 💙🤍#MoverseMañosMoverse 🦁🥁
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— Real Zaragoza 🦁 (@RealZaragoza) July 8, 2023
Es un fenómeno que roza lo paranormal. Porque mira que nos maltratan los dirigentes del Club.