La situación del Real Zaragoza parece cada jornada como una montaña rusa donde las bajadas son vertiginosas y las subidas lentas donde puedes admirar el paisaje de alrededor. Pero tanto «arriba y abajo» significa estar al borde del vómito en un caso y la esperanza de terminar ya con la atracción. Un lunes da la impresión que es imposible la permanencia y otro que con una victoria más se puede alcanzar la fracasada meta de evitar el descenso. Y digo fracasada porque un club histórico, cuya objetivo estaba hace un par de temporadas en el ascenso a Primera División está atravesando la vergüenza de revolcarse en las cloacas sacando la cabeza lo suficiente para respirar un hediondo ambiente y seguir viviendo.
La situación es equiparable a un «coitus interruptus», es decir, la marcha atrás donde debes estar más pendiente de que el final se proyecte al exterior que no dentro del lugar de gozo y excitación. Teniendo además en cuenta que el riesgo de fallo es del 22% y que no evitas de ninguna manera la posibilidad de un contagio de enfermedades de transmisión sexual, lo apropiado es acudir a otros medios para disfrutar hasta el final y sin complicaciones.
Lo mismo pasa con el entrenador que dentro de la mejoría conseguida en la competitividad de la plantilla, se ha convertido en el portavoz del director general y del director deportivo asumiendo que si llegaba algún jugador sería con la liberación de fichas y el aumento del límite salarial. De repente se produce una ampliación de capital y se cuenta con la posibilidad de contratar a nuevos futbolistas siempre después de superada la mitad del mercado de invierno. Tras sumar varias jornadas sin ganar se pensó desde las entrañas del club sustituir a Rubén Sellés si perdía en Santander. Ahora, con veinte puntos y la llegada del Sanse, es razonable que se gane aunque el Real Zaragoza sea el equipo que más partidos ha perdido en casa.
La afición también está con deseos de participar en el intento de realizar una segunda vuelta que vaya poniendo a los cuatro últimos clasificados, cuando se consiga ser el quinto por la cola, cada vez más lejos del equipo aragonés. Decepción tras la espantosa primera parte frente al Cádiz, esperanza después del empate y la bofetada en los últimos minutos cuando Kodro falló ante el meta andaluz y a renglón seguido marcó uno de los clubes aspirantes al ascenso. Y en Santander conseguir un 0-3 en una primera parte eficaz con una revolución en la formación titular para pasar a unos últimos minutos de angustia con los dos tantos del Racing y la expulsión de Soberón.
Lo que está claro es que el modular tendrá a una afición volcada con el equipo que es lo más importante. Aunque hace algunas jornadas se exigía la dimisión de la directiva, que es absolutamente imposible, y el cese del entrenador. Silencio absoluto en Fernando López que prefiere tirar del paraguas de Sellés cuyo mensaje en sus declaraciones es equilibrado. Yo insisto en lo que siempre he dicho: es fundamental evitar el descenso y después tendremos el tiempo suficiente para exigir responsabilidades al consejo de administración.

