Rubén Sellés recupera en la figura de Radovanovic, sancionado la pasada semana por su expulsión contra el Huesca, para la alineación que el técnico valenciano ha hecho suya precisamente desde la cita ante los altoaragoneses. Le ha ayudado que las molestias que sufrió Pablo Insua en Ipurua y que le obligaron al cambio en la primera mitad se hayan quedado en un susto, lo que permite casi repetir por tercera semana consecutiva la alineación que más convence en estos momentos al entrenador. El equipo de Sellés, del que han desaparecido incluso de la citación Bazdar y Dani Gómez, de los que el club quiere prescindir en el mercado de invierno, persigue un triple salto vital después de dos triunfos consecutivos. Y lo hace contra el Leganés en el Ibercaja Estadio en su lucha sin cuartel por aproximarse lo máximo posible a los puestos de salvación, que en caso de nuevo triunfo podrían quedarse a tres o cuatro puntos de distancia.
Un once de carrerilla para una carrera de mucho fondo. Andrada, Aguirregabiria, Insua, Radovanovic, Keidi Bare, Guti, Francho, Valery, Soberón y Kodro Un sistema sostenido por tres centrocampistas y dos delanteros que también ha venido para quedarse. El Real Zaragoza, tras sumar seis de seis en dos jornadas en las que ha hecho de su competitividad y resistencia su sello de identidad, busca sobre todas las cosas ganar, el verbo que debe conjugar por obligación, pero también añadir a su fútbol de trincheras algo más de aportación individual, de construcción porque no siempre la herramienta táctica y el sacrificio van a acudir al rescate. En este sentido sus limitaciones son muchas, más que nada cuando el objetivo es aproximarse y pisar el área rival, algo que calca un Leganés en apuros, con poco gol y asistencia en un proyecto fallido hasta el momento de volver lo antes posible a la élite.
La hazaña de Ipurua, donde el Real Zaragoza se impuso con diez por expulsión de Saidu, ha encendido la luz de la esperanza, aún tenue como Sellés se ha encargado de recordar. Este encuentro, además de forzar al mejor resultado posible, confirmará si la evolución corporativa del vestuario da para más que un par de fogonazos, si se suaviza la autopista hacia la permanencia o regresan los baches. Es lo que tiene arrancar cada fin de semana desde la última plaza con una plantilla que habrá que corregir en el ventana invernal siempre que se alcance ese punto con el suficiente aliento. El Leganés, uno de los mejores visitantes pese a su delicada situación, viene a cortar la respiración del Ibercaja Estadio porque también necesita oxígeno. El partido, en principio, pertenece al espectáculo de la angustia, una intranquilidad que el Real Zaragoza tratará de controlar, como ya ha hecho de salida en su racha victoriosa, tomando el control desde el pitido inicial en campo contrario frente a un adversario que lejos de Butarque cierra su portería a cal y canto. Un gol puede ser oro en paño.
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La alineación del Leganés
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