Un respeto para los canteranos

Navarro tiene la obligación moral, sin cuentos de salvación matemática de por medio, de que la humillante procesión hacia el descenso en Las Palmas o ante el Málaga la vivan en la alineación los jugadores profesionales

Para la que va a ser con casi absoluta certeza la despedida del Real Zaragoza del fútbol profesional este domingo en Las Palmas (18.30) o dentro de una semana ante el Málaga, David Navarro debería formar una alineación sin futbolistas de la cantera salvo por extrema necesidad por falta de efectivos, que no es el caso. Restan dos jornadas para el final más humillante de la historia del club y este calvario le corresponde vivirlo al mayor número posible de los jugadores que fueron fichados para este proyecto en ambos mercados y para los que figuran en la plantilla con nóminas de nivel superior. El técnico puede esgrimir que necesita armar el mejor equipo posible porque el descenso no es matemático y apelar por un bloque lo más competitivo posible por si hay margen para el milagro. Ese argumento no le garantiza nada al Real Zaragoza porque se ha instalado en la derrota con uno y con otros y, sin más cuentos de opciones matemáticas de por medio ni llamadas demasiado tardías al orgullo, tiene la obligación moral de no exponer más esta temporada a los chicos de la casa, sobre todo a Saidu, que ha disputado 19 encuentros desde el principio de central y mediocentro sufriendo en no pocas ocasiones su todavía corta adaptación a la categoría.

Salvaguardar de este infierno a lo más inocentes, al igual que Saidu lejos aún de las exigencias de esta categoría. Ese es el objetivo de un entrenador en su penúltimo servicio a un Real Zaragoza preñado de fracasos institucionales y deportivos durante una temporada demencial. Ya no hay manchas que limpiar entre tanta suciedad. Cuenca, Pinilla, bandera emocional de Navarro en su llegada al banquillo, Sebastián, Gomes o Terrer, que han tenido presencia en el once de partida a lo largo del curso, y Tobajas no se merecen salir retratados en una fotografía que inmortalizará un desastre sin paragón que no les corresponde lo más mínimo. Navarro tiene gente para portar esa cruz en el Gran Canaria o en el Ibercaja Estadio, donde se espera una atmósfera irrespirable en la jornada que cierra el campeonato y abre las puertas de la Primera RFEF en toda su dimensión.

El técnico cuenta para este encuentro con Adrián, Aguirregabira, Pomares, Radovanovic, Larios, Tasende, Bare, Guti, Mawuli, Toni Moya, Akoukou, Cumic, Sebas Moyano, Agada, Kodro y Dani Gómez. Suficiente para construir un equipo par salir al campo y asumir la responsabilidad que la mayoría de ellos, por lesión o decisión técnica, no han tenido que hacer frente en la medida que estaba previsto. En Zaragoza se han quedado por baja médica Francho, Insua, El Yamiq, Rober González, Tachi, Valery, Soberón, Paulino, además del sancionado Andrada y un Bakis con molestias en el aductor. Si el entrenador opta por alinearlos sería un gesto de muy mal gusto que se puede y se debería de evitar por inteligencia emocional e incluso por respeto.

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