El corazón del Real Zaragoza se queda sin piernas

Rober y Kedi Bare se suman a las bajas de una plantilla castigada por su mala calidad física en la visita al Córdoba en un momento crítico

David Navarro ha tenido que prescindir para la visita de este sábado a Córdoba (21.00) de, seguramente, sus mejores futbolistas. Rober, luz del fútbol ofensivo del equipo y fijo en los planes del técnico, y Keidi Bare, faro de contención, se han sumado a las bajas de una plantilla de mala calidad física en su génesis que se va desinflando a medida que avanza la temporada hacia su final, justo cuando más salud necesita para conseguir la salvación. El corazón en su vertiente emocional que ha reclamado el técnico desde su llegada y que le ha respondido puntualmente en el rendimiento de los jugadores y la respuesta de la afición se ha quedado sin piernas. No hay semana sin que halla caídos en batalla o molestias musculares a granel que obligan a administrar esfuerzos y cargas en los entrenamientos. Francho intenta regresar sin pasar por el quirófano; Kodro se emplea al cincuenta por ciento; Insua lleva el talón muy lastimado y El Yamiq también va con lo justo. Guti, aún en proceso de recuperación de su rodilla, Tachi, Valery y Akouokou están fuera de combate. Y se ha prescindido de Mario Soberón para este compromiso porque el cántabro da señales de desenganche mental. El Real Zaragoza habita en el sótano de la clasificación y en serios aprietos por muchas circunstancias, sin duda la elección en los fichajes, tanto en verano como en invierno, de profesionales con escaso ritmo de competición en sus equipos de procedencia y que se han visto expuestos a sobreesfuerzos muy exigentes, en ocasiones corriendo riesgos que han pasado facturas varias.

Sobrepasado el límite de lo prudente por la exigencia de la permanencia, ahora Navarro y su equipo se han visto obligados a administrar el sufrimiento de este grupo con pulso de cirujano vacilante, corriendo riesgos para no perder de forma definitiva a piezas como Rober y Keidi Bare, a quienes se espera para el próximo encuentro en casa con el Ceuta. Sus bajas son capitales y David Navarro tendrá que reinventar sin alterar. El problema se centra en la medular, donde el músculo de Mawuli y Saidu asumirán todo el protagonismo, una sociedad que ofreció su mejor y más exuberante exhibición en la segunda parte de Riazor pero a la que no le sobra swing con la pelota. Cuenca se hará cargo de ala de la orilla derecha y lo más probable es que por la izquierda Pinilla no salga de principio y Tasende forme en un doble lateral con Larios en la búsqueda de oxígeno para la protección de un espacio donde Carracedo, con diez asistencias, es una de las máxima amenazas del conjunto de Iván Ania. Kodro, aun con su penitencia muscular y los errores ante el Mirandés, seguirá junto a Dani Gómez. Una de las dudas es si el elegido para jugar al lado de El Yamiq será de nuevo Radovanovic o reaparecerá Insua para contener al ex del Tarazona Adri Fuentes y su docena de goles.

Más que entre algodones el Real Zaragoza se encuentra en el sala de transfusiones. Con un punto de seis en su últimos compromisos y una tristísima eficacia rematadora ante Leganés y Mirandés que confirmó el porqué es el equipo con menos goles del torneo, el conjunto aragonés afronta un partido distinto sobre todo por la ausencia de Rober, quien le ha dado lustre creativo a la modestia cualitativa general para sacar el balón, gestionarlo y ofrecerlo al pie dentro del área rival. Que el Córdoba pueda relajarse por un triunfo catártico en Cádiz que le da casi la continuidad virtual en Segunda es otro peligro a evitar. Los andaluces necesitan los tres puntos y no van a esperar para añadirlos a su cuenta. Además su estilo de innegociable mirada al frente les obliga por naturaleza a llevar la iniciativa. El Real Zaragoza, quizás exponiéndose algo menos, sólo puede considerar al triunfo como resultado. Tendrá que seguir recurriendo al corazón porque está siendo su principal argumento, pero tendrá que ganar en puntería porque el tiempo juega en su contra en esta cita y en la competición. El desgaste, las lesiones y la tardanza en las recuperaciones son su otra gran losa. Un nuevo ejercicio de supervivencia en el Nuevo Arcángel. Otra final que no lo es matemáticamente pero que se le parece como una gemela.

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