El Real Zaragoza regresa a la boca de su lobo malo

La falta de gol y la mala lectura de David Navarro frente al colista, proponiendo un partido de intercambio de golpes frente a la frescura juvenil de los jabatos, reaviva el máximo peligro (1-2)

David Navarro advirtió a todo el mundo de la peligrosidad del Mirandés pese a su condición de colista antes de visitar el Ibercaja Estadio y describió muy bien las virtudes de este equipo tan genuino, territorio experimental de futbolistas que necesitan un escaparate para exponer su talento aún tierno. Pero no lo hizo consigo mismo y desoyó al lobo bueno, excelente consejero en todos los partidos anteriores. El Real Zaragoza venía de un sobreesfuerzo en Butarque y con 48 horas menos de descanso que su rival, pero el técnico planteó un encuentro a tumba abierta con dos delanteros, un Kodro visiblemente mermado por sus problemas físicos, y con el regreso al once de Hugo Pinilla, apenas recuperado de una gastroenteritis. El equipo burgalés aceptó el órdago y se puso a correr en un intercambio de golpes donde impuso su mayor frescura y la calidad en la definición de sus ocasiones para remontar la ventaja inicial del Real Zaragoza gracias a un tanto de Dani Gómez de penalti. Cuando se vio por delante, plegó velas para soportar un acoso infantil que controló en todo momento, con un adversario fracturado a quien en esta oportunidad la fe y los cambios no le sirvieron para purgar su endémica falta de puntería y de capacidad para gobernar con pericia los encuentros contracorriente.

Hasta ahora se había reducido la posesión de la pelota para buscar a Rober como casi exclusivo generador de fútbol. Desde esa estrategia conservadora, administró sus virtudes para explotarlas en el momento justo y se agrupó en un encomiable trabajo defensivo para que fuera el otro quien asumiera la iniciativa. Cádiz, Racing, Dépor, aunque acabara ganado, Almería y Leganés cayeron en la trampa. Contra el Mirandés se necesitaban otros argumentos, más aún con un grupo a quien el paso del tiempo cercena de cuajo piernas y pulmones y frente a un contrincante que disfruta también saliendo de la cueva sólo cuando la presa se ofrece distraída. A Navarro le pudo la osadía justo en el pasaje de la salvación en el que había conservar la misma facha estratégica porque el más necesitado era el Mirandés. No fue así, tiró el entrenador la casa por la ventana y el Real Zaragoza perdió la oportunidad de ponerse a un punto de la permanencia para seguir a cuatro y regresar a la boca del lobo: a falta de ocho partidos puede necesitar cinco victorias o que los clubes a los que persigue, sobre todo el Cádiz, sigan lanzándose sin paracaídas cada jornada.

Dejar a Cuenca fuera después de su sobresaliente encuentro del jueves ya sonó a chino, además por un Pinilla que se deshidrató a la tercer intervención como consecuencia de los efectos de enfermedad todavía no superados. Meter a Kodro, quien, con ostensibles gestos de agotamiento, dio un poste y no pudo batir a Juanpa en una intervención tan colosal del portero como laxa en el disparo del atacante bosnio, tampoco fue una decisión para festejar, un supuesto redoble ofensivo que apartó demasiado a Rober del trono que le corresponde como gran armador de un juego que se aplanó pese a que el extremeño provocó la pena máxima y algunos balones filtrados con muy buen gusto. La ventaja adquirida desde los once metros en un contexto tan delicado recomendaba resetearlo todo, porque Keidi Bare y la peor versión de Saidu no daban para asegurar la tranquilidad de El Yamiq, Radovanovic y Larios, especialmente desafortunados en la ganancia de posiciones. Tampoco de Andrada, que después de quedarse clavado bajo el larguero, desvió con un manotazo un lanzamiento de El Jebari y se puso a regatear a Carlos Fernández para perder el esférico y sacar de beneficio un córner en contra con la grada infartada.

Ante de que llegara el tiempo muerto del descanso, Unax estableció el empate por una veleidad de Larios en el despeje que acabó en rechace en la espinillera de El Yamiq y el remate de chilena baja del mediocentro bilbaíno. Pudo ser peor si un error tremendo de Saidu no hubiese sido desaprovechado por Carlos Fernández. David Navarro dejó al ghanés en la ducha y metió a Mawuli y Cuenca, pero mantuvo a Kodro con la tozudez de entrenador que incide en su error. De vuelta al campo, el Mirandés sintió cierto agobió, pero volvió a estirar la zancada para que Medrano llegara al fondo y centrara. Por allí apareció Carlos Fernández para, de tacón, firmar su 14ª diana del curso y explicar a los delanteros locales cómo se resuelve en el área. Con el 1-2, Antxon Muneta tocó a retirada a la trinchera y el Real Zaragoza se fue diluyendo con su papel regalado de protagonista forzoso que tan mal interpreta. La marcha de Rober, jugando tocado, también se entendió como una rendición en toda regla, con el equipo cargando el área y percutiendo con Aguirregabiria, Tasende y Soberón de espaldas a casi todo y un Mirandés sereno y ordenado en la conserva de sus tres puntos frente a ese atropello sin pies ni cabeza . David Navarro, igual que en sus lúcidas determinaciones anteriores, dejó su firma de autor en el encuentro. Pero para mal en el peor momento. Cuidado con el Mirandés avisó. Y se echó en sus brazos.

1.– Real Zaragoza: Andrada; Aguirregabiria, El Yamiq, Radovanovic, Larios; Keidi Bare, Saidu (Mawuli, min. 46), Hugo Pinilla (Cuenca, min. 46), Rober González (Tasende, min. 80); Kodro, Dani Gómez (Soberón, min. 73).

2.– CD Mirandés: Juanpa; Medrano, Cabello, Juan Gutiérrez, Tamarit (Novoa, min. 46); El Jebari (Varela, min. 68), Thiago, Bauzà (Selvi, min. 82), Javi Hernández; Unax (Siren, min. 68), Carlos Fernández (Aarón Martín, min. 82).

Goles: 1-0. M.23: Dani Gómez; 1-1. M.45: Unax; 1-2. M.53: Carlos Fernández.

Árbitro: Manuel Jesús Orellana (comité andaluz). Mostró cartulina amarilla a El Yamiq (m. 21), Saidu (m. 37), Tasende (m. 56), Dani Gómez (m. 70) y Keidi Bare (m. 90) del Real Zaragoza y a Medrano (m. 21), Bauzà (m. 32), El Jebari (m. 42), Juan Gutiérrez (m. 58), Unax (m. 62), Varela (m. 74), Juanpa (m. 87) y Javi Hernández (m. 97) del Mirandés.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la trigésima cuarta jornada de Segunda División, disputado en el Ibercaja Estadio de Zaragoza ante 17.410 espectadores.

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