Hugo Pinilla apareció en la alineación frente al Cádiz. Fue la gran novedad pero se le esperaba en el once en su primer día con los mayores. Había un componente emocional en su presencia, su entereza para regresar los entrenamientos tras el fallecimiento de su madre y la complicidad que podía generar en el resto de sus compañeros en un partido para el que David Navarro había solicitado corazón sobre todas las cosas. El chico, de 19 años, representaba lo que quería el técnico y no dudó en darle dorsal de jugador principal en un momento tan delicado para él y, deportivamente, para el equipo. No sólo aportó emoción, también descaro y trabajo mientras le dieron de sí las piernas.
¿Creéis que el canterano se ha ganado un puesto en el equipo?
Foto Real Zaragoza

