El Real Zaragoza retoma su forma de calabaza

El paseo en carroza por Santander da paso a un equipo incapaz de desprenderse de su condición de Cenicienta en el Ibercaja Estadio, sin balón ni iniciativa ante un Sanse mucho más refinado y ambicioso (1-1)

Lo de Santander, la victoria sobre el Racing, no fue un cuento, sino una meticulosa preparación de ese partido de Rubén Sellés y la respuesta perfecta de sus jugadores al plan de su entrenador. El técnico dio continuidad al mismo once contra la Real Sociedad B, pero los donostiarras hicieron derrapar con refinamiento y ambición la carroza con la que se paseó el conjunto aragonés por El Sardinero, que retomó la forma de calabaza que le tiene de Cenicienta en la clasificación y sobre todo en el Ibercaja Estadio. El balón, tener la iniciativa, es un ejercicio de mucha dificultad para el Real Zaragoza pese a que haya evolucionado en el trato y las intenciones. Si le presionan, la persiana se le baja por completo. Inconcreto, impreciso e hipnotizado por un rival tan juvenil como maduro en su propósito de protagonismo que hizo de la pelota su patria, tuvo el partido perdido y salvó un punto como suele hacerlo. Después de que un disparo de Bakis fuera interceptado por Dadie y de que Kodro cabeceara al poste cuando el ardor había desplazado al fútbol que nunca manifestaron los locales, un centro de Valery en los últimos minutos lo tocó con delicado tobillo e interior Akouokou para empatar. El pulpo Paul, que no pisaba el campo desde que reventó la pantalla del VAR frente a la Cultural, estiró el tentáculo en el 88 para evitar un daño mayor, que ya de por sí dejó cicatrices abiertas: todo el mundo le coge la medida en el césped o en el marcador en casa, se queda penúltimo otra jornada más y el Sanse le gana el pulso de duelos particulares por si en un futuro hubiera igualada a puntos entre ambos.

Después del festín de hace una semana, se redescubrió en este inicio de la segunda vuelta que el Real Zaragoza es muy vulnerable, que depende sobremanera del entrenador, de nuevo clave para darle al equipo con los cambios la chispa suficiente para igualar, que carece de calidad individual, muy cortita, y que la salud de la plantilla le invita a entrar por la puerta de urgencias con sólo toser. Radovanovic estará más de mes y medio fuera con una rotura de esternón y Paulino se ha operado y no volverá a competir esta temporada. Keidi Bare no aguantó tampoco el encuentro completo, esta vez acusando mucho más la falta de físico, y Saidu se marchó lesionado. La enfermería trabaja a tiempo completo con pacientes que entran y salen para reducir aún más los escasos recursos y la capacidad para dar continuidad y regularidad a un rendimiento notable. En el mercado de invierno habría que comprar a granel, pero no parece esa la intención pese a que Juan Forcén y Fernando López hablaran en su encuentro con las peñas de cuatro o cinco refuerzos. A Txema Indias le han dicho que tres a lo sumo. A mitad de camino de que se cierre esta ventana, no ha venido nadie cuando la situación sigue siendo alarmante. Se está perdiendo tiempo en esa ambigüedad, muy propia de quien sabe a conciencia que no sabe nada. Los fuegos artificiales de Santander iluminaron la esperanza, pero no han desviado la atención sobre la acuciante necesidad de adquirir piezas diferenciales.

La Real Sociedad B destapó lo que se veía intuyendo, que la salvación va a tener que trabajarse a domicilio, una dificultad añadida y grave. Ganar en el modular es casi una quimera, principalmente porque no hay el suficiente talento para gobernar los partidos. Fuera, el Real Zaragoza se refugia y envalentona, y tras ese perfil militarizado, hace de la batalla su hogar. Defender, correr, robar finalizar si algún delantero tiene su día… Los donostiarras se lanzaron a la yugular del centro del campo y Guti, Moya y Bare se desangraron mientras sus compañeros, atosigados, cometieron una considerable cantidad de pérdidas en la salida. Gomes, Saidu, Insua, Tasende y Andrada, sobrado de todo menos de seguridad y con un excesivo juego de pies que coquetea con el disgusto apenas dieron un pase en condiciones en toda la primera mitad. La vitalidad de Cuenca y Francho no asomaba, y arriba Kodro estuvo preso del japonés Kita, un estupendo central de 19 años, salvo en el balón que envió a la madera. La superioridad del Sanse no se tradujo hasta el minuto 74, después de que el gol rondara a Andrada en varias ocasiones, sobre todo en un testarazo de Aguirre. Dadie activó el turbo para anticiparse en el medular y le dejó una pelota a Carrera que el delantero tradujo en el 0-1. La pasividad del Real Zaragoza fue escandalosa, de rendición absoluta, con Andrada clavando la rodilla ante un disparo centrado.

La derrota era algo natural. Se esperaba. Llamaba a la puerta. Y entró sin que centrocampistas ni centrales pusieran resistencia. La Real Sociedad no supo rematar la faena en tres cuartos, zona de libre comercio, y terminó pagando su ternura finalizadora. No se rinde el Real Zaragoza aun siendo inferior, aun jugando de horror. Quizás porque Francho no lo quiere. Se niega el capitán a entregar la cuchara en las peores condiciones posibles, y no deja de trabajar el partido así las nubes descarguen sobre el equipo una tormenta de desgracias, la principal que su juego es limitado. El centrocampista reanimó un poco al fiambre, un boca a boca de ofrecimientos que dio oxígeno para que no se escaparan de nuevo todos los puntos. Al final la gloria sin gloria se la llevó Akouokou en un partido sin final feliz. Porque la dicha completa para este Real Zaragoza es un imposible. A la hora de volver a casa, el carruaje se transformó en calabaza con Sellés de cochero.

Real Zaragoza : Andrada; Ale Gomes, Insua, Saidu, Tasende; Francho, Guti, Keidi Barte, Valery; Toni Moya y Kenan Kodro

Real Sociedad B : Fraga; Dadie, Beitia, Kita, Balda; Astiazarán, Carbonell, Aguirre, Mikel Rodríguez; Díaz y Carrera;

Goles: 0-1, Carrera, minuto 74. 1-1 Akouokou, minuto 88.

Árbitra: Hueza de Aza. Amonestó a Ale Gomez, Tasende e Insua por parte el Real Zaragoza y a Mikel Rodríguez, Carrera y al entrenador Ansotegui por parte de la Real Sociedad B a .

Incidencias: Partido correspondiente a la vigésimo primera jornada de liga en segunda división disputado en el Ibercaja Estadio con la presencia de 11.074 aficionados. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Jesús Fraile, el abonado número 2 después de 77 años de socio.

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