El futbolista que todo lo cambia

La explosión de Rober ha sido el interruptor de la luz de un Real Zaragoza que tiene menos pero mejor el balón gracias a la que verticalidad, desborde y pases con intención del extremeño

Nada más llegar en el mercado de invierno, Rubén Sellés le entregó la titularidad frente al Albacete. Vino cedido del NEC Nijmegen, donde había disputado tan sólo 83 minutos en la Eredivise, entrando dos veces desde el banquillo y en una ocasión siendo de la partida contra el Fortuna Sittard. Desde agosto, ya no participó en ningún encuentro en la liga holandesa aunque sí en la Copa. El emeritense estaba seco de competitividad cuando le reclamó el Real Zaragoza y tardó cinco jornadas en coger el ritmo y aclimatarse, un periodo de derrotas y de cesiones del técnico y del director deportivo. David Navarro lo mantuvo y en Cádiz comenzó a desatarse de las cadenas físicas y a convertirse en el jugador ideal para cambiar la fisonomía de un equipo perdedor, último y deprimido. El conjunto aragonés, un auténtico despropósito en ataque y con una de las administraciones más pobres del campeonato con la pelota en sus pies, halló en Rober un faro sobre el que orbitar, el interruptor de una luz que se enciende en su cabeza y se transmite a sus compañeros. Navarro ha traído un discurso pero el extremo y delantero ha sido la pieza maestra para que la maquinaria del Real Zaragoza eleve su productividad en lo colectivo y contemple la salvación más cerca que nunca por juego y estado de ánimo. Aún, sin embargo, muy lejos. Su talento ha irrigado a una plantilla sin apenas calidad individual que ha ganado toneladas de destreza para disputar los partidos sin complejos.

Del frío bazar también llegaron El Yamiq, un central de enormes kilates en esta tesitura, y Larios y Mawuli, muy aprovechables. Cumic no arranca y Agada vive unas vacaciones pagadas. El señor de los anillos, sin desmerecer un gramo al marroquí y su liderazgo en una zona muy castigada por los rivales que su presencia ha dotado de seguridad, es Rober González. El Real Zaragoza navegaba entre encuentros de posesiones más largas que sus adversarios y otras, las menos, de sumisión. Con Navarro, el equipo ha dispuesto del esférico un 32% en Cádiz, un 38% contra el Almería y un 39% frente al Racing, tres victorias de oro. En Riazor, donde perdió, estuvo también por debajo del dominio general del Deportivo (45%), no así en la segunda parte después de una primera de confusión absoluta. El entrenador ha establecido un plan cuya principal novedad no está en el dibujo, sino en la presencia en él de un jugador por fin distinto hasta el momento, capaz de darle sentido a una idea que había fracasado con anterioridad por la ausencia de esa figura diferente y diferenciadora. Contener y esperar había sido la pauta en muchos partidos, pero en cuanto se alcanzaba zona de tres cuartos o había que transitar, se bajaba la persiana de golpe o era Francho el único capaz de poner sus piernas al servicio de contragolpes con poco veneno en el área.

Rober nunca ha sido el paradigma de la regularidad, de ahí su carrera trufada de cesiones y más sombras que luces. Alumno de la escuela del Betis ha sido nómada en Las Palmas, Alavés, NEC Nijmegen y Racing. Había duende en su zurda, pero salvo en su primera etapa en el Las Palmas, con ocho goles de su cosecha, el resto de su trayectoria se perdía en la intermitencia. En el Real Zaragoza parecía repetir esa versión, pero según ha avanzado su puesta a punto han explotado sus cualidades técnicas, a las que ha sumado la generosidad defensiva que se le ha impuesto como remero del sueño de la permanencia. Con menos balón, mucho mejor, sobre todo si el primer y principal interlocutor es el extremeño, cuyas conducciones verticales a toda máquina y cargadas de intención han abierto una ruta nueva y en algunos casos espectacular. Primordial en todo caso porque desde la derecha o como ayer en la mediapunta, sus desbordes anuncian tormentas para el rival y ataque soleados para el equipo aragonés. Como aperitivo asistió a El Yamiq desde el córner ante el Eibar y descerrajó al Almería con un gol de alta escuela. En La Coruña prolongó una ruptura de Pinilla para que el canterano viera llegar a Dani Gómez en una triangulación perfecta que supuso el 0-1. Este domingo, el Racing lo sufrió en todo el campo, esmerado hacia arriba y aplicado en las ayudas, entradas ganadas, recuperaciones y duelos… El Real Zaragoza, muy estrecho y junto, es ahora un equipo con tacto y profundidad cuando sale de la cueva. Rober lleva la antorcha y todos, más valientes, siguen ese resplandor para huir de la noche.

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