El Real Zaragoza es el segundo equipo con menos porterías a cero de Segunda, sólo seis veces, una tendencia que apunta a ser la peor de las 12 temporadas en Segunda
Todos los números son flechas envenenadas en el corazón del Real Zaragoza que, sin apenas argumentos futbolísticos para luchar contra el descenso, se ha echado con descaro en brazos de su afición como elemento fundamental para que le conceda su aliento por enésima ocasión. La movilización de la hinchada para que este domingo a las dos de la tarde La Romareda sea una olla a presión frente al Mirandés está encontrando una respuesta multitudinaria. El zaragocismo no abandona a su equipo pese a que éste le haya traicionado con promesas de ascenso y a falta de nueve jornadas le pida socorro a un punto de la tragedia. Muy poca gente, la encuestada por la prensa y la que se pregunta a sí misma, ha aportado razonamientos concluyentes para creer en que la salvación es posible. La mayoría se aferra a la incredulidad de que un club de la grandeza del Real Zaragoza desaparezca del fútbol profesional. También se barajan todo tipo de teorías optimistas, pero con la sospecha como denominador común en el fuero interno. La dinámica, dos victorias en 20 partidos y la flojera competitiva, desarman la ilusión. Así se aprieta el gatillo de la fe como única arma, sin saber a ciencia cierta la dirección que tomara la bala.
Los problemas defensivos, representados en pésimos conceptos colectivos o escandalosos errores individuales, ocupan el número uno de las causas de este delicada situación. Tres entrenadores han luchado para cicatrizar esta hemorragia y por el momento los tres han fracasado. Además ninguno ha podido tampoco con el goteo constante que ha hecho de la portería del Real Zaragoza la segunda más vulnerable de la categoría después de la del colista Cartagena. Empatado con el Tenerife, el conjunto aragonés tan sólo ha conseguido no encajar un solo gol en seis encuentros: frente a Cádiz en dos oportunidades (0-4 y 0-0), Elche (3-0), Mirandés (0-0), Málaga (0-0) y Racing de Ferrol (1-0). Los últimos ocho partidos, sin triunfo alguno da por medio, siempre ha recogido al menos un balón de sus redes. Poussin ha sido batido en 29 ocasiones y Femenías, en 18, en las nueve que ha participado como titular menos en la cita inaugural de Cádiz, donde se lesionó. Si insiste en dejar abierto ese boquete en lo que falta de campeonato, va camino de la peores cifras en este apartado desde que descendió en 2013. En este docena de cursos ha mantenido su portería intacta los siguientes partidos: 9, 12, 15, 11, 12, 11, 13, 15, 12, 15 y 13 la pasada campaña.
El domingo visita el Municipal el Mirandés, un experto en proteger a sus guardametas. Los jabatos han conservado su portería inmaculada el 42,42% de las veces (en 14 jornadas), al igual que el líder Elche y el Málaga, este aún sin cerrar la permanencia. Los jugadores, aun con la afición derramando sus fuerzas en la grada, deberán poner algo de su parte. Entre los asuntos más importantes, evitar, como ya hizo en Anduva, que el Mirandés marque, lo que ya han logrado nada menos 16 equipos hasta el momento. Mientras no se ahuyente el fantasma defensivo, la divina providencia seguirá goleando a favor de una realidad nada favorable aunque el Real Zaragoza alinee buenas vibraciones y cánticos y pancartas de guerra.