El equipo aragonés iguala después de recibir un baile de salón en la primera parte, acaricia la victoria en su acostumbrado capítulo de orgullo y pierde en un golpe de talento de su rival que le deja a seis puntos de la permanencia (1-2)
Te enseño la pelota ¿La ves? Pues ya no la ves. Sobre una baldosa, el Las Palmas estableció su dictadura técnica para jugar al yo-yo con el Real Zaragoza, a quien le robó el balón de principio a fin de la primera parte para establecer una diferencia abismal entre un equipo que aspira al ascenso directo y otro que pelea a duras penas por la permanencia. En ese ejercicio de hipnotismo, el conjunto de Rubén Sellés acumuló inferioridad y dudas, encogido ante ese ballet amarillo de perfecta sincronización, pausado y veloz, una reunión de malabaristas que anunció la catástrofe local en cada toque. No daba una Tachi, no conectaba Bare con Andrada; Francho sucumbía al anonimato frente a Clemente y el elegante Mika Mármol dejaba de piedra a Soberón y Kodro con sus detalles de central de élite. El baile era de los que hacen época, con Pejiño haciendo de cada intervención un vals.
Pero ese equipo de miniatura regresó del descanso como si nada hubiese ocurrido salvo el gol de Jesé en una triangulación con Pejiño y Manu Fuster que el delantero resolvió con la colaboración de Andrada. Otra vez contracorriente, la enésima, y de nuevo el tradicional capítulo de orgullo que le transportó primero al empate por medio de Kodro y más tarde a acariciar la victoria en un centro de Cuenca que se le enredó al bosnio entre los pies frente a Dinko Horkas y en un tiro excesivamente cruzado de Valery. Esa acción, o ambas, lo dijo casi todo del encuentro, más aún cuando una delicia de Loiodice en plena transición fue finalizada con clase por Estanis Pedrola en el minuto 88, en ese tiempo tan feliz para el Real Zaragoza que en esta ocasión le rompió el corazón. A Kodro el balón se le hizo una bola; el extremo de la Sampdoria, fichado en el mercado de invierno para resolver los problemas anotadores de los canarios, resolvió bajo las piernas de Andrada en su salida. Saidu disparó al poste y Tasende enganchó una volea con más rabia que dirección. En definitiva, la calidad desplumó al corazón.
El Real Zaragoza salvó la maltratada dignidad con que se retiró en los primeros 45 minutos. Ajeno a lo sucedido con anterioridad y con el marcador a cuestas, sembró competitividad y aumentó su agresividad en los segundos balones para igualar la cita. Y recogió sus frutos con un electrizante Cuenca que descuartizó a Clemente y el descaro que le caracteriza cuanto más complicada es la empresa. Pero el Las Palmas soportó el chaparrón tras el cabezazo de Kodro a la red cuyo mérito, al menos la mitad, habría que otorgar al pase de Tasende, y esa ocasión que el propio punta desperdició para poner el Ibercaja Estadio patas arriba. El conjunto de Luis García tiene una riqueza de recursos de gama alta, y se refugió en ellos, en Loiodice, Amatucci, Manu Fuster, Pejiño y Jonathan Viera para superar el sofocón sin perder la compostura y sabiendo sufrir. El Real Zaragoza perdió a Radovanovic en un encontronazo con Lukovic y Saidu ocupó su lugar con mucho decoro en otro ejemplo de la frágil estructura de esta plantilla, que pierde a Tachi para Santander por acumulación de amarillas y que volverá a tener que reinventar una posición maldita por incompetencia de la dirección deportiva.
La derrota resultó dolorosa por cómo remó el equipo aragonés contra un adversario de mucha más eslora competitiva y contra sí mismo, con Francho de lateral, para disimular sus taras. En otros partidos le había sido suficiente para apropiarse de puntos a lomos de la agonía y del sacrificio. En este también se rasgó el alma, pero si quiere salvarse tendrá que entregar mucho más que su buena predisposición y su compromiso. La victoria del Leganés en Albacete y su propio traspié le dejan ahora a seis puntos de la frontera de la permanencia. Una distancia que puede aumentar la próxima semana en su viaje a El Sardinero para enfrentarse al líder. Tiene un vestuario de gallos de pelea, pero sin espolón. Su futuro, cada vez más incierto y preocupante, está en manos de Txema Indias y de un mercado donde deberá comprar sobre seguro. Sellés ya ha hecho su trabajo. Hasta que Bakis parezca, solo parezca, un 9 de verdad.
Real Zaragoza 1: Andrada; Juan Sebastián (Cuenca), Tachi, Radovanovic (Saidu), Pomares; Francho, Guti, Keidi Bare, Valery; Soberón (Toni Moya) y Kodro (Bakis).
UD Las Palmas 2: Dinko Horkas; Viti, Barcia, Mika Marmol, Clemente (Cristian); Pejiño (Estanis), Amatucci, Loiodice, Fuster (Iván Gil) ; Jonathan Viera (Ale García) y Jesé Rodríguez (Lukovic).
Goles: 0-1 Jesé Rodríguez minuto 20. 1-1 Kenan Kodro minuto 48. 1-2 Estanis minutos 88.
Árbitro: Arcediano Monescillo (Castilla – La Mancha) amonestó a Tachi, Cuenca, Toni Moya, Keidi Bare y Bakis por el Real Zaragoza y a Viera y Clemente por el Las Palmas.
Incidencias: Partido correspondiente a la vigésima jornada de la Liga Hypermotion disputado en el Ibercaja Estadio con la presencia de 13.126 aficionados.


Ciertamente, el Las Palmas me encantó como equipo «jugón» para lo pastosa que es la 2a División.
En R. Zaragoza no me gustó. Por muy buena segunda parte aceptable que hiciera. Hay que jugar bien los 95 minutos del partido. Lo importante salió todo negativo; no metimos todas las que tuvimos y nos metieron las dos veces que tiraron a puerta. En los dos goles del rival tuvieron mucha suerte. El primero es un tiro flojo de infantil de primer año a la diana del portero y éste hace el ridículo en un intento de blocar el balón con el cuerpo tirándose al césped. El segundo gol, viene precedido de un pase al espacio por la banda derecha que defendemos y, como suele ocurrir últimamente, se presenta solo dentro del área y su tiro a puerta pasa por debajo de las piernas del portero al lanzarse al suelo para despejar la pelota. Otro fallo. Por otro lado, buen gol de Kodro, pero luego tuvo una muy clara que desperdició intentando acomodarse mejor la pelota para tirar a puerta y acabó perdiéndola. Hubo otras oportunidades que se malograron por falta de calidad. El R.Z. es un chollo para cualquier equipo. No me pareció nada del otro mundo el rival de turno, están arriba y con posibilidad de ascender, pero es que esta categoría y el juego que se ve es deleznable, horrible y patético. Si tiramos poco a puerta y las veces que lo hacemos no va la pelota entre los tres palos, lo más probable es que perdamos, como mucho que empatemos. Vemos en los partidos que se generan huecos para tirar a puerta desde veinte metros. Si lo hacemos puede que entre o no, bueno, pero se puede buscar un rechace o una segunda jugada. Esto seguro que lo dice Sellés, pero luego por miedo o por lo que sea no se hace. Está todo muy complicado para salir del pozo.