Todo va a ponerse muy emocionante desde ahora hasta que sepamos si el Real Zaragoza permanecerá en Segunda División o descenderá al fútbol aficionado, cerrando un largo capítulo de fracasos que puede terminar con el mayor atentado a la dignidad de la historia zaragocista. La derrota en Córdoba significó un paso atrás a las ilusiones de la afición, con el vacío expresado por David Navarro en sus posteriores declaraciones y el desánimo de los jugadores. Pero todo cambió al cerrarse el lunes por la noche la jornada pasada con marcadores que mantienen las expectativas blanquillas, además de conocerse la vuelta de algunos lesionados de importancia.
La decisión de la SD Huesca de no permitir la entrada a los aficionados no me sorprende, ha sido la esperada. Que el Real Zaragoza no dispusiera de una zona para la afición visitante en el estadio modular lo comunicó a la LFP. Se trata de una instalación provisional y nunca se han puesto impedimentos a otras aficiones para acceder con sus colores al campo zaragozano. También, excepto algunos casos ya comentados, la relación entre aficiones ha sido correcta. Como debe ser.
Si tenemos en cuenta que la capacidad de El Alcoraz es de 9128 espectadores y la máxima entrada fue contra el Osasuna, con una presencia de 6.693 aficionados, es evidente que aún queda sitio para acotar una zona de 2.435, algo menos de la cuarta parte, aunque un número importante se dediquen para empresarios o colaboradores del club azulgrana. Simplemente comparo algunos números: el Real Zaragoza dispone de 18.352 abonados con derecho a asiento de un graderío capaz de acoger a 20.071 personas mientras que el campo oscense dispone de algo más de 7000.
Tampoco entiendo muy bien que desde el Gobierno de Aragón el consejero Roberto Bermúdez de Castro Mur no haya intervenido en que las relaciones de ambas directivas hayan mejorado. No en vano fue concejal en el Ayuntamiento de Huesca y presidente de la Comarca de La Hoya de Huesca. Y dada la relación del Presidente del Gobierno de Aragón con Juan Forcén, creo que no hubiera sido complicado por parte del Real Zaragoza. Es presumible que a Jorge Mas, Oughurlian, Jiménez de Parga, Gil Marín o Jim Carpenter les sude la polla cualquier relación con Huesca. Otra cosa podría ser el enfoque visceral del actual presidente del club oscense, Agustín Lasaosa, que es tres meses mayor que yo aunque no lo parezca. El ex jugador blanquillo (perteneció a la plantilla del Real Zaragoza jugando tres amistosos con Bujadín Boskov en 1978) volvió a la presidencia de la SD Huesca en 2024 después de su detención el 28 de mayo de 2019, en una investigación por presuntos amaños de la SD Huesca la temporada anterior de la que fue absuelto. El famoso caso «Oikos», que compartió el nombre con el yogur «Griego» de Danone y que significa hogar, casa o familia y que ya parece olvidado por todos. Pero un chocolate con churros y una palmadita en la espalda por parte del Consejero de Hacienda, Interior y Administración Pública del Gobierno de Aragón, hubiera sido suficiente para calmar a don Agustín cuyo nombre proviene del latín y significa «Venerable» o «Majestuoso». Excepto que al amigo Roberto le pueda más su afición a la SD Huesca y no haya querido entrar en la pacificación de estas diferencias entre dos ciudades separadas por algo más de sesenta kilómetros. Ni lo sé, ni me importa, solamente deseo que el partido se dispute con tranquilidad y sin problema alguno.
Me da en la nariz que el partido contra el Ceuta del sábado y los resultados que se produzcan la próxima jornada con los clubes alojados en las seis últimas posiciones de la tabla, van a hacer de este encuentro de rivalidad regional un choque muy apasionado. Y eso que no tengo mi apéndice nasal del tamaño de Cuartero o Ramis. Y quiero destacar que me ha parecido acertado el comunicado oficial del Real Zaragoza, especialmente por su manera sibilina de tocar algunos temas que comparto totalmente con su respuesta a través de su página web. Se trata simplemente de mi humilde opinión.

