El terraplanismo de Ibai y Lalo

El técnico y el ejecutivo van ganado adeptos con su natural, aun excesivo, papel de ilusionistas, pero todavía muy lejos de la realidad de un equipo sin grosor suficiente para ser campeón, el objetivo ineludible

Ibai Gómez ha dicho que con la actual plantilla, sin añadirla una coma más, estaría encantando de comenzar la competición el último fin de semana de agosto. Preguntado Lalo Arantegui por ese jubilosa afirmación del técnico, manifestó antes de comenzar el partido amistoso frente al Utebo en Boltaña que está absolutamente de acuerdo con el entrenador: «Con esta misma plantilla, se puede salir a competir». Uno y otro están jugando, como es natural, con su natural papel de ilusionistas en un mundo asolado, el de un Real Zaragoza que militará en el submundo del fútbol profesional, con tan sólo la afición como estandarte vivo de sus días de gloria. El recorrido de ambos no es demasiado vasto. El bilbaíno tuvo un paso feliz por Segunda Federación con el Arenas y un breve viaje por Segunda con el Andorra y ha encontrado una bicoca en su nuevo e ilustre destino pese a la categoría; el director deportivo presenta una experiencia más rica en el cargo que le ocupa tras sus pasos por la SD Huesca y Real Zaragoza, donde vuelve a examinarse. Dos oportunidades de oro para lanzar o reconducir sus carreras, dentro de la estructura de un gigante empobrecido.

Esa coincidencia de pareceres que especula con la posibilidad, completamente improbable, de volar alto en Tarragona sin fichar a nadie más, es una claro mensaje de satisfacción mutua por los movimientos que se han producido hasta el momento. Sabiendo y reconociendo los dos que al menos hacen falta un central titular y con salida de balón y un atacante con gol y que el método a implementar carece de grosor con muchos futbolistas por descubrir, sobraba esa llamada al terraplanismo. La gente, el seguidor abonado o no, está tan sensible que la venta de optimismo gratuito e incluso exagerado debería de estar prohibida. Durante 13 años se utilizó esta estrategia sin pudor para regresar a Primera. Esta vez las palabras y las promesas habría que medirlas con mayor prudencia. La Primera RFEF no es el comienzo de nada ni el vientre de un renacimiento, sino una desgracia de gestión a todos los niveles que se ha de reparar lo antes posible. Ya. La ambición, por presupuesto y no por el aval de un pasado brillante, figura como principal mandamiento en el decálogo del club aragonés, y su objetivo ineludible es el ascenso como campeón de su grupo. Ese y no otro debería ser el comunicado diario de los responsables sin tanta zaranga de estilos de juego por fundamental que sea distinguirse por una identidad.

A.GAIN, los máximos accionistas, no están por la labor de invertir en lo deportivo. Tampoco a Jorge Mas y Juan Forcén se les van a descoser los bolsillos. Flotan deudas a subcontratas desde hace tiempo. El estado financiero de la institución roza el larguero… Ibai Gómez y Lalo Arantegui aparecen en mitad de esa desolación económica sin excusas porque ellos asumen el dictado empresarial que les ha marcado la propiedad. Su obligación es exprimir la confianza en un proyecto que a estas alturas está en el aire. Con un encuentro de preparación disputado, los cronistas hicieron esfuerzos para extraer aspectos positivos en una cita que, como es costumbre, no deja ver gran cosa. Sí se percibió que de la docena de fichajes, Pereira parece el más fresco y que Ander Herrera intentará tejer, hasta donde le dé el físico, un fútbol de posesión que en Primera RFEF no suele ser muy productivo. Los más divertidos y efectivos fueron los canteranos. Pinilla, Pau Sans, Tobajas, Monzón y Cuenca, mientras que los nuevos acusaron un importante despiste propio de la falta de adaptación y el cansancio acumulado estos días. En este contexto tan exento de información concreta sucedió lo habitual y en ocasiones demagógico, el reclamo popular de que los chicos tengan un protagonismo considerable.

Con casi un mes por delante, un tiempo colosal, y los asuntos por cerrar de los traspasos de Bazdar, Liso y sobre todo la continuidad de Francho, a quien actuar de lateral derecho le gusta tan poco como reducir su salario más allá de lo que estima razonable, el Real Zaragoza está incompleto si su meta es ser primero al final del campeonato. Fomentar en estos momentos que hay un equipo de nivel resulta bastante atrevido. La información veraz no aflorará hasta bien entrado el mes de septiembre, cuando se descubrirá si ha calado la idea de Ibai Gómez y si los fichajes de Lalo Arantegui han sido los adecuados para una tercera división muy científica y muy redonda donde la ilusión y el positivismo se moldean cada jornada.

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