El Real Zaragoza da la cara pero los descuidos se la parten

El equipo de David Navarro, que se adelantó, resiste en un primera mitad abrasadora del Deportivo que empató por un error de Andrada, gobierna la segunda con los cambios y pierde al final en su única desatención (2-1)

Pudo haber ganado de nuevo el Real Zaragoza en Riazor o al menos empatar, pero tiene que recuperar tanto terreno perdido al mar que un pequeña corriente le puede arrastrar al fondo con una piedra a cuello. Si ya son dos, acaba en el estómago del tiburón. Se adelantó en el marcador en una conexión perfecta entre sus futbolistas más ingeniosos, Rober y Pinilla, cuya asistencia remató Dani Gómez dentro de la portería a los seis minutos de partido. Resistió como pudo la abrasadora respuesta del Deportivo en los pies mágicos de Mario Soriano hasta que los de Antonio Hidalgo encontraron la igualada en un disparo de Stoichkov que se tragó Andrada. Cuando mejor y más sólida era su propuesta en la rectificada segunda parte de Navarro, con los gallegos de los nervios y un lanzamiento de Dani Gómez que Álvaro Ferllo desvió con una portentosa intervención, un balón colgado en el 86 cogió a Insua con la marca perdida a Eddahchouri, quien dejó para la llegada de Mulattieri y el fusilamiento definitivo del italiano. Un tiro en la nuca o dos en la sien del propio Real Zaragoza, que sufrió, mandó con la enorme jerarquía física de Mawuli y Saidu y se fue de vacío, algo que dada su situación está prohibido.

A seis puntos de la salvación después de que el Leganés despegara con su paliza al Ceuta (5-2) y pendiente de que esa distancia pueda aumentar hasta siete en función de lo que hagan este domingo Valladolid y Granada en sus visitas a Mirandés y Real Sociedad B respectivamente, el conjunto aragonés volvió a dar la cara incluso mejor que contra el Cádiz y el Almería. Se dejó el alma y el corazón, jugó de horror y después muy bien con las rectificaciones desde el banquillo. Es un tobogán de emociones y reacciones, y vive en un constante estado de agitación al que Rober intenta darle sentido y sensibilidad por su cuenta mientras el resto procura ser lo más académico posible en la defensa posicional para coger a la carrera alguna aventura ofensiva. Su despertar anímico contrasta con la herencia de una plantilla que va con la gasolina justa, caso de los tocados Francho y Kodro, y del desgaste físico y psicológico que implica escalar el ochomil de la permanencia en plena tormenta y sin apenas instrumentos de seguridad. Su conducta fue del todo a la nada y viceversa, como un equipo pequeño y otro grande. Esos picos de tensión emocionan e irritan, como cada vez que Aguirregabiria intenta hacer alguna cosa y le sale al contraria. Un desastre el lateral. El Real Zaragoza se vio en el banco de los acusados y en la silla del juez. De aquí para allá en sus antagónicas personalidades, acabó entre rejas. Con la silla eléctrica una vez más al fondo, esperándole para la ejecución.

Desde atrás, su mejor pasador es Andrada. Eso no cambia. Con las manos ya es otro cantar el del argentino. De su precisión en largo nació el gol de Dani Gómez, que en lugar de alimentar la ambición del Real Zaragoza engordó la del Deportivo. Su superioridad por dentro fue escandalosa con Mario Soriano de director de todas las operaciones y Stoichkov de referencia en ataque. La velocidad imprimida tras recuperación o robo de los gallegos, sumada a su habilidad en la conducción, se hacía imposible para el trote cochinero de una medular superada de forma constante. Los remates y las situaciones de peligro se agolparon, pero no tanto la puntería del Deportivo, que sólo con la colaboración de Andrada evitó irse por detrás al descanso. De vuelta de vestuarios, la película cambio porque Navarro introdujo un protagonista estelar, y además en su posición natural. Comprobado que Kodro está para esfuerzos muy reducidos en el campo y en el tiempo, el entrenador retiró al bosnio y a Pinilla, dejó como único atacante a Dani Gómez con Cumic por la izquierda y Rober en la mediapunta, desplazó a Francho a la derecha y puso a Saidu junto a Mawuli, operación esta que resultó capital para que el Real Zaragoza cargara a tope su batería.

El espectáculo de despliegues, recuperaciones y zancadas de Saidu, sólo comparable al magisterio de Noubi en un eje defensivo del que fue emperador, puso a máxima revolución todos los motores de un Real Zaragoza que dispuso de un par de ocasiones para coger de nuevo ventaja y careó con un Deportivo mucho más pálido. La pareja africana, hasta que Mawuli se fundió, reinó con descaro y solvencia. Hidalgo bajó a la bodega y sacó lo más atractivo de su reserva ofensiva. Yeremay entró en escena, junto a Eddahchouri y Mulattieri. En el todo o nada, con un reparto de puntos que no contentaba a nadie, un pelotazo de Ximo cayó a la sombra de Insua y aniquiló al equipo de Navarro en la primera derrota con el técnico aragonés al frente, una derrota que hizo mucho daño a un Real Zaragoza que no podía permitírsela. Le viene el Racing al Ibercaja Estadio. Ha elevado su nivel competitivo y su fútbol, pero contra las cuerdas o saliendo valiente de ellas al intercambio, con su mandíbula de cristal un par de golpes hacen de su actitud combatiente e incluso rebelde un ejercicio insuficiente.

RC Deportivo 2: Álvaro Ferllo: Ximo Navarro, Comas, Noubi; Alti (Cristian Herrera, min.65), Villares, Mario Soriano, Quagliata (Escudero, mi; Luismi Cruz (Zakaria, min.81), Stoichkov (Yeremay Hernández, min.72) y Nsongo Bil (Mulattieri, min.72)

Real Zaragoza 1: Andrada; Aguirregabiria, Insua, Radovanovic, Tasende; Rober González (Soberon, min.82), Mensah (Moya, min.82), Francho, Pinilla (Saidu, min.46); Dani Gómez, Kodro (Cumic, min.46).

Goles: 0-1 Dani Gómez, min.6; 1-1 Stoichkov, min.20; 2-1 Mulattieri, min.86

Árbitro: Saúl Ais Reig (Comité valenciano). Amonestó a Stoichkov (min.3), Comas (min.60), Quagliata (min.69) por parte del Deportivo, y a Insua (min.77), Andrada (min.87) y Radovanovic (min.90) por parte del Zaragoza.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la jornada 31 de LaLiga Hypermotion disputado en el estadio municipal de Riazor ante 24.123 espectadores. Antes del encuentro se guardó un minuto de silencio en memoria de Juan Hermida, masajista del club blanquiazul durante casi medio siglo, y Manuel Gudiña Santos, socio de oro del Dépor

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *