El equipo de Sellés, liderado por Francho, remonta en su mejor partido y en superioridad para continuar su fuga de las cloacas con un tercer triunfo seguido que sólo puso en peligro las terribles dudas del portero (3-2)
Después de los triunfos consecutivos ante Huesca y Éibar, se le pedía al Real Zaragoza que a su espíritu lidiador añadiera algo de fútbol, un condimento imprescindible a largo plazo para deshacerse de la etiqueta del descenso que colgaba muy visible de sus costuras y para la que ahora tiene tijeras afiladas. A la tercera de los buenos resultados de la era Sellés fue la vencida y de aquel grupo desintegrado que dejó Gabi Fernández y que recogió el técnico valenciano, el equipo fue más equipo que nunca esta temporada. Desde el pitido inicial, como ya había hecho en las anteriores jornadas, tomó el mando, pero esta vez imprimiendo a la pelota una velocidad y una clarividencia ofensiva extraordinarias que descompusieron al Leganés, rescatado de una avalancha furiosa por Juan Soriano. En acciones con intención, profundidad y toque, Kodro, Soberón y Francho se plantaron frente al guardameta, héroe visitante en apenas 13 minutos con intervenciones de todas las facturas. El aroma a triunfo alcanzó más fuerza que nunca en el olfato de la grada del Ibercaja Estadio. Era de cuestión de tiempo y, cómo no cuando se juega por la vida, de su correspondiente dosis de sufrimiento. Se adelantaron los madrileños con un gol de Duk y Diego puso de penalti el 3-2 definitivo en la recta final, en ambos casos con la estrecha colaboración de un Andrada al que le fallaron los motores en dos desafortunadas desventuras aéreas. Como en Ipurua, se refugió el equipo en otro de sus saltos hacia delante, el de una salud mejorada que le hizo físicamente muy fiable en la repetición de esfuerzos y en el desgaste que supone llevar siempre la iniciativa.
El Real Zaragoza, después de la expulsión de Marvel por un manotazo sobre Francho que el reglamento de la modernidad resuelve con la máxima sanción y con el marcador en contra, se adueñó de forma definitiva un partido que fue suyo en los tres episodios en que se dividió: de arranque, tras la roja que le puso en superioridad y, esta vez sí, en la administración de esa ventaja que en otras ocasiones se le había atragantado. Soberón pudo empatar pero Soriano siguió cabezota, esta vez con los pies. Ya no pudo hacer nada el guardameta en una asociación entre Aguirregabiria, Francho y Kodro que el bosnio, a centro del canterano, disparó de cabeza a la red. En esa maniobra para devolver la igualada se agruparon los mejores futbolistas de la tarde, posiblemente los que, de una y otra forma, han capitalizado mayor protagonismo en esta reacción para escapar de las cloacas de la clasificación. El lateral ofreció una versión insospechada hace meses, cuando calentaba banquillo de forma asidua. Agresivo, ofreciendo soluciones y centros inteligentes. El delantero repitió exhibición de ariete en el remate y de pivote en la descarga, aportando soluciones a todos los interrogantes. Luego estuvo el capitán, asistente, ladrón sobre la media luna de un balón a Ignasi Miquel que el central cortó en falta y Moya convirtió en el 2-1 a ¡balón parado! y autor del 3-1 como prolongación de una fulgurante proyección de su amigo Martín en una banda derecha capital para conquistar los tres puntos.
A los pepineros se les amargó la tarde frente a un adversario con una excitación muy controlada y la ambición subida de revoluciones. El manotazo de Marvel por el que se quedó con uno menos no le sirve de coartada. En ningún instante tuvo capacidad para postularse siquiera por un punto. Andrada le echó una mano al quedarse a media salida en un centro mal defendido por arriba por sus compañeros, pero el fallo del argentino, héroe en Éibar, no cambió la narrativa ni la actitud de un Real Zaragoza que, ya sí se puede decir, lleva el sello de Sellés, un entrenador que a base de pasar por el filtro una plantilla sin lujos ha conseguido una alineación para competir y un buen puñado de secundarios para cuando flaquean las fuerzas. Este domingo, además, ha cargado las baterías con fútbol del bueno, del que produce un número considerable de ocasiones fruto de la exquisitez en la elaboración. Esa musculación repentina de la seguridad mental se ha generado como consecuencia de un trabajo y de unos resultados favorables que han rebajado tensiones y desconfianzas. Antes el interior y el empeine eran de madera y ahora son de un material flexible, con finura para el pase corto y al espacio. La victoria sólo la puso en duda Andrada con un salto a medio gas que Lucas Terrer resolvió agarrando con descaro a Duk cerca del área pequeña que el colegiado castigó como pena máxima. Pero Francho, sangre de tipo universal para cualquier transfusión, espantó con sus dos piernas todo fantasma rebañando un balón en labores defensivas cuando el Leganés perseguía el empate. No sale de pobre el Real Zaragoza en los números, si bien ha dado un considerable baño de oro a su juego y a su estado de ánimo para ir desprendiéndose de la capa de óxido que le tenía prácticamente para el desguace hace tres semanas.
Real Zaragoza 3: Andrada; Aguirregabiria, Insua, Radovanovic, Pomares; Guti (Lucas Terrer, min. 79), Keidi Bare (Toni Moya, min. 63), Francho, Valery (Tasende, min. 79); Soberón (Moyano. min 63), Kodro (Bakis, min. 84).
Leganés 2: Soriano; Figueredo, Miquel, Marvel, Naim; Cruz (Guirao, min. 70), Melero (Diego García, min. 70), Diawara (Campos, min. 79), López (Pauwels, min. 79); Millán (Said, min. 45), Duk.
Goles: 0-1, M.21: Duk; 1-1, M.35: Kodro; 2-1, M.66: Toni Moya; 3-1, M. 76: Francho; 3-2: M. 90: Diego García, de penalti.
Árbitro: José Antonio Sánchez (Comité andaluz). Mostró cartulina amarilla a Guti (m. 32) y Keidi Bare (m. 60), del Real Zaragoza; y a Diawara (m. 58), Melero (m. 59), Miquel (m. 65) y Guirao (m. 81) del Leganés. Expulsó a Marvel (m. 28) y a Duk (min. 96), del Leganés.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la decimosexta jornada de LaLiga Hypermotion disputado en el Ibercaja Estadio ante 16.096 espectadores.


Al menos, ahora hay actitud. Disfrutemos el momento tras muchas semanas trágicas en 2025. Y no olvidemos que el equipo sigue colista. ¡ Aúpa!