El Real Zaragoza levanta sospechas

El Barbastro castiga con solidez y orden a un equipo de Ibai Gómez sin acero en ataque ni en defensa en un partido que juega desposeído de personalidad (1-2)

Las victorias y las derrotas en la pretemporada hay que observarlas con lupa. Se contiene las respiración para evaluar los aciertos y los errores y se huye del entusiasmo y de la depresión. Los amistosos son bancos de pruebas, ni el recinto de un festival ni la mesa del forense. Ahora bien, si los más sugestivo del encuentro lo protagonizan un rival de inferior categoría y uno de sus jugadores, Luis Carbonell, un futbolista que hace un par de meses estaba a punto de abandonar este deporte, el resultado sí importa. El excanterano del Real Zaragoza, con apenas una docena de apariciones, dejó detalles de calidad que al equipo de Ibai Gómez le sonaron a chino. No es que Carbonell fuera Romário, pero en su enésimo intento de resurrección de la mano de Iván Martínez tuvo gestos técnicos inalcanzables para la mayor parte del vestuario que ha reconstruido Lalo Arantegui. Contra el Utebo ganó, pero dejó señales de preocupación, todas ellas procedentes de la docena de fichajes realizados por el director deportivo. Se repitió la decepción contra otro Segunda Federación que esta vez le remontó el gol inaugural de Pau Sans con energía, presión y pasión, lo que pide y trabaja el técnico bilbaíno. Apenas se generaron ocasiones, el centro del campo fue un solar y atrás se cometieron fallos imperdonables. El Real Zaragoza levanta sospechas si su objetivo es el ascenso directo. Más bien las confirma.

Después de marcar, al cuarto de hora, los blanquillos se desvanecieron. Ademo, Lucas Terrer y Rubén Díez no lograron establecer pauta alguna de jerarquía en el centro del campo. Tampoco, Herrera, Monzón y un desbocado Saidu, a quien Ibai Gómez encomendó que estrangulara la salida del balón del Barbastro junto al ineficaz Espiau para que el ghanés acabara persiguiendo su propia sombra absolutamente desquiciado. Tanto que un centro corto a su portero supuso el 1-2 definitivo un Asier Ángel que arrasó a Berraren una flácida salida para disputar el balón. En la primera parte Tachi se tragó un pase de Anderson para que Iker Gil batiera a Westerveld… Jardí, Hansson, Gabilondo y Escudero, que acabó con molestias en la rodilla, pasaron desapercibidos. La suma de despropósitos hicieron del Real Zaragoza un bloque impersonal que deposita con peligro toda su confianza en Ander Herrera, metido en la gatera contra el Barbastro, en una zona de organización hecha a la medida de alguien con poca pierna y pulmón del que se espera clase y liderazgo desde una baldosa. El Barbastro hizo su agosto de los fallos de un adversario carente de pegada que arriba va a la asfixia tan sólo con Cuenca, con una descoordinación y unos tiempos para ejercerla demenciales.

El bloque de Iván Martínez, mucho más sólido y sobre todo más comprometido en la lucha sin mirar la fecha del partido ni lo elevado de la temperatura, se agigantó en la anticipación, muy coordinado en la labor colectiva y con atrevimiento en el centro del campo. El Real Zaragoza, todo lo contrario, fue arrugándose en todas sus empresas hasta diluirse en la intrascendencia. Se trata del segundo amistoso y nadie debería alarmarse. La estela que va dejando, sin embargo, es de un pálido inquietante. Este accidente se perita desde los méritos del Barbastro para creer en el triunfo, pero de igual manera desde las concesiones de un Real Zaragoza paquidérmico con el balón por mucho que lo manosee, indolente en ataque y demandante con urgencia de que sus fichajes asomen la competitividad que reclama la categoría y una plantilla huérfana de centrales de alta seguridad…Para todo esto no hace falta lupa alguna, sino admitir y corregir el astigmatismo de quienes dicen tener un equipo soberano y suficiente para dominar el campeonato mientras Carbonell pelea por reivindicarse en Segunda Federación con una breve pero deliciosa entrega de su talento ante su receloso exequipo.

Real Zaragoza, 1: Westerveld; Gabilondo, Tachi, Barrachina, Pereira; Rubén Díez, Ademo; Cuenca, Pinilla, Lucas Terrer y Pau Sans. Segunda parte: Westerveld (Berrar, 70′); Francho, Carrillo, Diego González, Escudero (Lalo Arantegui, 90′); Ander Herrera, Monzón; Jardí, Saidu, Hansson y Edu Espiau.

UD Barbastro, 2: De Cea; Anderson, Ñete, Nacho Rubio, Lobato; Tena, Royo, Lapeña, Lakhal; Iker Gil y Carbonell. También jugaron Juande, Lobo, Sito Barrera, Asier Ángel, Javi Soto, Mario Benedet, Aguinaga, Quim, Goikoetxea y Suelves.

Goles: 1-0 (16′) Pau Sans. 1-1 (40′) Iker Gil. 1-2 (90′) Asier Ángel.

Árbitro: Alberto Martín Hernández (Aragón). Amonestó a Tachi (24′) y Diego González (63′).

Campo: Ciudad Deportiva del Real Zaragoza. Partido disputado a puerta cerrada.

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