El antiguo director de la cantera hace balance sin reproches de sus diez años en el fútbol base y el nuevo solicita en varias ocasiones y sin éxito a Ángel Espinosa para que sea su mano derecha, puesto que ocupará Javi Ros
No se mordió la lengua pero en varias ocasiones se contuvo por prudencia y por consejo de su abogado, sobre todo cuando llegó la ronda de preguntas que le solicitaron explicaciones muy directas del porqué de su salida de la ciudad deportiva después una década al timón. Seis meses después de decidir pleitear en los juzgados con el Real Zaragoza «al percibir situaciones que entendía que suponían un incumplimiento de las obligaciones asumidas por el club», Ramón Lozano consideró que era necesario despedirse de la forma más elegante posible. Y lo consiguió con una exposición de los futbolistas que ha moldeado durante diez años junto a su equipo de trabajo y los diferentes beneficios que han supuesto para la entidad con una u otra propiedad. En ningún momento señaló a nadie, sólo para elogiar a Javier Garcés, su heredero en el puesto después de que fracasara un intento con Ismael Arilla –«no me cabe duda de su capacidad y de que la cantera del Real Zaragoza está en buenas manos. Por mi parte va a tener todo el apoyo del mundo «, y de Emilio Larraz –«de cada diez problemas, soluciona nueve». Pese a que es de público conocimiento que la figura de David Navarro, a quien jamás nombró, y las funciones que se le han otorgado colisionaban con su labor y fueron la causa del desencuentro –«hay unas responsabilidades, hay unas jerarquías y hay unos interlocutores claramente definidos. El club tomó una decisión de crear una posición nueva (la del coordinador deportivo del Área de Fútbol) y yo creo que eso invade mis competencias»–, explicó el ex director de la cantera. «Tengo mi dignidad laboral y tengo un contrato que dice claramente qué es lo que tengo que hacer». Habló de fútbol, de mucho fútbol, de satisfacciones y momentos duros como este que no le desanimarán para seguir con su pasión lejos de su casa. «Yo no he salido por la puerta de atrás», quiso dejar claro. En el nuevo organigrama de la Ciudad Deportiva, Javier Garcés toma el relevo de Ramón Lozano. Una institución sobre otra institución. El técnico deja los banquillos para responsabilizarse de la formación de jugadores. A su lado, Javi Ros, del que desconoce sus méritos, pese a que en varias ocasiones solicitó sin éxito que su mano derecha fuera Ángel Espinosa. Empieza una nueva era sin varios de los caballeros que pusieron corazón y resultados muy por encima de las posibilidades de un club que apenas escucha ya su propio latido.

