Muerto en vida

El mercado invernal no aporta lo suficiente para considerar que el Real Zaragoza, negado en casa y con un calendario de local muy severo por delante, tenga argumentos creíbles para salvarse

A seis días de que caiga el telón del mercado, han aparecido en escena dos actores secundarios para, en teoría, reforzar la plantilla. Según las previsiones, puede que como mucho se sume un central más para certificar que los propietarios van invertir lo mínimo y que la agenda de Txema Indias carece de profundidad de recursos, algo que ya se manifestó en sus operaciones veraniegas. Rober González no es un mal futbolista pero de diferencial, más bien poco. William Agada, ofrecido a media Liga Hypermotion, acumula cuatro meses sin competir… Durante toda la temporada se ha visto con nitidez cuáles eran las deficiencias de este equipo descompensado, sobrecargado de veteranos (se ha elevado en dos años la media de edad con respecto al curso pasado), con una salud de cristal y desprovisto por completo de talento individual. En las dos últimos jornadas, después del petardazo en Santander, única victoria las ultimas siete jornadas, el Real Zaragoza ha regresado sobre sus pasos para adquirir una alarmante similitud con el de Gabi Fernández. Las ventajistas afirmaciones del director deportivo para cubrirse las espaldas tras el 0-5 ante la Cultural y la condición de colista se han desplomado: «Somos el peor equipo de la categoría, pero no creo que seamos la peor plantilla de la categoría». El conjunto aragonés ha tenido siempre, como mínimo, el segundo peor vestuario de Segunda. Y no va a elevar su nivel cuando en la medianoche del 2 de febrero se cierre la ventana invernal. Lo mejor que le ha ocurrido en estos meses seis meses de peregrinaje por el desierto ha sido el imprevisto e improvisado fichaje de Rubén Sellés, un buen entrenador que, sin embargo, empieza a acusar el desgaste de inventar y reinventar donde está todo inventado.

Los partidos contra Real Sociedad B y Castellón, ambos en casa y liquidados con empates sin un átomo de fútbol ni posibilidad alguna de ganar, han mostrado a un muerto en vida pese a las pataletas de los triunfos ante Huesca, Éibar y Leganés, encuentros superados en gran parte por la épica y una dosis de valentía, herramientas que también permitieron arañar un punto sobre la bocina frente a Burgos, Málaga y Sanse y caer con cierto decoro contra Cádiz y Las Palmas. Este domingo, aunque no se perdiera, el Real Zaragoza salió derrotado en todos los frentes menos en el resultado. El corazón le lleva a reñir aun con el viento en contra por norma, pero una mala salud, su desnutrido ingenio, un vulnerable tejido defensivo y el ataque más humilde de la competición junto al del Huesca hacen presagiar lo peor. Sus vergüenzas salen a relucir en todo su esplendor en el Ibercaja Estadio, otro síntoma, si no el más grave, de que la permanencia empieza a tomar forma de utopía. Enero se presentaba como la gran oportunidad para robustecer todas las líneas, algo que se ha descartado desde la cúpula, donde ni hay capacidad ni interés por parte de ejecutivos de baja cuna profesional a quienes el descenso no a va a provocarles la menor arritmia o desconsuelo. El fútbol da cobijo a una ingente cantidad de parásitos y en Zaragoza se ha concentrado una plaga con diploma.

Quedan 57 puntos en juego y el equipo de Sellés necesita 28, el 49%, para sortear el peligro. La mitad o nada expensas de que se rebajen un poco las exigencias. La dificultad es brutal por mucho que se apele al optimismo, la fortuna, la fe o a un entrenador en el que se ha depositado el último racimo de esperanza. El modular está siendo su tumba y el calendario que le espera de local es de una dureza importante no tanto por el pedigrí de los visitantes como por las barreras cualitativas que existen para superarles. Por este orden, pasarán por el campo provisional Éibar, Burgos, Almería, Racing, Mirandés, Ceuta, Granada, Sporting y Málaga. Son obligados seis triunfos al menos para no dejarlo todo a la suerte de los desplazamientos para enfrentarse a Albacete, Cultural Leonesa y Andorra de forma consecutiva, Cádiz, Deportivo, Leganés, Córdoba, Huesca, Valladolid y Las Palmas. Contra todos ellos firmó 19 puntos en la primera vuelta. Si repitiese el mismo comportamiento, se iría de cabeza a Primera RFEF. Queda mucho y poco donde rascar salvo un giro espectacular en su conducta que el mercado de invierno no va a ayudarle a darlo.

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