Azcón y Chueca, muy preocupados con el Real Zaragoza

Me he preguntado varias veces por qué Rubén Sellés estalló el sábado en León y el lunes, más tranquilo, ratificase su peculiar llamada de atención a la afición blanquilla. Fernando López sigue ausente de la realidad y no sé si sabía o no lo que iba a comentar después del partido en el campo de la Cultural el entrenador. O si fue el director general quien le indicó al jefe del vestuario que era necesario rebajar la intensidad de su voz más que sus palabras. También es posible que fuera algo pactado anteriormente para desviar la atención del resultado o incluso una advertencia de Sellés al director deportivo por su escaso éxito en las incorporaciones de verano y de invierno.

Se supone que el responsable de la gestión de la propiedad y de estar al tanto del negocio deportivo es Juan Forcén, accionista mayoritario y que presidió la Junta General el pasado mes de diciembre. También compareció en la presentación de los fichajes de Txema Indias aunque el protagonismo lo asumiera el director deportivo. Desconozco si el fracaso del proyecto de esta temporada estaba dentro de sus expectativas y si realmente consideran gravísimo el descenso. O, si por el contrario, podrían continuar con sus perspectivas de rentabilizar sus inversiones a través de la construcción y puesta en marcha del nuevo Estadio en 2028 a la espera de acoger dos o tres partidos del Mundial de Marruecos.

Hubiera sido mejor que el director general no lanzase en las redes sociales su alegato contra la actuación del VAR porque las decisiones del Comité de Competición y de Apelación no valoraron los recursos del Real Zaragoza y que el Comité Superior de Disciplina Deportiva, ni siquiera respondiera a la documentación enviada al TAD. ¿Quién representa al club en Madrid? Supongo que Fernando López y por lo visto esta temporada, con escaso éxito después de los arbitrajes y actuaciones del VAR en jugadas concretas que han perjudicado a los blanquillos.

Siempre hay personas cercanas al Ayuntamiento y al Gobierno de Aragón que desean trasladarme informaciones que les queman las manos para que las verifiques, las contrastes y las comentes, como también ocurre en el propio seno del Real Zaragoza. En este caso me ha llegado la enorme preocupación de Natalia Chueca y de Jorge Azcón si el equipo desciende al fútbol aficionado o desaparece. Es posible que la derrota en Albacete, el día anterior a las elecciones de la Comunidad, restase algunos votos del Partido Popular por la relación del presidente con Juan Forcén y Fernando Yarza, amigos desde hace años y con una edad muy similar. Pero si puede estar controlada la catástrofe deportiva por los importantes inversores de la sociedad anónima, al que les trae al pairo lo que piensen los aficionados zaragocistas, no tanto la política. Y en el peor momento de quienes se enriquecen a través de la corrupción, la apertura de las fronteras de manera ilimitada, el supuesto reemplazo de la población nativa, los guiños pedófilos, el falso feminismo que perjudica por ley a las mujeres, la sumisión por unos votos al independentismo más feroz, la ruptura de un estado, la falta de liderazgo en la oposición y la polarización radical de la sociedad.

Ya siento tener que hacer referencia a una catástrofe de la que no vamos a salir, en el tramo final de un club que está firmando su peor actuación en Segunda División desde los años cuarenta del siglo pasado. Y que si se salva será por los peores resultados de aquí al final de la Liga de cuatro clubes de la categoría. ¿Quién podrá más? ¿Inversores que no le dan importancia a la historia de un club? ¿Políticos de una Comunidad de segunda clase sin peso en cualquiera de los Gobiernos posibles desde la ejecución del Justicia de Aragón, que no pueden permitir una tragedia que destrozaría a cientos de miles de ciudadanos de todas las edades? Sinceramente, no lo sé.

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