El conjunto aragonés busca una victoria frente al Racing en un Ibercaja Estadio azotado por el cierzo y animado a situarse a tres puntos de la salvación que marca el Valladolid tras perder con el Burgos
El Real Zaragoza persigue un sueño de la salvación una semana más, que ahora mismo es como atrapar el viento porque se encuentra a seis puntos del Valladolid, el equipo que sigue marcando la línea fronteriza con el descenso tras perder en su compromiso con el Burgos en el minuto 90 (0-1). Ese es su objetivo a corto medio plazo para continuar activado. La realidad es mucho más severa: necesita seis victorias en once encuentros para confirmar la permanencia. La jornada del sábado le ha dejado con una media sonrisa porque ninguno de los tres a los que persigue de cerca ha logrado ganar (el Granada se ha ido después de trasquilar a un Huesca (4-2) con el peor color de los cuatro últimos). Además de la del derrota del Pucela, el Cádiz ha caído en Ceuta (2-1) y el Leganés, aunque no es un marcador para estar feliz, ha empatado sin goles en campo del Málaga (0-0). Si se impone al Racing este domingo (18.30), se quedará a tres puntos del cuadro que entrena Fran Escribá y a cinco de andaluces y pepineros. El consejo es no ampararse en el mal ajeno, pero se le puede dar la bienvenida siempre y cuando los de David Navarro cumplan con su parte.
En esta cita se lo juega todo, como en la anterior y en la próxima. No hay zona de descanso para los malvados, y el Real Zaragoza lo viene siendo toda la temporada, por lo que tendrá que ganarse seguir Segunda con el sudor de su frente y el error de otros. En esta situación límite, todo sirve para no soltar el clavo ardiendo. Que el Racing, líder, venga con la baja de cuatro de sus titulares (Salinas, Gustavo Puerta, Canales y Guliashvili -Eriksson, con pocos minutos, también–) ha sido tema de alborozo durante la semana. Por supuesto, la paliza que el infligió el Albacete en El Sardinero (0-4) se ha tomado como un golpe psicológico para los cántabros. Los beneficios de medicina anímica que el nuevo entrenador ha recetado a sus futbolistas, con triunfos ante Cádiz y Almería y un traspiés en Riazor donde acarició el empate por méritos y lo vio pasar de largo por deméritos propios, es otro de los asuntos esgrimidos para creer en que no es tan difícil doblegar al Racing, al que ya sometió en la ida. Las previsiones son que el Ibercaja Estadio estará a tope pese a que el cierzo lo castigará con látigo. La atmósfera parece ideal en un escenario donde la tragedia también está invitada.
Atrapar el viento de una victoria contra los cántabros con el cierzo desatado por los costados de la estructura modular. La épica de nuevo. El corazón, el todos, el hogar… ¿Y el fútbol? Aunque el Racing tenga un puñado de ausencias de gran peso, la diferencia sustancial en este duelo está en que con el balón en los pies son una orquesta, mientras que el Real Zaragoza aspira desde sus limitaciones a que su rival desentone durante el mayor tiempo posible. Para intentarlo, Navarro recupera a El Yamiq, su mejor defensa, y a Larios y a Keidi Bare. El central y el centrocampista van con lo justo físicamente, como ocurre en general con la plantilla, pero el entrenador no va a reservarse nada. El entrenador maneja variantes y de dibujos al gusto. Atrás, donde falta Radovanovic, está todo claro con Andrada, Aguirregabiria, Insua, El Yamiq y Larios. El lío se concentra en la medular en función también si se decide por uno o dos delanteros porque Kodro no está para grandes sacrificios. En ese salón de baile son seguros Francho y Bare, con opciones para Mawuli y no tantas para Saidu pese a su exhibición en la segunda parte de Riazor, salvo que allá un plan alternativo. ¿Pinilla? Esta vez una incógnita el canterano, mientras son fijos Rober por la derecha o como enlace de Dani Gómez…
El partido asoma cargado de emociones y descargado de responsabilidades. Es como si se hubiera diseñado un círculo cerrado para estar tan sólo atentos a lo deportivo y que el palco tenga su tregua, una burbuja para preservar lo importante y obviar la canallada perpetrada desde la propiedad a la espera de un milagro que los liberaría a buen seguro de la pena de todos los pecados. Un palco por otra parte sin representación de enjundia en tiempos de cobardes. En principio no será un encuentro fácil para nadie. Que la necesidad sea mayor para el Real Zaragoza es una mentira piadosa. El equipo de José Alberto ha sufrido dos guantazos en las dos últimas campañas a las puertas de Primera y no va a especular en ningún sentido. Por algo es el máximo goleador y uno de los más goleados. Dispone de Andrés Martín (4 asistencias y 17 tantos) e Iñigo Vicente (15 asistencias y 6 dianas), 13 millones de euros entre ambos en el valor del mercado. Dos almas libres que por su cuenta pueden decidir la contienda. Habrá respeto sin embargo y mucho, mucho viento frío con los polos opuestos de la clasificación cara a cara. La poesía se resume en tres puntos para el Real Zaragoza. Lo demás será seguir instalado en la prosa de una permanencia que pediría la luna con una jornada menos.

