Si el equipo mantiene el ritmo de suma desde que el técnico se sienta en el banquillo, un 55% de porcentaje, la salvación será una incógnita
Los 50 puntos son el pasaporte hacia la salvación. Desde ese techo hacia abajo se abre un abanico de posibilidades pendientes de muchos factores, entre ellos el comportamiento individual y el del resto de los equipos que comparten vagón de cola, que puede encarecer o abaratar el precio de la permanencia. El objetivo en estos momentos es llegar a los 48, que en principio aparece como una cifra suficiente para que el Real Zaragoza siga por 14ª temporada consecutiva en Segunda. Esa cantidad se traduce para el conjunto aragonés, que cuenta con 34, en recaudar 14 de los 24 puntos que corresponden a los ocho encuentros que restan hasta el cierre del curso, es decir el 57% del botín. Tomando como referencia la respuesta en las últimas seis jornadas, desde que David Navarro tomó las riendas del vestuario, 10 puntos de 18 posibles a un ritmo del 55% (victorias sobre Cádiz, Almería y Racing y empate con el Leganés) le darían para hacerse con 47. Con esos números podría traspasar a la meta muy justo o no llegar por un centímetro.
La derrota contra el Mirandés tras una jornada desastrosa para sus rivales directos, Cádiz, Valladolid y Leganés, a cuatro puntos por encima el primero y a cinco los otros dos, ha hecho un daño importante pese a que la trayectoria con el nuevo entrenador está siendo más que notable en resultados y mejora del juego colectivo. Nociva por varias cuestiones: la rebaja considerable de rendimiento, un plan de partido con rasgos suicidas, la enquistada falta de gol, el desmayo defensivo, perder en su campo y una caída física considerable y no sólo relacionada con haber contado con 48 horas menos de descanso que los jabatos ya que hay futbolistas que van muy justos de fibras y articulaciones. Por delante debe afrontar ocho encuentros obligado a reunir triunfos de inmediato para recuperar la cadencia anterior. Su primer compromiso será el sábado a domicilio contra el Córdoba (aún pendiente de certificar su continuidad en la categoría), para después recibir al Ceuta y enfrentarse al Huesca en El Alcoraz en un pulso que aventura más fratricida que nunca teniendo en cuenta que los oscenses estarán ese día en la misma pelea, posiblemente en peores circunstancias y al límite del descenso.
La recta final trae a Granada y Valladolid en Pucela, en plena guerra por la supervivencia, para cerrar el ejercicio con enfrentamientos ante Sporting, Málaga y Las Palmas, estos últimos implicados por meterse entre los seis primeros. El Real Zaragoza, en el hipotético caso de que David Navarro hubiese comenzado la temporada y hubiera mantenido este compás, hubiese acabado en zona de playoff. Pero esa historia de color de rosa se derrumba frente a un presente alarmante pero aún subsanable. Por supuesto siempre y cuando el Real Zaragoza retome sus constantes vitales de competitividad desde al aprovechamiento de los que hay y no de lo imaginario y la enfermería, con ingresos y vistas habituales, deje de ser constante protagonista. Lo del gol, que no hay, es un tema también muy delicado. Con Navarro se han logrado 8 en 6 partidos, que no está nada mal porque sólo se han encajado 5. Sin embargo será complicado que se desprenda de su mínima calidad rematadora, lo que fuerza a que los tantos que consiga tengan valor victoria y no de relleno y que se blinde aún más en defensa para no verse penalizado a la mínima llegada del rival.

