Con el estómago encogido… o no

Cada marcador, cada resultado, nos acerca a la ilusión forzada por la permanencia. Y no solamente en los partidos del Real Zaragoza sino en todos los que juegan equipos a los que podrían alcanzar los blanquillos en un par de jornadas para sacar la cabeza de las cloacas. Además, con tantos encuentros disputados desde el pasado viernes al próximo lunes, el seguimiento a través de la televisión o de las redes sociales hace que se encoja nuestro estómago o se dilate según se marcan los goles.

No debemos olvidar que la actitud positiva y realista de David Navarro ha conseguido cambiar el estado emocional de la plantilla gracias a la conexión establecida con una afición que deseaba entregarse a quienes demostrasen su sentimiento sobre el terreno de juego. Aunque la permanencia es muy complicada, las probabilidades estadísticas al día de hoy son el 42%, lo cierto es que han mejorado muchísimo del terrible 7% de hace unas semanas.

Los rivales también pueden ampliar o reducir las expectativas y más cuando se están produciendo ya enfrentamientos entre ellos. Ahora lo importante es ganar el próximo partido, sin mirar el calendario. Y con respecto al Leganés no va a ser fácil; no solo por la ausencia de Francho, sino por el cansancio de los jugadores además de la ampliación de la distancia en la tabla. Cinco puntos separan al Real Zaragoza del Leganés que ganó 3-2 a los madrileños en el estadio modular, en lo que se denominó el “efecto Sellés” el cual se difuminó hasta desaparecer completamente.

Estoy casi convencido de que el público pepinero no destrozará al Real Zaragoza cantando “aragonés el que no bote” porque, entre otras cosas, no significa un racismo criminal que paralice el corazón de los futbolistas al ser habitual desde hace años en los estadios. De hecho, el propio club, las autoridades balompédicas, el CSD, el Ministerio de Educación y Deportes, el Ayuntamiento de la ciudad, la Justicia de Aragón, el Gobierno de la Comunidad, Marlaska, Sánchez, la Unión Europea, el Vaticano, la OTAN o la ONU, no han expresado su malestar ni han condenado los insultos ni el deseo de la muerte a los aragoneses y la Guardia Civil con bombas que utilizaba ETA, ni los insultos a la Virgen del Pilar que es una tradición religiosa milenaria.

Con esta ironía quiero insistir en que Aragón ya no es una autonomía de segunda por detrás del País Vasco y Cataluña, sino de tercera, ya que al parecer, tienen más derechos los inmigrantes ilegales que nosotros.
Pero ahora lo único que importa es ganarle mañana al Leganés en Butarque, cuyo origen se encuentra en una antigua ermita cercana al municipio madrileño, vinculada a la leyenda del hallazgo de la imagen de la Virgen por un molinero. De momento la leyenda no parece ser racista.

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