El Real Zaragoza tiene a Kaspárov en el banquillo

Rubén Sellés organiza un partido magistral en El Sardinero para golear con sufrimiento final al Racing (2-3) con tres tantos de Kodro y situarse a tres puntos de la salvación en el cierre de la primera vuelta

No, no es que la categoría esté loca. Lo sucedido en El Sardinero entre el primer clasificado y el último antes de comenzar el partido tiene una explicación muy cuerda en Rubén Sellés, un entrenador que llegó bajo sospecha y que dispone de lo justo para salvar al Real Zaragoza como quedó en evidencia en la recta final, cuando con la victoria en la mano se quedó con diez por expulsión de Soberón, despreció en las botas de Bakis lo que hubiera sido la puntilla y encajó dos dianas que pusieron en peligro el festejo del partido perfecto. El técnico, pese a que los resultados le estaban dando la espalda en las últimas jornadas, se ha mantenido siempre impasible y convencido de su trabajo, que le ha exigido afrontar lecturas de todo tipo para sobreponerse a jugadores desapegados que venían para ser diferenciales, lesiones varias y expulsiones. En la visita a Santander, el destino le propuso un nuevo reto con la presión que implica tener que ganar al equipo más goleador con el conjunto menos acertado de cara a puerta. Con negras sobre el tablero, movió fichas que dejó a José Alberto con la mente en blanco. Gomes de lateral derecho, Saidu de central y Moya por detrás de Kodro de vuelta a un ataque con un solo delantero. Muchos pensamos que había perdido el norte, pero por su cabeza nada pasa por casualidad como se demostró con un triunfo que deja la permanencia a tres puntos o cuatro en función de lo que hagan este domingo Granada, Huesca y Leganés.

En esta ocasión el conjunto aragonés hizo algo más que competir, por lo menos hasta que se diluyó fruto de la inferioridad y del agotamiento físico de un grupo ejemplar en el esfuerzo, que es su gran virtud, casi su único aval para seguir creyendo. Ganó antes y durante todo el encuentro a un rival temible que acusó jugar sin un ariete por las lesiones de Arana y Villalibre. El Racing fue un donnadie frente al tejido estratégico de un Real Zaragoza que bajó la cremallera con seis futbolistas con órdenes defensivas porque Francho y Cuenca estuvieron de fieles escuderos de Gomes y Tasende. El enroque en el que había dos centrales más uno o dos para cerrar todos los pasillos se le atragantó a los cántabros, que tuvieron además otra muralla en la presión de Keidi Bare, Guti y Moya. También Kodro. Eran un sistema de 1-10 a la espera de una distracción local que se produjo muy pronto, ideal para justificar y desplegar ese plan. A la primera salida del búnker, en el minuto 3, Francho y Gómes conectaron por la derecha para que el juvenil pusiera el balón en la llegada de Guti, quien disparó y provocó el rechace de Ezkieta. Allí estaba Kodro con el garfio para establecer una ventaja que resultó ser un jaque mate en toda regla. Aun así, se produjo un peligroso desmayo que aprovecharon Gustavo Puerta y Manex Lozano, otro que marca desde el mercado de invierno, para convertir el tiempo de alargue en un infierno.

Las crónicas dieran que el encuentro fue de Kenan Kodro, autor de las tres dianas, y de una capacidad de sacrificio y disciplina encomiables de cada uno de los jugadores del Real Zaragoza. Serán ciertos todos esos relatos. El bosnio tocó el cielo con una actuación estelar para darle sentido a todo su repertorio y para marcar el 0-2 con una asistencia exquisita de Francho y un movimiento de atacante de primer nivel hacia al primer palo, y el 0-3 en la segunda parte con los santanderinos ya rotos y la zurda de Tasende conectando con la del punta. El Sardinero enmudeció frente a esa exhibición y José Alberto, que lo intentó en la segunda mitad con las entradas del debutante Manex Lozano y Suleiman, se estrelló, como su equipo, contra un rival autoritario, mandón y perfectamente sincronizado para interpretar lo que quería su entrenador. La respuesta de Sellés con el marcador demoledor a su favor en el descanso respondió a su inteligente planteamiento inicial: en lugar de sumar otro defensa, dejó en la ducha a Keidi Bare y, entonces sí, volvió a su pareja de atacantes con Soberón. Una réplica valiente y con mucho sentido, una contestación al nuevo escenario para terminar la faena ante los espacios que se iba a encontrar frente a un contrincante a la desesperada. Y Kodro salió a hombros con el tercero, lo que parecía la rendición definitiva del líder.

No fue así porque la erosión para contener el oleaje de los cántabros por muy desordenado que fuera, incluso huérfano de Íñigo Vicente y Andrés Martín, sus guías, fue dejando secuelas. Sellés recurrió a Radovanovic por Insua, a Sebastián por Gomes y a Pomares por Tasende, todos ellos tiesos, alguno con molestias. Entretanto le había dado más tiempo que nunca a Bakis porque Kodro cometió una imprudencia en su gran noche al quitarse la camiseta en la celebración del tercer gol. La amarilla aconsejó su cambio y el turco erró ante Ezkieta un regaló de Francho para el 1-4. Un empate hubiese supuesto un sacrilegio, pero se coqueteó con él pese a la magistral lección o lecciones de Rubén Sellés y el barril de pólvora de Kodro para hacer saltar por los aires El Sardinero. No hay que descubrir que el triunfo, por su forma y significado es magnífico, pero quien piense que esto es un motivo para dar por hecha la permanencia, debería ingresar en un manicomio. La próxima jornada acude la Real Sociedad B al Ibercaja Estadio en el comienzo de la segunda vuelta y Rubén Sellés tendría que contar ya con algún refuerzo porque sus peones no siempre van a responder como reyes por mucho que él transforme un tablero en un trono de oro.

Racing de Santander 2: Ezkieta; Mantilla, Castro (Castro, minuto 46), Facu, Salinas; Sangalli, Maguette (Manex Lozano, minuto 46) , Puerta, Vicente; Canales (Damian, minuto 65) y Andrés Martín (Diego Fuentes, minuto 80).

Real Zaragoza 3: Andrada; Ale Gomes (Juan Sebastián, minuto 69), Insua (Radovanovic, minto 65), Saidu, Tasende; Francho, Guti, Keidi Bare (Soberón, minuto 46), Cuenca; Moya y Kodro.

Goles: 0-1 Kodro, minuto 4. 0-2 Kodro, minuto 21. 0-3 Kodro, minuto 54. 1-3 Puerta, minuto 82. 2-3 Manex Lozano, minuto 94.

Árbitro: Etayo Herrera, del colegio vasco. Amonestó con cartulina amarilla a Mantilla, Sangalli y Puerta por parte del Racing y a Kodro, Cuenca y Andrada por parte del Real Zaragoza y expulsó con cartulina roja directa a Soberón.

Incidencias: Partido correspondiente a la vigesimóprimera jornada de liga disputado en el estadio de El Sardinero con la presencia de 20.752 aficionados. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Pedro Camus, exfutbolista del Racing y del Real Zaragoza.

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