Otra vida en la ruleta rusa del Real Zaragoza

El equipo de David Navarro aprieta el gatillo en un duelo directo contra el Leganés que puede acercarle a la salvación o dejarle herido

El Real Zaragoza se juega la vida todas las jornadas y volverá hacerlo este jueves (21.30) en un duelo directo contra un Leganés que también necesita con urgencia los tres puntos en la guerra por la permanencia. Sus tres victorias en cuatro partidos, dos de ellas gran prestigio con equipos de ascenso directo, le han permitido salir del túnel que conducía a Primera RFEF, pero el trayecto que le queda está sembrado de curvas con el asfalto helado. Salirse en una de ellas puede que no suponga un accidente letal, pero conviene que no sea en esta tan cerrada como la de Butarque. Los triunfos con David Navarro resplandecen después de tanto tiempo en el desierto sin una gota de fútbol, aunque ese oasis no es lugar para quedarse, una realidad que se convertiría en espejismo si se acomoda, si no prolonga hasta final de temporada todas las virtudes tácticas y competitivas que ha exhibido en este tramo casi exuberante de resultados y actitud.

Otra vez en la ruleta rusa de la salvación, donde además de los aragoneses están sentados un Cádiz con la mirada perdida, el propio Leganés y el Valladolid. Hay alguno más que podría sumarse a la partida, si bien parece improbable que de este cuarteto no salga el descendido que acompañará, si el panorama no cambia bruscamente por abajo, a Huesca, Mirándés y Cultural, los dos primeros en la lista de contrincantes aún pendientes del Real Zaragoza. Qué sien elija la bala en Butarque establecerá dos escenarios: si vence el Real Zaragoza se pondría a dos puntos de Cádiz y pepineros, además de ganar el coeficiente particular con los madrileños, y a tres del Pucela; si pierde se anclaría en los 33 puntos con que cuneta ahora para verse marchar al Leganés hasta los 41 y quedarse a cinco de los 38 de los andaluces. El empate no le sacaría de pobre a la espera de la visita el domingo de los jabatos para rectificar. Todo lo que sea mirar al futuro y al tamaño del rival supone un ejercicio de alto riesgo. Según están las cosas se impone el presente con puño y mentalidad de hierro.

La inercia del Real Zaragoza es estupenda, mientras que la del Leganés, que viene de aplastar al Ceuta (5-2) y de igualar en Málaga (0-0), muestra a un equipo que quiere progresar pero que tiene a su peor enemigo en su estadio con un extraño comportamiento que le ha permitido imponerse sólo en cinco ocasiones y, sin embargo, ser el cuarto menos goleado como local y también en la tabla general de tantos encajados. Sus once porterías a cero subrayan su aplicación defensiva frente a la esmirriada capacidad ofensiva del equipo aragonés, el que menos marca de la categoría. Será un combate de elevados contrastes en este sentido pero, seguramente, no tan diferente conceptualmente a los de Almería y Racing. El Leganés es un conjunto asociativo y valiente con un buen puñado de futbolistas que han tenido contacto con la élite y un Duk que los revoluciona por músculo, velocidad y regate. Los planes de Navarro no van a cambiar un ápice. Bloque bajo-medio, paciencia para robar y buscar a Rober, su arma letal y el que da sentido a una estrategia ya vista pero que no contaba primero con su presencia y después con el estado de gracia del mediapunta.

El técnico, sin embargo, pierde a Francho Serrano, a quien el menisco roto de su rodilla le ha dicho basta. Para esta cita y las dos próximas. Quizás para el resto de temporada si el tratamiento conservador que se le aplicará no funciona y debe pasar por el quirófano. El capitán, un jugador que no llena los ojos del espectador pero si el alma por su elevado grado de compromiso, es más importante de lo que parece por tratarse de quien más interviene en el juego en diferentes facetas, no sólo la del sacrificio. Navarro tendrá que elegir a su sustituto y Cuenca aparece como una opción natural si el entrenador decide mantener el dibujo de un solo punta que dispuso ante el Racing. También tendrá que decidir a quién entrega el lateral derecho por la baja por sanción de Aguirregabiria, posición para la que se postula Gomes. El otro cambio, el eterno en el eje defensivo por diversas circunstancias este curso, será el de Radovanovic por Insua, castigado el gallego un encuentro por acumulación de tarjetas. Nueve puntos de doce, tres porterías inmaculadas y un fútbol pragmático y firme en lo estratégico con las gotas imprescindibles de magia individual de Rober. El plano psicológico va a ser clave y en ese sentido el Real Zaragoza parte con más fuerza. Necesita la victoria y la buscará con paciencia. Al Leganés le urge ganar y no se distingue por su conformismo. La ruleta rusa no para en este polvorín del infierno.

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